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martes, 15 de septiembre de 2009

A La Haya, por la playa (I)

Como dice nuestro amigo Jorge Rodolfo, uno está en esto metido por la posibilidad de obtener beneficios personales (frase que incluyo para que él se sienta justificado en su cruzada). Puse entonces en juego mis influencias a ver si conseguía alguien que oblara los maravedíes necesarios para poder instalarme en el maelstrom del conflicto cuyo epicentro es la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Aparentemente tuve éxito, pero en una forma curiosa. La redacción de mi solicitud --poder instalarme en el maelstrom del conflicto cuyo epicentro es la Corte Internacional de Justicia de La Haya-- parece que dió origen a un equívoco. Resulta que el conflicto entre Uruguay y Argentina no es el único que se dirime frente a tan augusto Tribunal de la ONU y hete aquí que sin haber hecho mucho mérito para ello, me econtré destinado a pasar algunos días de duro trabajo, pero no en la bonita ciudad de los Países Bajos, sino en una isla del Caribe.

Nada menos que Colombia y Nicaragua se disputan la posesión de esta hermosa isla, puerto libre, engarzada en el mar de los siete colores, donde las palmeras susurran sobre arenas blanquísimas, los bares --all inclusive, mind you!-- se fusionan con la naturaleza, los peces de colores nadan mientras uno bucea en los arrecifes de coral y el mayor peligro (dejando de lado la posibilidad de una cirrosis aguda) es no querer volver a casa. Colombia y Nicaragua no han tenido mejor idea que someter su diferendo por la zona económica exclusiva al augusto Tribunal que, se rumorea, pedirá desintoxicarse del problema argentino-uruguayo haciendo una visita de reconocimiento a las playas isleñas. Los nicas piensan que su posiciòn está sólida y luego de la dúplica colombiana en 2010, esperan un fallo de la Corte en el 2011.

Mientras tanto las islas siguen en manos colombianas, aunque el viaje en avión de Montevideo hacia la isla se hace vía Panamá. ¿Qué decir de la vida en la isla? Bueno, playa, ron, descanso, buceo, ron, aguas maravillosamente transparentes, personas increíblemente amables, pargo rojo, ron, música caribeña, noches larguísimas, temperaturas entre 26 y 29 grados, más ron, etc... Como ven, una vida de duro trabajo.

He de aclarar que no todo son comodidades. Para mi desagrado, no hay wifi en las habitaciones, lo que es un poco molesto. La única manera de mantenerse en contacto razonablemente es bajar a la piscina, donde lamentablemente hay muchas distracciones. He pensado en la conveniencia de sacarme los lentes, sin los cuales no puedo apreciar mucho lo que haya en las reposeras vecinas, como forma de poder concentrarme en el trabajo. Por ahora sigo con los lentes puestos, pero pensaré que hago los próximos días. De cualquier forma, la provisiòn de daiquiries y margaritas es inagotable, lo que da la posibilidad de escribir crónicas sumamente floridas.

Mientras yo, con sumo esfuerzo, redacto diligentemente esta crónica, aislado por una confusión burocrática del verdadero lugar donde se cuece el bacalao o se corta el tocino (dependiendo de vuestras preferencias culinarias para la descripción de la toma de decisiones de alto nivel) la gente se da la gran vida en La Haya. ¿Qué otra cosa que turismo pueden estar haciendo Bibiloni y Cerrutti a quienes se los ve tan descontracturados en esta foto con los impresionantes edificios al fondo? ¿O será que están posando para cuando le cuenten a sus nietos sus aventuras en los Países Bajos? La foto oficial realmente los muestra apuestos y majestuosos paladines en defensa de la virtud ambiental violentada por el monstruo ponzoñoso y enardecido que habita la otra orilla.

Lamentablemente, pose es lo único que pueden ofrecer. Empieza a conocerse la presentación argentina y como bocadillo inicial no es muy suculento. Los cangrejos y langostinos de uno de los platillos nativos, acompañados de una (...dos, ...tres, ...) helada(s) cerveza(s) en la tibieza de un crepúsculo caribeño tienen mucho más consistencia que la transcripción del primer día de argumentación de Argentina.

La corte se ha portado con la "due diligence" y ya esta en internet la transripción de la primera sesión del día de ayer, lunes. Consecuentemente me sustraeré a este berrodo burocrático que me obliga al sacrificio de trabajar en el Caribe e intentaré hacerles un resumen de situación (si quieren la leen directamente acá en francés e inglés).

