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lunes, 29 de diciembre de 2008

Procesados por contaminar

Gustavo mencionaba, en un comentario del artículo anterior (una bromita por el 28 de Diciembre) sobre la controversia que se ha desatado nuevamente sobre el último informe de Green Cross. Ya discutimos en ¡Victoria! ¡Araca, Victoria! los resultados que obtuvieron en sus medidas de aire entre Julio y Octubre, medidas que los memoriosos recordarán que abordamos también en el artículo Érase un hombre a una nariz pegado, donde comentábamos sobre el error inicial de medición y nuestros contactos con la organización y su buena reacciòn frente a las observaciones.

Buena reacción, por supuesto, es lo que no tuvieron los ambientalistas de la ACAG cuando La Nación en su edición impresa del 28 de Diciembre publicó nuevamente esta noticia (los fines de año son siempre de carencia informativa) en un artículo de Lucas Colonna que vemos se mantiene informado de lo que publicamos en este blog. Como no podía ser de otra manera, la ACAG por boca de Frizler inmediatamente reaccionó con ira. Según APF Digital

“Este estudio no es serio, ellos no tienen la capacidad para medir la contaminación de Botnia. No tienen equipos ni voluntad, y están pagos para dar los informes que dan”, denunció Fritzler respecto al estudio de Green Crosss conocido hoy, que indica que el aire de Gualeguaychú no sufrió el impacto de gases contaminantes por la producción de celulosa.

Radio Máxima, la radio asambleísta, inmediatamente reprodujo la noticia, donde se lee

La Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychú consideró “poco serio” y “muy irresponsable” al estudio de Green Cross que sostiene que el aire no sufrió el impacto de gases contaminantes provenientes de Botnia.

y también

“A nosotros ya nos había advertido el Gobierno nacional, cuando estaba Picolotti, quien nos dijo: ‘Tengan cuidado con Green Cross, porque son los mercenarios del medio ambiente’. Esa fue la definición que nos dio Picolotti”, aseveró.

Obviamente, si lo dijo la reputada Piccolotti, ¿quién va a dudarlo, no?. Pero, bueno, hay que entenderlos. En realidad, aunque Radio Máxima no lo publicite tanto, el problema de la ACAG es que efectivamente tienen tantos problemas de contaminación dentro de su propia Provincia, y por ahí cerca nomás, que ya están muy escamados.


Por ejemplo, aunque poca gente lo recuerda frente a la preocupación de la Cámara de Diputados porque Tabaré negó la colaboración solicitada por la Justicia argentina para que los directivos de Botnia declararan allá, o la indignación de la ACAG y de Radio Máxima frente a este mismo tema, ya la Justicia procesó a dos directivos empresariales por contaminación. Existe en Entre Ríos una empresa, llamada Soychú S.A., un Frigorífico de Aves, que fue denunciada en 2004 por el abogado Rubén Gallardo por el delito de contaminación.

En la crónica que puede verse acá, se señala

En la investigación fue clave el resultado del análisis que hizo la Dirección de Desarrollo, Medio Ambiente, de Ecología y Control Ambiental de la Provincia, rubricado por Gino Meucci, el 23 de septiembre de 2004. Las muestras, extraídas el 16 de septiembre en el curso del Río Gualeguay, aguas arriba y debajo de la desembocadura del canal de desagües de la empresa, daban cuenta de un aumento notable de bacterias coniformes y colifecales que superaban los valores permitidos para aguas de baño. El segundo análisis, hecho el 27 de octubre por Jorge Da Roz de la municipalidad arrojó que en las muestras extraídas en la boca del desagüe de Soychú, el agua no era apta para el baño, igual que la muestra extraída en la zona del balneario Arena’s.

Es sumamente interesante leer en el expediente que la clausura de la Planta de Subproductos Incomestibles fue

“motivada en la constatación de innumerables actas de comprobación de la reiteración de emanaciones gaseosas nauseabundas provenientes de dicha planta, sobre las cuales, si bien no ha podido comprobarse su carácter nocivo para la salud, no obstante ello resultan contaminantes al ambiente, todo ello pese a las advertencias formuladas y plazos acordados que se encontraban ampliamente vencidos”

Obviamente estos antecedentes de emanaciones gaseosas nauseabundas de las industrias propias son las que flotan en el imaginario fritzleano cuando critica a Green Cross. En función de lo constatado en esa empresa, se comenta en el artículo mencionado

La resolución judicial, firmada por Tórtul, fue emitida el pasado 27 de diciembre y abarca al Encargado de Planta del frigorífico Edgardo Javier Denoni y a uno de los propietarios Francisco Víctor Santángelo, a quienes se acusa del delito de “Contaminación de Modo Peligroso del Agua”. En el caso de Denoni también se suma otro procesamiento, en este caso por “Desobediencia”. A ambos la justicia les trabó embargo de sus bienes en forma individual por la suma de 80.000 pesos.

El caso de Soychú viene a cuento, en estos tiempos donde parece que para los acagüenses lo único que contamina es Botnia, debido a que acaba de aparecer una entrevista al ingeniero Juan Fumero, responsable ambiental de Soychú, quien declara

En cuanto a lo ambiental está bien, cumpliendo con todo lo comprometido con las autoridades municipales y provinciales. Los efluentes están dentro de los límites que marca la ley, mejor porque no estamos al filo. Se está por debajo de los niveles admitidos. A pesar de esto y como precaución, porque no es necesario, pero preocupados por toda esta problemática, la empresa ha hecho una inversión adicional en un equipo que quedará stand by para ponerlo en funcionamiento si se sale de control cualquier parámetro. Como hablamos de cuestiones biológicas, ante cualquier eventualidad tenemos un equipo adicional para corregir el desvío que haya del agua que sale de la empresa.

