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domingo, 3 de julio de 2011

Aratirí y sus competidores (IV) Orosur y Ferrominas

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(c) Carlos Brandi,
Pese a que el tema se instaló en la sociedad a raíz de Aratirí, la minería a cielo abierto no es nueva en Uruguay. Según la geóloga Andrea Borca, con la excepción de una mina de talco por galerías en Colonia, "toda la minería es a cielo abierto"en Uruguay. Sin embargo, el 80% de lo que se produce en minería en Uruguay corresponde a minería en pequeña escala y mayormente a minerales no metálicos.

Presa de relaves 1, Minera San Gregorio (Orosur)
Con el surgimiento del proyecto Aratirí entraríamos en la misma liga que los países circundantes, Argentina, Chile, Bolivia, etc, donde este tipo de actividad está muchísimo más desarrollado. De hecho, en el mismo artículo de El País se lee: "La percepción que tienen los inversores internacionales en el país, en distintos rubros que conciernen a la industria minera, es, según el documento al que accedió El País, la siguiente: Potencial mineral: "Históricamente bajo". Claridad del título minero: "Lento, poco eficiente, pero generalmente seguro". Costo de exploración: "Alto". Régimen laboral: "No hay experiencia minera". Contratistas y proveedores: "Pocos". Formación minera universitaria: "Mínima". Impuestos: "Canon propuesto (6%) de los más altos del mundo". 

Minas a cielo abierto de Orosur y presas de relave
El emprendimiento minero más conocido es el de Orosur en Minas de Corrales. La Uruguay Mineral Exploration Inc es la poseedora de los derechos de exploración y explotación de una zona aurífera a unos 450 km de Montevideo, en Rivera. Ellos dicen en su sitio web "La operación de minería aurífera de San Gregorio, ubicada dentro del Cinturón Isla Cristalina, comprende varias minas a cielo abierto y una planta de proceso. El sistema mineralizado cubre una zona de fallas de 7 km con tres grandes depósitos identificados hasta el presente: Arenal, San Gregorio y Santa Teresa, los que en su conjunto han producido mas de 800.000 onzas". 

(c) Marcirio Dias Leite
Las minas de San Gregorio tienen importantes diferencias respecto a la proyectada de Aratirí. Por una parte, usan cianuro para realizar la extracción del oro. Aratirí no usará métodos químicos sino físicos. En segundo lugar, la cantidad de mineral removida es mucho menor. Sumando las cantidades de mineral y estéril extraidas en los cinco años 2004-2008 se llega a unos 47 millones de toneladas, mientras que Aritirí extraerá 55 millones por año. 

Comparación de minas San Gregorio y Las Palmas
Y en tercer lugar, el tamaño de los emprendimientos es difícilmente comparable. Mientras que la mina más grande de San Gregorio mide 1.400 m por 380 m (54 Ha), la más grande de Aratirí medirá 4.000 m por 1.000 m, o sea unas 400 hectáreas. En el esquema de al lado se muestran las dimensiones de la mina San Gregorio (la cruz roja) comparadas con las que va a tener la mina Las Palmas. No se aprecia ahí la profundidad, pero mientras que San Gregorio tiene una profundidad máxima de 140 m, Las Palmas tendrá una profundidad de 380 m. En concreto, solo una de las minas de Aratirí tendrá un tamaño comparable casi al de toda la zona minera de San Gregorio.

Proyectos no auríferos de Orosur
San Gregorio nos proporciona un ejemplo de la minería a cielo abierto de minerales metálicos ya existente en Uruguay, hecho en forma ambientalmente correcta (no es el tema en que estoy más interesado en este artículo, pero hasta el momento no ha tenido ninguna afectación conocida al ambiente). Esto es importante no solo por lo que hacen en Rivera, sino porque tienen proyectos no auríferos en otras partes del país. Su desempeño correcto en Rivera es un aval importante para su desarrollo posterior en otras regiones.