Por una deformación profesional, lo primero que me interesa saber es quienes son los expertos que presentan las partes, en aquello que tiene que ver con la ciencia y la técnica involucrada (no tanto con la parte legal). Por el lado argentino nos encontramos con

Mr. Howard Wheater, PhD in Hydrology at Bristol University, Professor of Hydrology at Imperial College and Director of the Imperial College Environment Forum,

Mr. Juan Carlos Colombo, PhD in Oceanography at the University of Québec, Professor at the Faculty of Sciences and Museum of the National University of La Plata, Director of the Laboratory of Environmental Chemistry and Biogeochemistry at the National University of La Plata,

Mr. Neil McIntyre, PhD in Environmental Engineering, Senior Lecturer in Hydrology at Imperial College London,

Mme Inés Camilloni, docteur en sciences atmosphériques, professeur de sciences atmosphériques à la faculté des sciences de l’Université de Buenos Aires, maître de recherche au conseil national de recherche (CONICET),

M. Gabriel Raggio, docteur en sciences techniques de l’Ecole polytechnique fédérale de Zürich (ETHZ) (Suisse), consultant indépendant

La composición de este panel de expertos nos da ya algunas pistas sobre lo que va a pasar. La Dra. Inés Camilloni es una vieja conocida. Uds. recordarán que se había filtrado el informe de la UBA, firmado por Camilloni, en el que se concluye que “en ninguna de las fechas” en las que se realizaron las mediciones (entre el 4 de septiembre de 2007 y el 13 de enero de 2008) y “en ninguno de los emplazamientos” donde se instalaron los dispositivos correspondientes (a un máximo de 26 kilómetros de la planta) “se han superado las normas existentes de orden nacional o internacional” sobre la calidad del aire. El informe de la Dra. Camilloni lo encuentran guardado por Jorge Balseiro en el ICI. En este mismo blog comentamos sobre ese asunto y hay una entrevista mía con Sandra Dodera guardada por Alejandro Villaverde por acá.

Los otros expertos tienen que ver fundamentalmente con hidrología (incluso el consultor Gabriel Raggio parece ser un especialista en ello). Así que es como verlo que la mano va a venir por el lado de los reflujos en el río y la contaminación atmosférica. Esto último --en mi modesta opinión-- va a ser desechado por la CIJ dado que no está incluido en el Estatuto, pero ya veremos.

En el caso de Uruguay (y siempre dejando de lado a los meritorios colegas uruguayos a quienes conozco personalmente y que sin duda nada tienen de cipayos y sí mucho de inteligentes) tenemos sólo dos expertos científicos registrados.

M. Charles A. Menzie, PhD., Principal Scientist et directeur d’EcoSciences Practice chez Exponent, Inc., à Alexandria, Virginie,

M. Neil McCubbin, Eng., Bsc. (Eng), 1st Class Honours, Glasgow ; Associate of the Royal College of Science and Technology, Glasgow,

Si buscan a Menzie en Google Scholar van a ver que su especialidad está en temas de evaluación de riesgo ecológico e impacto químico empleando organismos vivos. Por otra parte, Neil McCubbin es un experto en la industria de la pasta y el papel a quien conocemos también de antiguo, por haber integrado, junto a Wayne Dwernychuk el panel de expertos independientes convocado por el Banco Mundial para hacer la revisión del Informe de Impacto Ambiental Acumulativo (ver Plantas de Celulosa en Uruguay - Preguntas Frecuentes). Por lo tanto, de este análisis de los expertos lo que se colige es que la defensa de Uruguay se va a centrar en la tecnología empleada, el impacto ambiental, y la demostración de que no existe impacto en la biota (incluyendo a los seres humanos, por supuesto).

