domingo, 25 de mayo de 2008

El camino de Santiago. Día 2: Botnia

 


Para el segundo día, el programa marcaba que nuestras entrevistas tempraneras iban a ser en el predio de la fábrica Botnia.

Luego de realizar un par de llamadas telefónicas y tomar el desayuno en el hotel, empezamos nuestro trayecto hacia la fábrica en un remise enviado por la empresa. Es interesante señalar que estos son parte de los empleos colaterales generados por la existencia de la pastera. Si bien es claro que no le va a cambiar fundamentalmente la existencia a la población, lo cierto es que hay una actividad continua de transporte entre la fábrica y la ciudad, que es efectuado por un conjunto de remiseros independientes. Son parte de las personas ocupadas que se tienen en cuenta en los estudios de impacto socio-económico.

El trayecto Fray Bentos-Botnia toma unos 10-15 minutos en el remise y se llega a un lugar en que hay que intercambiar documentos por credenciales. Allí surge un detalle menor, que es que el e-mail anunciando nuestro permiso para ingresar no ha llegado, por lo que deberemos esperar unos minutos a que la autorización arribe. Eso da tiempo para observar el mecanismo de control de empleados y visitantes. Digo esto porque es absolutamente sencillo saber cuantas personas realmente trabajan en la planta, dado que existe un triple control manual y electrónico. Averiguando llegamos al dato de 600 personas trabajando en las tres plantas (Andritz, Botnia y Kemira), de las cuales más del 60% son de Río Negro y alrededores. Diariamente ingresan al predio unas 900 personas, teniendo en cuenta a los visitantes y personal para tareas puntuales pequeñas dentro del predio. Los números claramente no son despreciables, por más que se los intente minimizar tomando la cifra más pequeña posible (i.e. sólo el personal de planta de Botnia, sólo los fraybentinos, etc). Más adelante volveremos sobre este tema de los empleos.

El puesto de control no sirve únicamente para personas, sino que por ahí entran también los camiones con cargas químicas o de madera. Nuevamente comprobamos la falacia de que no llegan suficientes camiones, ya que en los pocos minutos que esperamos vemos llegar varios como el de la foto. Más aún, pasados los controles el remise nos conduce hacia la fábrica, a la que se llega por el lado de la cancha de madera, el lugar donde se la acopia para chipearla, y donde se encuentran las dos gigantescas montañas de chips que van subiendo hasta el silo desde donde se empieza el proceso de extracción de la celulosa. Bordeando este camino se ven los troncos de eucaliptus apilados para ser chipeados y la simple observación de la foto da una idea clara de que la fábrica tiene en su predio suficiente madera para procesar por un cierto tiempo. Más adelante preguntaremos cuanto es ese tiempo.

Ya hice anteriormente una descripción de la fábrica en sí misma, asi que no creo necesario repetirla aquí. Simplemente señalemos que al llegar al estacionamiento lo que se ve es el edificio de oficinas, anexo al edificio que contiene la caldera de recuperación, y todo lo que es la línea de fibras. Se aprecia en las fotografías la montaña de chips que se va generando por el troceado de los troncos de eucaliptus, y desde la que se conducen hasta un silo donde se los trata con vapor de agua; luego viene la torre de impregnación, donde se ponen en contacto con el licor blanco, y el digestor, donde se realiza el proceso Kraft a alta temperatura y presión. El resto de las torres que se aprecian en la fotografía constituyen los reactores donde se desarrolla el proceso de blanqueo cuya "frontera" es el proceso de deslignificación con oxígeno que se hace en el primer tanque azul. Siguen luego las etapas ácida, con dióxido de cloro, con peróxido, etc, hasta que al final la pasta blanqueada y seca, cortada en planchas, es enfardada para su envío por el río hasta el puerto de Nueva Palmira y de allí a los destinos finales en Europa y China.

Lamentablemente no pudimos ofrecerle ni siquiera un olorcito desagradable a Sergio (quien, de todas formas, ya ha estado en Joutsenno, por lo que conoce la metodología empleada ). Lo más cerca de un olor que estuvimos fue en un baño, donde estaban reparando un caño tapado, pero el famoso olor a repollo hervido brilló por su ausencia.

En la planta fuimos obsequiados con una presentación sobre la tecnología empleada, a cargo del Ing. Bruno Vuan, Gerente Técnico de la planta. Bruno es argentino de nacimiento, radicado en Uruguay desde hace mucho tiempo, y tiene amplia experiencia en plantas de gran tamaño. En ésta en particular estuvo involucrado desde el principio de la construcción y conoce íntimamente todos sus detalles y procesos. Es uno de los encargados de brindar estas charlas técnicas, ya que Botnia mantiene un programa de visitas muy intenso. En esta ocasión llegaron junto con nosotros un grupo de chicos, estudiantes de Ingeniería Química, del Instituto Tecnológico de Buenos Aires, acompañados por su Profesora, a quien Sergio también entrevistó.