Una búsqueda que no está reflejada en ese mapa es la de hierro. Durante el año pasado se conoció --sin que tuviera mucha repercusión pública-- un acuerdo entre la canadiense Orosur y la australiana Gladiator Resources que le otorgaba a esta última una opción por hasta un 80% de los derechos sobre los yacimientos de hierro, manganeso y minerales base que pudieran haber en los yacimientos del Cinturón Isla Cristalina. Orosur permanecía con los derechos para la explotación de oro, plata y diamantes. Súbitamente este emprendimiento cobró notoriedad cuando el Presidente de la República lo mencionó en un acto sindical. La noticia fue luego ampliada en una entrevista que le hizo Subrayado y fue fruto de un artículo ampliado en el diario El País. Como se dice allí

Fuentes privadas y del gobierno informaron a El País que esa empresa ya hizo tareas de prospección y que hace aproximadamente un mes y medio solicitó la autorización medio-ambiental para trabajos de exploración, la que es analizada por la Dirección Nacional de Medio Ambiente (Dinama).
Las fuentes agregaron que Ferrominas está en una etapa anterior a la que se encuentra Aratirí, y tiene una alianza estratégica (joint venture) con Orosur, empresa que extrae oro en Minas de Corrales. La inversión estimada es de US$ 360 millones y el valor anual de exportaciones es de entre US$ 120 millones y US$ 160 millones.
La empresa australiana estima una mano de obra de 300 personas, más puestos de trabajo en transporte y forestales, ya que utilizará madera para el tratamiento de lo que extraiga. Ferrominas pretende extraer magnetita para convertirla en hierro comercial -que es la etapa anterior al acero metálico- utilizando una tecnología de mini alto horno de fundición.
Distrito Zapucay
La información que ha trascendido públicamente no ha sido mucho más que eso, así que me propongo aquí ampliarla un poco. La zona donde se ha realizado la prospección y para la que se solicitó permiso ambiental de exploración es el distrito Zapucay que está descrito en el sitio web de Orosur. Una zona interesante es el Cerro Papagayo, donde no se encontró mineralización rentable de oro. 

Zona Papagayo, (c) Gladiator
En esa zona es donde Gladiator (que en Uruguay opera con el nombre de Ferrominas) identificó depósitos de magnetita que son los objetivos primarios a desarrollar. El proyecto comprende unas 75.000 Ha donde se han concedido permisos de exploración, y donde Gladiator ha adquirido diversos padrones, como se muestra en la figura a la izquierda. 

Padrones de Gladiator y depósitos de magnetita identificados
En los padrones adquiridos se han identificado formaciones de magnetita --el mismo mineral de hierro que Aratirí va a explotar en el centro del país-- y ahora se debe determinar si los depósitos son rentables para su posterior extracción. Es decir que Ferrominas está en una etapa anterior a la de Aratirí, que ya tiene culminado sus estudios de exploración.

(c) Gladiator
Con lo extraido por Ferrominas se producirá arrabio, que es un tipo de hierro no totalmente puro, sino con algo de manganeso, carbono, silicio, azufre y fósforo, material base para la obtención posterior de acero. Ya hablaremos más de esto más adelante. La producción esperada es de unas 400.000 toneladas por año de arrabio, considerablemente inferior a los 18 millones de toneladas de concentrado de hierro a exportar por Aratirí. A un precio de unos 400 US$/t, eso implica una exportación de unos 160 millones de dólares anuales, mucho menos de una décima parte de lo que pretende ingresar Aratirí.

Arrabio (c) Wikipedia
Veamos ahora el tema de qué es lo que propiamente va a exportar Ferrominas. Dije más arriba que la idea es producir arrabio, lo que en inglés se conoce como "pig iron". Para obtenerlo se debe fundir el óxido de hierro obtenido de la magnetita en un alto horno con alguna fuente que provea el carbón necesario para generar el monóxido de carbono que reduce el hierro

Fe2O3 + 3CO → 3CO2 + 2Fe 

El proceso completo para obtener el arrabio está explicado en esta diapositiva de la propia empresa

Proceso de obtención del arrabio (c) Gladiator

 Hay dos procesos paralelos. Uno es el de minería a cielo abierto, donde se extrae la magnetita, de la misma forma que va a hacer Aratirí. El mineral es triturado, molido y
separado por un separador magnético para producir un concentrado de más de 66% de hie
rro y 2 – 3% de manganeso. Este proceso de extracción magnética es el mismo que propone Aratirí para obtener su concentrado de 70% de hierro que va directamente al barco por el mineroducto. Este hierro en Ferrominas no se suspende en agua, sino que se lo manda a una planta de sinterización, que produce la aglomeración de finos de hierro para dar un material adecuado para el horno de fundición.

