Veisteli koivusta kesäisen päivänkalkutteli kanteletta
nenässä utuisen niemen,
päässä saaren terhenisen.
Veisti kopan kanteletta,
emäpuun iloa uutta,
kopan koivasta lujasta
emäpuun visaperästä
Así comienza el Kalevala, la gran epopeya finlandesa compilada a partir de un repertorio de poesías y cantos populares transmitidos oralmente por el pueblo finés. Fue publicado por
Elias Lönnrot en 1849, y es comparable a otras grandes cosmogonías de la literatura mundial, tratándose en este caso de la memoria y concepción filosófica del universo de todo un pueblo, el finlandés. El Kalevala es una de las más grandes epopeyas de Europa, con 23.000 versos y 50 poemas en su versión final, obra única y coherente, suma del folklore de Finlandia y de su pasado mítico. La leyenda, la fábula y la balada se entrelazan, creando un mundo poblado no por héroes en sentido estricto, sino por hombres que, si bien destacan por sus atributos casi divinos, actúan movidos por pasiones humanas.
Es el caso del bardo Väinämöinen y sus amores con la doncella de Pohjola, del apuesto Lemminkäinen, protagonista de mil hazañas y antihazañas, del pastor Kullervo, que sufre mil aventuras, del herrero Ilmarinen, creador del sampo, una especie de molino mágico, del inexperto Joukahainen, y sobre todos ellos, el dios supremo y omnipotente, Ukko, secundado por otras deidades como Tapio, divinidad de los bosques, Hiisi, Lempo, Tuoni, etc.
Me pareció interesante acercarles esta obra, no porque hayamos seguido estrictamnte sus pasos, sino porque es un poco el espíritu del pueblo que visitamos y, por qué no decirlo, porque Väinämöinen es un relator que me cae simpático y muestra la apariencia del idioma finlandés, lleno de vocales y diéresis (a, e, i, o, u, ä, ë, ö, y) y con palabras largas y construidas de varias otras, sin artículos ni preposiciones y, por supuesto, completamente ininteligible para nosotros, quienes casi sólo aprendimos a decir kittos (gracias) una y otra vez, al impulso del sincero agradecimiento que sentimos por la amabilidad inmensa de todos quienes nos recibieron.
Ya les conté en el artículo anterior el programa que nos tenían preparado. Ahora, después de haber estado allí, a la hora de reconsruir la memoria, lo primero que asombra es que todo lo que planificaron que hiciéramos, lo hicimos. Nada falló, nunca llegamos tarde, no dejamos de hacer nada de lo que había que hacer, y con una inmensa puntualidad, nuestros anfitriones finlandeses recibieron una y otra vez al grupo que visitaba desde Argentina y Uruguay.
Mérito no sólo de ellos, sino también de Kirsi, nuestra guía, y Teja, nuestra traductora, que nos acompañaron siempre, soportando que les deformáramos sus nombres increíblemente (Kristi y Katia resultaron las modificaciones más populares). A ellas dos, kittos paljon!
¿Quiénes éramos nosotros? En retrospectiva, un grupo magnífico. Gustavo y Gustavo, Miguel y Mirta, Miguel Angel y Mauro, Carlos, Rodolfo, Luis y un servidor nos encontramos entre Carrasco y Ezeiza sin conocernos previamente más que entre algunos de nosotros.
Fieles a nuestras costumbres ancestrales, Luis y yo estuvimos temprano en el aeropuerto de Montevido. Mientras esperábamos sentados vimos a los que serían nuestros compañeros de viaje. No llevaban impreso Finlandia en la frente, pero al escucharlos comentar "¡Ché, me dijeron que los otros dos ya entraron, ¿quiénes serán?!", a dos metros de nosotros, ya no nos cupo ninguna duda.
El contingente uruguayo ya estaba completo, y rumbo a Ezeiza salimos, productores forestales, tamberos, y profesionales.En Ezeiza nos encontramos con el contingente de Argentina, Mauro, Rodolfo, Miguel Angel y Mirta, con quienes en seguida hicimos buenas migas.
Es de resaltar dos hechos cruciales de este momento.
Por un lado que el grupo se ensambló maravillosamente en seguida, fundamentalmente por el humor sofisticado e inefable de ambos Gustavos y el circunstancialmente un poco ácido y refrescante de Carlos, y la bonhomía de Rodolfo.
Y por otro que este fue el momento crítico en el que se adquirió la cámara filmadora que dejó plasmadas nuestras aventuras en algo asi como 8GB de películas (que estarán disponibles en breve cuando Gustavo las procese).El viaje, de la mano de Iberia y Finnair, fue sin incidentes a destacar, y llegamos apenas retrasados a Helsinki, donde nos esperaba la primera sorpresa: las valijas de ambos Gustavos no aparecieron.