El acta de la sesión, de 75 páginas, está compuesto por una parte de Introducción del Agente, es decir el equipo que defiende a la República Argentina, en palabras de la Dra. Cerrutti. De entrada el equipo atacante marca fuerte. Cerrutti driblea saludando a Gros Espiell, enfermo y ausente, y hace un pase largo y en profundidad acusando a Uruguay de agravar considerablemente el conflicto por haber construido y operado Botnia, cuando Argentina no quería. Pone carita sonriente y se felicita de que Ence no se haya construido como estaba previsto originalmente, pero ratifica que igual Uruguay merece una reprimenda, porque la mala intención la tuvo. Y levantando las manos hacia la tribuna en pedido de solidaridad, manifiesta que Argentina no quiere sólo proteger, sino de hecho salvar, el Estatuto del Río Uruguay de 1975, manifiesta y viciosamente irrespetado por Uruguay. En el punto 7 acomoda la pelota con la mano intentando que nadie la vea

Dans ce but, le statut concilie la protection du fleuve et l’utilisation de ses eaux même à des fins industrielles en mettant en place une procédure bilatérale obligeant les deux Etats à se consulter et à s’informer mutuellement et à prendre les décisions d’un commun accord7. Je regrette de devoir constater que l’Uruguay renie aujourd’hui ces obligations.

El Estatuto por supuesto no dice que los estados tengan que tomar decisiones de común acuerdo (à prendre les décisions d’un commun accord) que en realidad dice

Art. 27. — El derecho de cada parte de aprovechar las aguas del río, dentro de su jurisdicción para fines domésticos, sanitarios, industriales y agrícolas, se ejercerá sin perjuicio de la aplicación del procedimiento previsto en los arts. 7º a 12 cuando el aprovechamiento sea de entidad suficiente para afectar el régimen del río o la calidad de sus aguas.


Vamos mal de entrada. Los articulos 7 a 12 ahí citados no dicen que haya que tomar decisiones de común acuerdo, sino que si no hay acuerdo hay que seguir un determinado protocolo que es, justamente, llegar a la instancia de La Haya. Argentina mantiene que seguir este protocolo implica que la obra no puede hacerse (derecho de veto) y Uruguay no reconoce el derecho de veto.

El desarrollo sigue con un interesante concepto en el apartado 8. Dice

La protection du statut s’étend en effet à l’ensemble de l’écosystème constitué par le fleuve lui-même et ses zones d’influence. Comme la professeure Boisson de Chazournes vous l’expliquera un peu plus tard, ceci va au-delà de l’eau en tant que telle, mais comprend également les éléments naturels qui lui sont liés, tels l’air et les sols.

Es decir que, de acuerdo a Argentina, no hay que entender que el Estatuto habla únicamente de las aguas, sino que como el espíritu es la protección del río, entonces ello implica el río en sí mismo y sus zonas de influencia que de acuerdo al Prof. Boisson de Chazournes (no un Juan Pérez cualquiera) implica que también debe considerarse el aire y el suelo. Así que por una carambola dialéctica, el gobierno argentino que habla por boca de Cerrutti extiende lo que dice el Estatuto (no afectar la calidad de las aguas) a todo el río, sus zonas de influencia, el aire, el suelo y se presume que toda la cuenca. En fin.

Luego viene una de esas frases memorables que sólo un integrante del gobierno argentino puede decir sin troncharse de risa: que para la protección del río, la Argentina se ha sometido a un mecanismo de información y consulta previa sobre toda obra importante construida sobre su territorio que pueda afectar al río, aún cuando no se encuentre en la frontera. En esta parte creo que fue cuando les resultó difícil a algunos jueces mantener la cara seria.

Los siguientes puntos de la exposición están dedicados a demostrar lo malvado y mentiroso que es Uruguay, pero eso era de esperarse. Resulta curioso, sin embargo, que en el párrafo 18 empleen como argumento las declaraciones que Petrocelli hizo en el Parlamento uruguayo en 2005 cuando el nuevo gobierno recién arrancaba y había bastante inexperiencia. Usar este argumento puede convencer a Gualeguyachú, pero ¿cree realmente Cerrutti que va a convencer a la Corte? Mi respuesta es que no, y el por qué está documentado en el artículo El Camino de Damasco, que les recomiendo releer en este mismo blog.

Resulta que en el propio tribunal, en este documento de 644 páginas, se encuentran los Volúmenes I y II de pruebas aportadas por Uruguay (32 MB). Y en aquél artículo comentábamos