Esquema de pirólisis DPC: 1- Drying Chamber, 2- Pyrolysis Chamber
3- Cooling Chamber, 4- Fans, 5- Condensed Gases
6- Heat Exchange Device, 7- Combustion Chamber
El otro proceso paralelo es el de la obtención del carbón. Para ello, Ferrominas prevé emplear madera de eucaliptus, troncos con diámetros menores obtenidos del adelgazamiento de plantaciones cercanas. Esta madera se procesa en una planta de pirólisis DPC, sigla que confieso me costó encontrar. En los documentos en el sitio web de Gladiator se describe el sistema como un proceso en tres fases, secado, pirólisis y enfriamiento, que se traduce en Drying, Pyrolysis, Cooling y de ahí el nombre DPC. En el esquema adjunto a la izquierda, adaptado de un documento de la Sidergica Ibérica en Pará, Brasil, se observan las distintas fases que ocurren en simultáneo.

En la primera fase, la madera se seca, utilizando para ello los gases desprendidos en la combustión en la fase II (pirólisis). En la segunda cámara ocurre la fase II, la carbonización, donde los gases desprendidos son capturados y reconducidos a la cámara de secado. Y, finalmente, en la fase III se produce el enfriado del carbón que luego se descarga. Esta tecnología parece haber sido desarrollada en Brasil y la única referencia bibliográfica que encontré sobre ella es Lúcio, Á., Sampaio, R.S., Turning biomass into metallurgical charcoal through a new clean carbonization process, 2nd International Meeting on Ironmaking and 1st International Symposium on Iron Ore and Parallel Event- 5th Japan-Brazil Symposium on Dust Processing-Energy-Environment on Metallurgical Industries, Volume 2, 2004, Pages 1133-1146.

Un mini Alto Horno en Turquía
Respecto al uso de esta tecnología, dice Gladiator
 
DPC Process and the Zapucay Project

The Company has held discussions with the owners of the DPC technology regarding several matters relating to the Zapucay Project including:
  • Support for the proposed test work programme;
  • Provision of a design for a test unit;
  • Provision of data as required under the agreement; and
  • A review of the latest kiln design.
DPC has agreed to undertake a series of charcoal production tests for the Zapucay Project and following the completion of the tests to assist the Company’s consultants in developing a design for the Project.

Estructura interna de un mini alto horno
(c)Reufe
r et al, US Patent 6,833,106 B1 (2004)
Así que habrá que esperar a la presentación del estudio de impacto ambiental para saber qué tan contaminante puede ser este proyecto.

Tenemos entonces ya los dos ingredientes que necesitamos para producir arrabio, el carbón y el sinter. Se introducen juntos en un alto horno compacto, como el que se muestra en las dos figuras adjuntas y se obtiene el hierro fundido, con contenido de manganeso, que una vez enfriado y transformado en lingotes es transportado a las acerías (en nuestro caso sería exportado).

Como vemos, en el caso de Ferrominas tenemos ya algo de lo que insistentemente se le reclama a estas industrias que están empezando a introducir la minería metálica en Uruguay: que agreguen valor mediante la integración de procesos industriales adicionales a la simple extracción.

Para finalizar, veamos algunas consideraciones económicas. Primero hagamos algunos números muy simples, que se muestran en la siguiente tabla


Comparación de costos para la producción de arrabio (c) Gladiator
Ahí hemos incluido la inversión declarada por cada uno de los proyectos, el ingreso bruto esperado en una hipótesis conservadora, y el empleo directo que las empresas han declarado que proveerán. Luego derivamos dos cocientes, el número de empleos provisto por cada millón de dólares de inversión y de ingreso respectivamente. Vemos que en los dos casos el proyecto de Ferrominas es mucho más conveniente que el proyecto de Aratirí.

Respecto a Ferrominas, podemos también analizar los números un poco más, ya que Gladiator se ha preocupado de proporcionar estos números públicamente. En la tabla de arriba se ve cuál es el incentivo para producir arrabio en Uruguay, la competitividad respecto a Brasil, el mayor productor actual. Lo que sucede en Brasil es que, contrariamente a lo que propone el proyecto de Ferrominas, no son dueños de los yacimientos, comprando todo el mineral de hierro y el carbón a otros productores, por lo que el costo de producción es de un 50% del de Brasil. Como se muestra en la gráfica, el precio de venta se ha estabilizado en torno a los 400 US$/t lo que implica un beneficio neto de 160 US$/t o unos 64 millones de dólares por año (frente a los más de 1.000 millones de Aratirí). Con una inversión inicial de 360 millones de dólares estiman en 5 años la recuperación completa de la misma. De hecho, en varios escenarios planteados por la compañía se muestra que el beneficio es de entre 18 y 38% dependiendo del precio final del producto y la cantidad de toneladas reales de arrabio obtenido.