Es muy interesante una parte donde declara

Los análisis que hace la empresa, porque Soychú ha desarrollado un laboratorio interno para esto que va contrastando los resultados con otros laboratorios de terceros calificados, son todos coincidentes. Tanto los hechos por la municipalidad como la provincia dan siempre por debajo de 50 DBO. Están en alrededor de 36, 38 o 40, siempre en esos valores.

y también

-¿Ha habido controles de la municipalidad y la provincia?
La municipalidad debe haber estado hace un mes atrás y la provincia unos 20 días. Ambas hicieron las constataciones del caso y una determinó 36 DBO y la otra 38 DBO.

Nótese que cuando dice 36 DBO o 38 DBO o 50 DBO se refiere a una Demanda Bioquímica de Oxígeno de 36, 38 o 40 (según ellos) o 36 y 38 (según la municipalidad y la provincia) mg/L en el efluente. 50 mg/L de DBO es el límite establecido en el Decreto 5837/1991 de la Provincia de Entre Ríos que lo fija como valor máximo en el efluente vertido a cursos de agua interiores de la Provincia para este parámetro que mide la contaminación. Contaminación que puede resultar tal, claro, si la concentración en el efluente supera sostenidamente este valor. Como dice este Ingeniero frente a la pregunta del periodista

-Usted afirma que el líquido que vuelca Soychú no contamina el río…
Está dentro de los parámetros de ley, lo que para el río es prácticamente nada. Hay que tomar en cuenta el caudal del río en relación a lo que se arroja. 50 DBO es admisible y está yendo mucho menos, o sea que si usted tiene una pluma que entra en la corriente en pocos kilómetros no existe más. No hay mortandad de peces ni nada.

O sea, no parece estar muy de acuerdo con lo que piensa la ACAG. Lo bueno que tiene este artículo es que dan números referidos a los parámetros ambientales, que ya sabemos son muy difíciles de encontrar en Entre Ríos. Así que podemos comparar con Botnia.

La planta de tratamiento de efluentes de Botnia es de última generación. Si nos fijamos en el informe de Ecometrix de Octubre de 2006, pág. 2.25, vemos que la planta de Botnia está diseñada para remover el 98% del DBO del efluente. Como ya sabemos, el tema no tiene nada que ver con el tamaño de la planta, sino con que no se superen determinados estándares (de vertido, en el efluente, y de calidad de agua). Botnia cumple con creces ambas disposiciones, como se puede ver analizando los resultados que presentamos en los artículos Vini, Vidi, Vinci y La única verdad es la realidad.

Si miramos el informe de Ecometrix producido a los seis meses de operación de Botnia podemos observar tanto el Capítulo 3 (Características del Efluente Vertido) como el Capítulo 4 (Calidad del Agua del Río Uruguay). En la Tabla 3.1 se encuentra la calidad del efluente vertido. Mirando el parámetro que estábamos considerando (el DBO) vemos que, de 179 muestras analizadas, el promedio de vertido fue de 12,0 mg/L, en un 95% de los casos estuvo por debajo de 29.7 mg/L y en un 5% de los casos sobrepasó este valor, llegando a un máximo de 44 mg/L. Recordando que el límite establecido por el decreto 253/79 uruguayo es 60 mg/L o que el de la ley entrerriana es 250 mg/L (para vertidos al río Uruguay), es obvio que no se excedió nunca, ni aún en los casos límite, una fracción del valor máximo permitido.

Los números del párrafo anterior son elocuentes. Tomando los números que evoca el Ingeniero Fumero, podemos decir que tienen un promedio de DBO en el efluente de 38 mg/L, mientras que el de Botnia es 12 mg/L, es decir tres veces menor.

Recapitulando, una fábrica condenada por delito ambiental, que ha tomado desde ese entonces recaudos para no vertir demasiado DBO en el río Gualeguay (aunque aún lo hacen tres veces más que Botnia), responsable de olores nauseabundos, aunque aparentemente aún hay quejas debidas a la susceptibilidad subjetiva de las personas al olor

-Pero la gente se sigue quejando de los olores. ¿A qué lo atribuye a usted?
El pueblo tiene derecho a tener memoria y reclamar. Hay que hacer constataciones y hacerlas bien, pero el tema de los olores es delicado y subjetivo porque no todos tienen el mismo umbral de percepción. Lo que para mí puede ser insoportable para otro no. La gente se molesta y ante cualquier cosa hay una queja o un reclamo pero en este caso no hay razones. Yo he estado en Gualeguay y no hay problemas.

Es obvio que estos antecedentes le deben pesar a Fritzler cuando hacen sus reclamos, aunque al menos desde el punto de vista de la gente razonable las cosas son muy claras

Soychú está dentro de la ley. Antes, en épocas pasadas que hubo tantos reclamos, estaba al margen de la ley y ahora se encarriló, como lo están haciendo tantas otras empresas en Entre Ríos. La tarea que está haciendo la Secretaría de Medio Ambiente es importante. De hecho ahora a Soychú la ponen como ejemplo de las inversiones que hizo y cómo se avino ponerse en regla.

Y, recordemos, esta industria entrerriana ejemplar emite tres veces más que Botnia. Alguien que se lo alcance a Fritzler por favor.