Uno de ellos tuvo la suerte de que a ultimísimo momento llegara cansinamente en la cinta, pero el otro definitivamente quedó por ese día con lo puesto. Y en ese momento tuvimos la primera muestra del activo más importante de Finlandia, la sonrisa. Por supuesto que en Finlandia, la mayoría de las personas son rubias y de ojos claros, eso todos lo sabíamos. Lo que no sabíamos es que hasta una empleada de mostrador, enfrentada con un pasajero cansado y decepcionado, que ha perdido su valija, y no tiene mucha idea de como era y, para más inri, ha perdido el ticket del equipaje,
puede no sólo mantener el buen humor, la elegancia y la cortesía, sino sonreír de manera tan bonita. Fue quizá la primera muestra de que estábamos en un buen lugar. Hombres y mujeres luego nos lo confirmaron en toda la regla.
Finlandia es un país pequeño para los estándares de América Latina (390.000 km2, 5.3 millones de habitantes) pero altamente desarrollado. Su PBI nominal es USD 31.700 por encima de Alemania, Japón y UK, pero por debajo de Suecia y USA.
Es un país caro, por lo que en paridad de compra, el PBI está aún más por debajo de otros países desarrollados. Longevos (75.8 años los hombres, 82.8 años las mujeres) y altamente educados (74.6% de la población entre 25 y 64 años tiene educación secundaria o terciaria y un tercio de la población tiene educación universitaria) son mayormente urbanos (83.4%) pese a que los bosques cubren el 70% del país,
religiosamente protestantes (83% luteranos), hablan mayoritariamente finés (91%) y prácticamente todo el mundo habla inglés (encontré dos personas que no lo hablaban), 54% de las personas viven en casas monofamiliares, de un promedio de 2.1 personas y
tienen un estándar de vida muy elevado (76% computadoras personales, 72% conexión a internet, 66% banda ancha, 84% TV digital y 99% teléfonos celulares). Un historia económica condensada del país puede verse acá.
Hoy por hoy Finlandia descansa sobre la elaboración de productos mucho más diversificados que la madera, la pulpa o el papel.
Como en otros países escandinavos, el diseño juega un papel esencial (el sillón mitad mueble, mitad escultura del hotel nos fascinó inmediatamente). Eso se refleja en los edificios y las oficinas, algunas de las cuales se muestran acá.
En todos los casos las salas de reunión muestran profuso panelado en madera y muebles haciéndoles juego.El confort, el diseño de las oficinas aprovechando al máximo la luz natural que les es tan esquiva durante gran parte del año, la mezcla de metal, madera y piedra para darles elegancia en contacto directo con la naturaleza, son todas constantes de los sitios que visitamos, además de lo ya dicho, la amabilidad de la gente.
En toda nuestra estadía no vimos un gesto de enojo, una cara adusta, un gesto destemplado.Finlandia descansa mucho en sus bosques, tanto para la obtención de pulpa de celulosa y papel, como para actividades mucho más diversificadas, como la escultura, la decoración, y algunas aplicaciones de alta tecnología.
No es menor el hecho de que los saunas tradicionales se alimenten también con madera. Teniendo en cuenta que la sauna es omnipresente en los hogares finlandeses (hasta el yate en el cual recorrimos uno de los lagos, que tiene camarotes para hasta 10 pasajeros, tenía su propia sauna).
No sólo en los hogares se los encuentra, sino que en las compañías que visitamos también figura en lugar prominente. Quizá el ejemplo más sorprendente fue cuando visitamos el SYKE, que es el análogo de la DINAMA en Uruguay, y para llegar a la sala de reuniones pasamos junto a la entrada del sauna con sus esponjosas toallas azules prolijamente ordenadas. Ser empleado público en Finlandia no es lo mismo que en Uruguay.
Otra cosa que nos llamó la atención, en este racconto de impresiones generales, fue la relación de los finlandeses con su naturaleza. Algo muy común en Europa es la forma en que cuidan sus paisajes naturales, y Finlandia no es una excepción. En los desplazamientos que efectuamos en nuestras van pudimos apreciar la extensión de los bosques y los lagos.
Tengan en cuenta que muchos de esos bosques pertenecen a los miles de cooperativistas individuales asociados en Metsaliito, uno de los dueños de Botnia. Contrariamente a lo que puede pensarse, la propiedad en Finlandia está finamente dividida; para entrar como asociado en Metsaliito se necesita poseer tan sólo 3 Ha de tierra plantada.
La alta tecnología no sólo se ve en productos electrónicos (siendo los celulares Nokia su más alta expresión) sino también en las grandes máquinas donde uno no espera demasiada sutileza o gracia.
Desde las fábricas donde se produce pasta de celulosa y papel, pasando por los laboratorios donde se desarrollan aparatos y
procesos para dicha industria, hasta el campo donde las grandes máquinas cosechan los árboles que terminarán en los aserraderos o las pasteras, el impacto es siempre el mismo: orden, limpieza, gracia. En los dos primeros aspectos los finlandeses no llegan al baremo de los alemanes, pero en el tercero creo que los empardan e incluso los superan.