Por otra parte, es un poco difícil calcular cuanto queda para el país. Bajo la hipótesis de 300 empleos, con salario medio de $20.000, pago de IVA en los insumos nacionales incluyendo energía, pago de un 5% del precio de venta como canon, y pago del 25% de impuesto a la renta y 7% al reparto de utilidades, me da un resultado de unos 45 millones de dólares que quedan en el país, posiblemente más dependiendo de cuánto de esos 240 US$/t se gasten en el país. En concreto, Uruguay estaría obteniendo como mínimo 45 millones frente a los 160 millones de beneficio para la empresa, una relación 22% / 78% que parece más que razonable dado que el inversor aporta la experticia y los canales de distribución.


En conclusión, podemos obtener algunas ideas interesantes del análisis de los tres proyectos de minería metálica que están hoy instalados o por instalarse en Uruguay. Tanto Orosur como Ferrominas son emprendimientos considerablemente más pequeños que Aratirí, tanto económica como físicamente hablando. Desde el punto de vista ambiental, Orosur tiene su emprendimiento en marcha desde hace muchos años (ha pedido ahora una ampliación tanto de sus minas como de su presa de relaves) sin efectos ambientales adversos. Su huella física es mucho menor que la proyectada para Aratirí. Aratirí está en proceso de volver a presentar su estudio de impacto ambiental para la explotación, luego que el primero de ellos fuera rechazado. Ferrominas no ha presentado aún un EIA para el proyecto, ya que está recién en la etapa de explotación. Desde el punto de vista del empleo por dinero invertido o por ingresos, así como del retorno económico para el país y de la introducción de nueva tecnología, agregando valor e integrando cadenas productivas, el proyecto Ferrominas es más atractivo que el de Aratirí, juzgando a ambos por lo que se conoce hasta ahora.

Como decían en la escuela, puede y debe rendir más.


(se abrirá una nueva ventana que no debe
cerrarse hasta que se reciba el archivo pdf)

sábado, 11 de junio de 2011

Aratirí y sus pro (I) Empleo

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Con este artículo vamos a iniciar una serie de discusiones sobre el nuevo pujo minero en Uruguay. Le llamo nuevo porque obviamente la minería existe desde hace mucho tiempo en Uruguay, sea en las canteras para extraer calizas, granitos u otras piedras, sea en la extracción de piedras semiprecionsas en el norte del país, o la actividad de extracción de oro en Minas de Corrales.

El nuevo empuje minero viene de la mano de la extracción de hierro en la zona de Valentines, cuyo potencial en este aspecto es conocido desde muy antiguo. Como todos sabemos, con mayor o menor profundidad, una empresa de propiedad india, Zamin Ferrous, ha presentado al gobierno uruguayo un proyecto para la extracción y el beneficiamiento de mineral de hierro en una zona que incluye varios departamentos del centro del país y cuyo epicentro son los pueblos de Cerro Chato y Valentines, como se ve en el mapa adjunto.

Zona de influencia (c) Aratiri
El tratamiento de este tema no es para nada sencillo. Como todo emprendimiento, tiene aspectos positivos y aspectos negativos. Inclinarse por apoyar o rechazar una determinada versión del proyecto pasa por entender cuales son esos aspectos y el balance de costo/beneficio para el país, toda la sociedad, y los directamente involucrados (empresa, productores, comerciantes y habitantes del lugar). Como ya sucedió en el caso de Botnia --hoy UPM-- este es el primer emprendimiento de su tipo con esa magnitud y buenas y malas razones para estar en contra del proyecto han aparecido como hongos después de la lluvia. Aunque más adelante los abordaremos en detalle, es bueno ya ir consignando aquí dos sitios web que lideran la oposición a este proyecto y, en general, a la megaminería en Uruguay: el Observatorio Minero del Uruguay y El pueblo frente a la minera Aratirí

