Mel Gibson y Sigourney Weaver, cuando todos éramos jóvenes, allá por 1982 protagonizaron esta película de Peter Weir que en español se llamó "El año que vivimos en peligro" (hubiera sido más correcto el año en que vivimos peligrosamente, pero así es la vida). Una película que trataba sobre los manejos de la CIA para deponer a Sukarno en Indonesia. La película no la vi, pero el título me quedó grabado y lo tomé prestado para este artículo.Porque, como no podía ser de otra forma, hablaremos del primer año de nuestra amiga Botnia, ahora que tenemos ya los datos cerrados en Noviembre de las emisiones al agua y al aire. Espero que Uds. me perdonen la pequeña broma, ya que la mayoría de quienes nos leen están absolutamente convencidos que no estuvimos en peligro nosotros ni nuestros vecinos del lado de enfrente.
Pero claro que ese no es el pensamiento de amigos como el señor del mate, que está entre los que se niegan a bajar el nivel de la protesta, pese a que ya no encuentran casi ningún sustento. Este artículo será relativamente largo, porque será el último que dedique al tema de las emisiones de Botnia (claro, a menos que ocurra alguna catástrofe u obtengamos nuevos datos comparativos). A esta altura del partido, hasta el Gobierno argentino empieza a aceptar que no hay contaminación.
Empecemos por algunas conceptos que a veces se mezclan deliverada o inadvertidamente. Hay dos tipos de monitoreos que se realizan continuamente. Uno es el de la planta propiamente dicha, y otro es el del ambiente. Los organismos que están involucrados en todo el proceso son Dinama (la Direcciòn Nacional de Medio Ambiente) y el LATU (Laboratorio Tecnológico del Uruguay) además, por supuesto, de la propia Botnia. Ya les había mostrado, en un artículo anterior. En Visita a Botnia, Parte III, les decía lo siguiente.
Saliendo del edificio principal de la fábrica, en el nivel cero, se accede a la base de la enorme chimenea, que ya vimos en el artículo anterior. En la foto se a la izquierda se aprecia la abertura por la que se puede ingresar a la base de la chimenea, de donde saqué las fotos que están en el artículo anterior de la base de la misma. A la izquierda de la
fotografía se ven las calderas auxiliares, que estaban funcionando para alimentar de electricidad y vapor a las partes de la fábrica que estaban en operación y a la derecha, bastante inconspicua, se ve una pequeña habitación con puerta y un aire acondicionado. En esa habitación se alojan todos los aparatos para medir los gases y polvo eventualmente contaminantes que surgen por las diversas chimeneas.
El día de nuestra visita se encontraba un equipo finlandés realizando pruebas de calibración. Para ello se usan gases estandarizados y equipos certificados adicionales a los empleados normalmente para el control.
Además de esos aparatos, que estaban ahí por una actividad específica, en la pieza están los racks con los equipos de monitoreo de gases y de polvo. Las fotos que pongo a continuación dan una idea de los diferentes aspectos monitoreados (Polvo, SO2, NOx, O2, TRS, etc).
Obsérvese que estos son los datos de emisión, no de inmisión. Los datos para monitorear el ambiente se toman en una estación que está a 2 km de la planta en dirección a Fray Bentos.
Estos datos aquí son los que uno respiraría si pusiera la nariz directamente en la boca de la chimenea. Les dejo a Uds que se diviertan comparando números.Estos son los sensores de monitoreo del aire que están controlando en la propia chimenea (chimeneas en realidad). Lo mismo pasa respecto a los efluentes líquidos que son arrojados al río luego de ser procesados. La actividad de control realizada por la Dinama puede verse en estos videos de Youtube que les dejo a continuación. El agradecimiento a Gustavo que ha sido quien subió estos dos videos (como otros muchos) a YouTube
Decíamos entonces que tenemos el monitoreo, como nuestros adversarios siempre nos solicitan, directamente en las chimeneas y los conductos de efluentes. Además, tenemos el monitoreo del ambiente, en las zonas aledañas a Botnia y Fray Bentos. Veamos entonces por turno cada uno de estos aspectos.
MONITOREO DE EFLUENTES LÍQUIDOS DE LA PLANTA
En primer lugar tenemos las medidas de DQO. Como recuerdan, la demanda química de oxígeno o DQO indica la cantidad de oxígeno consumida para completar la oxidación química de la materia orgánica e inorgánica oxidable presente en el efluente. Incluye la cantidad de materia orgánica fácilmente biodegradable, que se mide con el parámetro DBO (demanda bioquímica de oxígeno).
En la primera gráfica de la derecha vemos el promedio mensual de emisiones al río, expresadas en toneladas de DQO por día de operación (ton/d). Se ven tres fases bien diferenciadas, una que son los meses en que día a día iba aumentando la producción, otra etapa donde la producción ya era porcentualmente alta y hay fluctuaciones que implican que el proceso se va optimizando y una tercera que es la del funcionamiento de la fábrica en régimen y que da el DQO tal como se ve hoy día. Obsérvese que el promedio del año es 16 ton/d y en los últimos cuatro meses es 12 ton/d cuando el permiso de operación tiene un límite de 56 ton/d. Quiere decir que Botnia está operando en condiciones extremadamente buenas. Recordemos que en el informe de impacto acumulativo del CIS se preveía una descarga de 43 ton/d de DQO y se está en la tercera parte de eso. Este buen comportamiento se observa comparando la mucho mejor performance de Fray Bentos respecto a todas las demás fábricas en Finlandia y Suecia, incluso respecto a las propias fábricas de Botnia en Finlandia (segunda figura a la derecha).