Finalmente, en las páginas 379-383 tenemos la declaración jurada de la Dra. Petrocelli que no tiene desperdicio ninguno. Algunas perlas ya las comentamos en el extracto que hace El Argentino (que obviamente basa su información en esta misma documentación). Otras son más que elocuentes como, por ejemplo, que la CARU el 10/6/03 acusó recibo del IAR de CMB, que el 21/7/03 miembros de la CARU asistieron a la audiencia pública en Fray Bentos e informaron en una reunión plenaria de la misma, que fue García Moritán, no obstante todo lo anterior, quien pidió activar el Capítulo XV, Artículo 60 (veremos más sobre ello más abajo) para terminar yendo a La Haya, que los delegados argentinos Garin y Rojas(¡oh casualidad! los que echaron) viajaron a España e inspeccionaron la planta de Ence en Huelva, similar en tecnología a la propuesta para Fray Bentos (también concurrió un técnico de Entre Ríos, advinen quien... ¿Moguilner quizá?), que no sólo la CARU mantuvo varias sesiones sobre el proyecto Orion con técnicos del mismo entre Abril y Octubre del 2004, sino que miembros de la CARU (incluyendo a Rojas) fueron a Finlandia, inspeccionaron plantas y se reunieron con oficiales del gobierno finlandés, que el Ing. Antunez participó por la CARU en la presentación pública en Fray Bentos del 21/12/2004, informando a aquélla, que todo el material concerniente a la autorización a las plantas fue entregado al GTAN, que García Moritán manifestó la satisfacción argentina con el trabajo desarrollado por el Grupo de Aguas y avaló la implementación del PROCEL que se aplicó durante un año corrido, y finalmente que, cuando los informes de la campaña ya hecha estaban prontos para discutir, luego de un año de trabajo comúnmente acordado, fue el propio García Moritán quien pateó el tablero e impidió que la CARU tratara ningún tema relativo al monitoreo del río Uruguay, labor que Uruguay siguió haciendo por su cuenta. Se supone que nuevamente a raíz de instrucciones que le dió su gobierno, el que luego lo premiara con la Vice-Cancillería.

¿Cree realmente Cerrutti que la CIJ va a ignorar esto? Obviamente no.

El punto 21 es fascinante. "Hoy no hablamos de un simple riesgo de polución o de un riesgo de daño sensible. No. Señores de la Corte, hoy sabemos que la fábrica Botnia contamina, que no emplea la mejor tecnología disponible, que no sería ciertamente autorizada en Europa, que el sitio escogido es totalmente inapropiado y que el ecosistema es incapable de soportar la polución causada por esta fábrica". Conmovedor. Falta Picolotti desgreñada y con los brazos en alto y Carrozzo moviendo el trasero. Sólo espero una sinfonía de Les Luthiers sobre esto, material les sobra.

En el 22 habla de las algas tóxicas, de la afectación de la fauna y (presumo) de los informes del INTI sobre las dioxinas en sedimentos. Como los anexos no están, no sé cuales son los datos que prentan, los argumentos son los de siempre. En la 22 dice que "decenas de millares" participaron en la marcha al puente (3.000 según los informes más confiables, 15.000 en el primer informe exagerado). En el 25 habla que Botnia contamina como si fuera una ciudad de 350.000 habitantes (falso), etc. etc.

Pero creo que para nuestro solaz en este blog, debo citar un pasaje que hizo las delicias de mi lectura (se me volcó un daiquiri cuando lo leí y una chica me preguntó por qué me reía histéricamente). Lo cito primero en francés y luego la traducción aproximada.

Pour vous faire comprendre leurs sentiments et leurs réactions, nous avions envisagé de vous faire sentir l’odeur que le sulfure d’hydrogène provoque dans la ville de Gualeguaychú et dans la station balnéaire de Ñandubaysal. Nous y avons renoncé pour ne pas troubler le bon déroulement de l’audience.

Para hacerles comprender sus sentimientos y reacciones (n.b. se refiere a los manifestantes en el puente) habíamos previsto hacerles sentir el olor que el sulfuro de hidrógeno provoca en la villa de Gualeguaychú y el balneario Ñandubaysal. Hemos renunciado a hacerlo para no perturbar el buen desarrollo de la audiencia.

Si, si, no leyeron mal. ¡La delegaciòn argentina pretendía hacerle oler a los jueces el olor a huevos podridos del ácido sulfhídrico! Menos mal que alguien los convenció de que no era una buena idea.





Y esto mis amigos, ha sido la tercera parte del primer día. Menos mal que Doña Cerrutti y compañía van proporcionando material para que yo pueda reírme en mi exilio caribeño. Que haría si no, en este ostracismo de arenas blancas, palmeras ondulantes, crepúsculos soñadores, aguas cristalinas de mil colores, nativos amables y risueños, noches tardías y festivas, bebidas inventivas a toda hora, temperaturas tropicales y bellas bañistas.

Es que los trabajólicos somos así :-)