Esquema y mapa del proyecto (c) Arati
El proyecto tiene cuatro componentes importantes, como se ve en el esquema y el mapa de la izquierda: la zona minera, el mineroducto, el puerto y la zona de viviendas. A su vez, la zona minera tiene dos clusters de minas, en la zona de Las Palmas y de Valentines, una gran represa en una zona intermedia y una planta de beneficiamiento del hierro que luego, en forma de barro (slurry o concentrado) es transportado a través del mineroducto hacia el puerto. Cada uno de esos componentes ha sido objetado por diversas razones. De acuerdo a los datos de la empresa, se esperan procesar 55 millones de toneladas (Mtn) de tierra y piedras por año para obtener 18 Mtn de hierro exportable. El precio actual de la tonelada de hierro es de alrededor de 150 US$/tn, por lo que el ingreso bruto de la empresa se calcula en unos 2.700 MUS$ anuales, de los que por supuesto hay que deducir los costos de transporte, amortización, salarios, impuestos, energía e insumos. No conozco datos fehacientes de cuál es el beneficio neto esperado de la empresa, aunque el análisis económico lo haremos en otro momento.

Previsión de empleo (c) Arati
Como decía antes, el tema es muy vasto y se impone el análisis en partes. Voy a dedicar entonces varios artículos a los distintos aspectos positivos y negativos. En este último caso, voy a analizar también las posibilidades de mitigar o eliminar los problemas escogiendo diversas alternativas. En este primer artículo me interesa centrarme en uno de los aspectos clave del proyecto, la creación de empleo en una zona deprimida del país. En la figura a la derecha se muestra el esquema de empleo previsto y propuesto por la empresa, mostrando el pico de empleo asociado a la construcción y el empleo permanente durante la explotación de las minas. Consideraremos solo la ocupación permanente de 1.500 empleos, distribuidos en el distrito minero, el mineroducto y el puerto. El análisis de ese número, presentado en el estudio de impacto ambiental, muestra que son 1.450 distribuidos mayormente en el distrito minero (1.300) con solo 10 para el mineroducto y 140 para el puerto. 

¿Cómo podemos apreciar si esto es poco o mucho? Por un lado podemos recordar que teniendo en cuenta todas las empresas en la zona franca de Botnia (UPM, Kemira, Andritz, limpieza, seguridad, etc) tenemos 888 empleos, así que los 1.450 de Aratirí parecen promisorios, sobre todo si se tiene en cuenta la especial situación de la zona centro del país. Podemos también hacer consideraciones más cuantitativas si comparamos con otras actividades productivas. Afortunadamente, debido a la controversia suscitada en torno al empleo que proporciona o no la forestación, tenemos un análisis del censo agropecuario del 2000 realizado por el grupo ambientalista Guayubira, Plantaciones forestales y Empleo en la Realidad de Uruguay, que podemos emplear para realizar las antedichas comparaciones.

Padrones afectados, (c) Aratirí
Antes de hacer lo reseñado en el párrafo anterior observemos que en muchas actividades agropecuarias hay trabajadores zafrales, por lo que es necesario aplicar un criterio unificador con los empleos permanentes, cosa que está hecha en el trabajo de Guayubira empleando el equivalente a 260 jornales como un empleo permanente. Alternativamente, pueden considerarse directamente los jornales. Además, es necesario tener un elemento de comparación, que es frecuentemente en las actividades agropecuarias el número de hectáreas que generan los empleos en una actividad determinada (se expresa cada mil Ha, o mHa). Para calcular en el caso de Aratirí voy a considerar la extensión informada para pedir el permiso de explotación (Resumen Ejecutivo, EIA Primera Versión, 2011, Pág. 1, Punto 1) que es de 12.850 Ha y afecta a diversos padrones, como se muestra en la figura a la izquierda. Teniendo en cuenta los 1.450 empleos y las 12.850 Ha, tenemos entonces que el emprendimiento genera 112.8 trabajadores/1000Ha. Si consideramos que esos son empleos permanentes, no zafrales, equivalente cada uno de ellos a 290 jornales (6 días por semana menos 22 días de vacaciones) tenemos que el emprendimiento genera 32.723 jornales/1000Ha. Estamos entonces en condiciones de hacer las comparaciones. Para ello usaremos los siguientes datos, obtenidos como se dijo antes



Los números son muy claros, pero quizá valga la pena poner las gráficas.