Fue interesante para mí participar en las preguntas y respuestas con estos chicos, porque fue claro que varias de sus preocupaciones estaban meridianamente centradas en aspectos que han sido malinformados o directamente deformados por los ambientalistas. Lamenté no haberme podido quedar más tiempo intercambiando información con ellos.

Las conversaciones se llevaron a cabo en el comedor de la empresa, que es uno de los sitios más característicos por su diseño interior. En particular se destaca la escalera como elemento decorativo impactante, pero todo el lugar está impregnado por un concepto de diseño nórdico a la vez simple y acogedor. Ahí entrevistó Sergio a Bruno, centrándose particularmente en los aspectos de producción y tecnología. Uno de los datos aportados fue que el patio o cancha de madera tiene normalmente acumulados suficientes troncos como para operar un mes sin nuevas entradas, y la montaña de chips acumulados tiene un volumen capaz de soportar la producción por diez días sin chipear nuevamente.

Teniendo en cuenta que aproximadamente el 50% de la madera es celulosa, y que se producen unas 2.800 toneladas por día, hay entonces acumuladas unas 170.000 toneladas de madera. Hay que concluir que los ambientalistas no están muy aventajados a la hora de contar camiones con madera entrando en la planta.

Bruno también habló sobre la eficiencia de la producción. Si bien la planta ha conseguido ya operar durante 30 días a su capacidad nominal, el promedio de actividad ronda el 70% dado que todavía se encuentra en etapa de arranque, proceso que toma normalmente un año, a pesar de haber sido aquí tan exitoso.

Otro de los entrevistados, ahora por el tema forestal, fue el Ing. Mauro Real de Azúa, quien dió su visión sobre la forestación, algo sobre lo que tendríamos más testimonios el día próximo. Mauro es Gerente Forestal de Botnia y siendo uruguayo vive con toda su familia en Argentina. Como los fieles seguidores de este blog saben, Mauro tuvo que aguantar el escrache de los inadaptados de la ACAG en su propio domicilio y en su momento le dedicamos un artículo.

Finalmente, un tercer entrevistado fue el Ing. Quím. Gervasio González, uruguayo, egresado de la Universidad de la República. De acuerdo a lo que consigna Gente, Gervasio es uno de los más jóvenes gerentes de Botnia. Es a quien le toca "bailar con la más fea" dado que su cargo de Gerente de Medio Ambiente y, por lo tanto, es quien debe lidiar con todas las acusaciones de monstruo contaminador que sin ninguna justificación se hacen contra la pastera. Gervasio tiene una enorme solvencia en lo suyo, y encontré tremendamente simpático que esa nota de Gente incluya párrafos como:

En cuanto al agua, se calculó la demanda química de oxígeno (es decir, cuánto le resta la fábrica de ese elemento al río) y el resultado fue, en promedio, de 6,5 kilogramos por tonelada de celulosa, mientras la Unión Europa indica un estándar de 30 kilogramos, y en las propias plantas de la firma en Finlandia dio 12 kilogramos. Y qué decir de Suecia, donde rozan los 22. Es decir que la pastera uruguaya contamina menos que las europeas. Además, se midió un tema sensible, como son los organoclorados que se descargan al río. La medición arrojó 0,024 kilogramos por tonelada, y la Unión Europea recomienda 0,25.

Me imagino las interesantes conversaciones que disparará esta nota en las peluquerías del Río de la Plata.

Por supuesto, como dice en la nota Gervasio, Botnia no contamina y todos los valores están muy por debajo de lo que marcan los estándares internacionales. Podemos, habiendo recibido el acuerdo de la Ing. Agr. Alicia Torres de la DINAMA, comunicar un resumen de resultados del funcionamiento de la planta a Abril de este año. Los resultados obtenidos para las emisiones líquidas en los cinco meses de operación son


Aunque hablaremos en la última nota sobre los aspectos técnicos, es claro que los resultados obtenidos muestran diáfanamente que Botnia no contamina. Y con esa comprobación sumamente satisfactoria nos despedimos de vuelta hacia Fray Bentos, donde nos ha citado el Intendente de Río Negro, Dr. Omar Lafluf.

Pero de Lafluf, Cayrús y Delia Villalba les hablaré en el próximo artículo, ya que este nos va quedado demasiado largo.




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