Como no sólo de árboles vive el hombre, también en el puerto vimos cosas interesantes. De nuevo al contrario de lo que puede suponerse, el puerto de Helsinki no es extremadamente grande. Quizá por esa falta de espacio, vimos tecnología que no he visto en Montevideo.
Uno de los aspectos que nos llamó la atención fue el apilado de containers de hasta 6 de ellos por columna, cuando no recuerdo haber visto más de tres o cuatro en Montevideo. Eso está relacionado indudablemente con las grúas empleadas en la manipulación.
No vi mucha diferencia entre las grúas pórtico (aunque me parecieron un poco más altas). Algo que si vimos fue la manipulación de contenedores mucho más a ras del suelo con la máquina que se ve en la foto. Observen que el container está como "agarrado" por un largo mecanismo que al dejarlo en el suelo se desliza para liberarse. Da la impresión de que usara menos energía para el desplazamiento de los containers que los más usuales que lo elevan considerablemente.
En el puerto tenemos también la ocasión de observar la importancia que tiene la navegación en Finlandia. Si bien la imagen de los vikingos pertenece más a Noruega y Suecia que a Finlandia, la construcción de barcos es una tradición de este país. Los primeros barcos que se construyeron industrialmente fueron barcos de guerra para los reyes de Suecia, pero hoy día se trabaja en todos los nichos, fundamentalmente atendiendo a la calidad.
Las fotos que ilustran estas líneas son de los dos ferries en los cuales hicimos la travesía hacia y desde Tallin, la capital de Estonia. En cierto sentido son el análogo de Buquebus entre Montevideo y Buenos Aires (la travesía en el rápido no dura más de dos horas) pero las diferencias son abismales.
La última foto, por ejemplo, muestra parte de la proa del barco, con un inmenso ventanal de tres pisos de altura, detrás del cual se encuentra un inmenso bar y sala de recitales, con mesas extendidas en balcones en forma de gradas con nichos y mesas individuales, que puede acoger fácilmente varios cientos de personas. López Mena va a necesitar muchos años de corte de puente para llegar a este estándar.
Finalmente, un aspecto que quiero destacar en este pantallazo inicial es el de la educación. Como les he comentado en otras ocasiones, Finlandia ocupa consistentemente la primera posición en cuanto a las medidas realizadas por PISA (Program for International Assessment, OECD). He conversado con algunas personas sobre ello, y la conclusión general (pese a las quejas de algunas finlandesas sobre la supuesta vagancia y falta de motivación de sus hijos)
es que no se trata de más educación (los niños finlandeses empiezan a ir a la escuela a los 7 años) sino de mejor educación apelando más al sentido común y la creatividad.En palabras de alexander Stubb, el Ministro de Relaciones Exteriores de Finlandia (si fuera mujer me preguntaría por qué nosotros elegimos a un Gargano o un Fernández :-) los cinco aspectos que explican la supremacía finlandesa son los siguientes:
- Igualdad de oportunidades. La educación en Finlandia no depende del género, la situación económica, o el trasfondo cultural o lingüístico del niño. La educación básica es completamente gratuita, incluyendo la instrucción propiamente dicha, pero también los materiales de estudio, comida caliente, atención médica y dental, y cobertura de necesidades especiales.
- Educación universal. La educación básica comprende 9 años, entre los 7 y los 16. Como en Uruguay, cada niño tiene derecho a concurrir a la escuela del propio distrito donde reside. Las escuelas, por supuesto, no pueden elegir que estudiantes aceptan.
- Educadores calificados y motivados. Se requiere un título de Maestría, además de práctica docente, antes de calificar como educador. Se paga bien y es una profesión tremendamente popular, y los colegios compiten para obtener los mejores profesores.
- Valorar la evaluación. Al revés de otros sistemas que tienden a no calificar al estudiante para no "desmotivarlo" o "frustrarlo", el sistema finlandés estimula la evaluación como un medio de alentar y contener al estudiante. El sistema está dirigido a la obtención de información que permita mejorar las condiciones de la educación, no es un instrumento de castigo. Como indicador entonces, debe ser riguroso y técnicamente preciso.
- Flexibilidad. El curriculum es nacional, pero la implementación del mismo es local. Esto significa que en función del contexto, los educadores tienen completa autonomía apra adaptar el programa a las necesidades, posibilidades e intereses de sus educandos. Concluye Stubb que la independencia hace milagros en cuanto a motivación.
Estas son únicamente algunas primeras impresiones de Finlandia. En próximos artículos iré desgranando todo lo que vimos y aprendimos desde el punto de vista técnico y humano, pero es una cantidad tan importante de material que preferí empezar con las impresiones que recogimos en un primer momento. Si tuviera que escoger una única frase para definir mi impresión de la mentalidad finlandesa sería "si vas a hacer algo, hazlo bien". Y, por supuesto, luego tomar un sauna y saltar al lago helado :-)
Näkemiin!