Trabajadores / 1000 Ha
Jornales / 1000 Ha
  















Como arbitrariamente Guayubira toma 260 jornales como equivalentes a un puesto permanente, en la primera gráfica Aratirí queda en la mitad de la tabla, como si diera tantos empleos permanentes como la cría de cerdos. Si lo miramos desde el punto de vista de los jornales generados, se aprecia muy bien la verdadera comparación, Aratirí proveerá casi 1.000 veces más jornales que los de la ganadería, actividad a la cual se dedican ahora esas tierras.

Consecuentemente, es obvio que uno de los puntos fuertes a favor del emprendimiento es la cantidad de puestos de trabajo estables y permanentes que contribuirá en una zona deprimida, hoy dedicada a la ganadería.

EX POST FACTO

Periodista Victor Bacchetta
 Luego de haber escrito lo anterior, y en función del comentario crítico de uno de los participantes, creo oportuno abundar en un aspecto que no es menor. La oposición a este emprendimiento tiene distintos componentes. Sin duda hay personas que están muy legítimamente preocupadas por este asunto en particular exclusivamente, pero hay otras que están preocupadas por lo que conciben como oposición de dos modelos, uno productivo identificado con la agropecuaria y otro extractivo, identificado con la forestación y la minería. Entre ellos hay algunos que usan argumentos confusos y deformados para llevar agua a su molino. Contra estos últimos y su falta de honestidad intelectual tengo algo personal.

Uno de ellos es el periodista Víctor Bacchetta, de quien no me molesta que haga su opción política personal, pero sí me molesta y mucho que mienta al presentar sus argumentos. Ya me he cruzado con él otras veces, puesto que su oposición a todos los emprendimientos modernos de los últimos tiempos (Botnia, Montes del Plata, Aratirí) no es sólo una opinión, sino la forma con la que se gana la vida. Traerlo a él a colación en este punto se justifica por este artículo de su autoría donde, entre otras cosas dice

Pero Aratirí no iría a operar en una región desértica, sino ocupada por otras actividades económicas. Según la Tabla 1.3-107 del EIA, en las tres áreas ocupadas por el proyecto hay 3.573 personas dedicadas a la agropecuaria que serán afectadas por la minera y 4.156 trabajadores cuyo grado de afectación no puede deducirse directamente. El balance es cero o negativo.

¿Es cierto esto? Bueno, veamos la tabla aludida, que la mayoría de la gente que lee a Bacchetta nunca consulta


Efectivamente, ahí aparecen los números mencionados por Bacchetta (3.573 y 4.156) pero con significado muy diferente. 

En primer lugar, Bacchetta dice que hay 3.573 "personas dedicadas a la agropecuaria" que "serán afectadas por la minera" y "4.156 trabajadores cuyo grado de afectación no puede deducirse directamente". Quien lee a Bacchetta deduce entonces que hay casi 8.000 trabajadores posiblemente afectados. Bacchetta ignora --o miente deliberadamente-- que los 3.573 ya están contados en los 4.156, lo que se corrobora fácilmente al calcular cualquiera de las últimas dos filas de la tabla.

En segundo lugar, Bacchetta omite deliberadamente señalar que esos trabajadores no están en la zona afectada por la minera, sino en toda la superficie de los Departamentos involucrados, como se ve claramente de la primera fila de la tabla. Si nos fijamos en el resumen de Ha por trabajador (la última celda a la derecha), lo invertimos y lo consideramos cada 1.000 Ha, tenemos una densidad de  6.0 trabajadores / 1.000 Ha, que es muy similar a lo que teníamos en las tablas que les cité antes y que refleja el hecho de que de las 772 explotaciones comprendidas en esos Departamentos, el 80% están dedicadas a la cría de vacunos para carne u ovinos, ocupaciones que dan pocos empleos.

La tercera cosa entonces que Bacchetta ignora, o sobre la que miente deliberadamente, es que sólo el distrito minero implica desplazamiento de la ganadería, no así el mineroducto. Por lo tanto, si calculamos el número de trabajadores actuales afectados, usando el último número de la primera columna, tenemos 12.850 x (1.852 / 333.798) =  71 trabajadores. Quiere decir que Bacchetta deforma impíamente la verdad cuando dice que "el balance es cero o negativo". El balance es 1.300 - 72 = 1.228 empleos nuevos o, puesto de otra forma, 17 veces más empleo del que hay actualmente.

Claramente que, si nos vamos a oponer al emprendimiento, no va a ser por esta causa.

 


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