En cierto sentido puede decirse que estas gráficas son sesgadas porque, aunque los números son correctos, que se cumple respecto al permiso o se porta bien respecto a otras fábricas, pero no dice nada respecto a cómo se comporta este parámetro respecto a los valores normales del río. Por ello, en la tabla que se muestra a la izquierda se calculó el porcentaje que significaría el vertido de Botnia en la cantidad de DQO que lleva el río Uruguay, algo que se saca de los análisis de agua de río hechos por el LATU antes y después de la operación de Botnia desde el 2005 a la fecha. La conclusión obvia es que aún con gran bajante, el aporte de DQO de Botnia es apenas una fracción muy pequeña del DQO que lleva el propio río.
Similarmente podemos abordar el tema del DBO que, como vimos, es parte del DQO. La diferencia es que la demanda biológica de oxígeno mide la cantidad de oxígeno que necesitan los microorganismos para la degradación de sólidos y otra materia orgánica biodegradable presente en el efluente. Por lo tanto esto sí está directamente relacionado con la contaminación. Si hubiera una cantidad excesiva, los microorganismos consumirían todo el oxígeno necesario para otras especies y ellas morirían.
El DBO es nuestro viejo conocido del artículo anterior, donde habíamos calculado que en los primeros seis meses de operación el promedio de vertido fue de 0,89 ton/d. Mirando la gráfica a la derecha, que ahora contiene los datos para todo el año, vemos que el promedio anual ha sido de 0,7 ton/d y si nos fijamos únicamente en los cuatro últimos meses, con la fábrica en régimen, está vertiendo 0,6 ton/d.
En comparación recordemos que el río Gualeguaychú está vertiendo 15 ton/d (i.e. 25 veces más) y que el límite fijado por la Dinama era 2,6 ton/d. Ya sabemos del artículo anterior que ninguno de los dos valores afecta en forma significativa al río Uruguay.
Un tercer aspecto que debemos mirar en cuanto a la posibilidad de contaminación es el de la emisión de nutrientes (compuestos que contienen nitrógeno y fósforo). Estos nutrientes, si se liberan en forma exagerada, pueden conducir a la aparición de las floraciones algales que no dejan pasar luz hacia las profundidades y matan consecuentemente la vida acuática, lo que se conoce como eutroficación. En ambas gráficas a la izquierda se ve que ambos nutrientes son vertidos por debajo de los permisos otorgados por la Dinama. El caso del fósforo es importante, como veremos
más adelante, por lo que conviene también ver la gráfica comparativa del vertido de Fray Bentos respecto a las pasteras en Finlandia y Suecia, lo que se muestra en la foto de la derecha. Los resultados son evidentemente satisfactorios.Finalmente, el cuarto aspecto es el de compuestos halogenados, lo que se llama AOX y que indican la concentración total de cloro en compuestos orgánicos en aguas residuales.
Los AOX que se encuentran en el efluente de una moderna planta de producción de pulpa son similares a los compuestos orgánicos halogenados que ocurren naturalmente (por ejemplo, como resultado de la actividad microbiológica)y no están relacionados con las frecuentemente mencionadas dioxinas y furanos, que no se producen con las técnicas modernas de blanqueo de pulpa. Como se ve en la primera de las dos imágenes Fray Bentos produce 10 veces menos AOX de lo que podría hacer de acuerdo al permiso de la Dinama, y como se ve en la segunda imagen algo así como cinco veces menos del AOX que producen las plantas de Botnia en Finlandia.MONITOREO DE AGUA Y AIRE EN EL AMBIENTE CIRCUNDANTE
El segundo aspecto es cómo está el río y cómo está el aire circundante. Empecemos por el río primero y por el único aspecto que es preocupante respecto a la salud del río, que lo constituye el fósforo. En la gráfica debajo se ve la variación de las medidas a lo largo de los cuatro años 2005-2008.

Es claro que estamos prácticamente en el 100% de los casos por encima del límite establecido por la legislación uruguaya y eso no es culpa de Botnia (que no operaba en 2005-2007). Tampoco hay una tendencia clara, aunque pareciera que en el período Agosto 07 - Abril 08 hubo una cantidad históricamente inusual de fósforo. No parece ser un problema puntual con la fábrica, porque empezó en Agosto, antes que Botnia operara y en los meses de Mayo, Junio y Julio de 2008 hubo registros menores que los de 2006 por ejemplo. Este problema está posiblemente relacionado más que nada con la agricultura, pero se necesitan más estudios para poder disminuir esa carga. En este sentido, cuando se haga el tratamiento de las aguas servidas de Fray Bentos, mejoraremos en ese aspecto.
El resto de los resultados puede verse en este pdf, y son completamente satisfactorios, no hay nada extraordinario que señalar.
El monitoreo del aire ambiente se puede ver en este pdf. En relación a este tema, lo más interesante en comparar los datos certificados por el LATU y la Dinama con los observados del otro lado del río por Green Cross, algo de lo que hablamos in extenso en un artículo anterior, Victoria, Araca Victoria. Si Uds. recuerdan, mostramos esta imagen, tomada del informe de Green Cross, que muestra que en la zona de Arroyo Verde nunca hubo registro de sustancias malodoríficas, mientras que en la gráfica registrada del lado uruguayo, efectivamente lo hubo, como sabemos además por las noticias periodísticas. En la gráfica inferior se ven los episodios de emisión de TRS que se correlacionan con episodios de olor. Lo curioso es que los últimos episodios ocurrieron sin emisión por parte de la fábrica, lo que demuestra, por un lado, que los controles funcionan, y que tener más de un aparato de medida permite tener mucho mayor seguridad en cuanto a la determinación de estos temas.

Poco más hay que agregar. Los datos de todo un año muestran inequívocamente que Botnia funcionó, produjo más de un millón de toneladas, y no emitió ni cerca de los límites de emisión que tenía permitido, porque fue construida, operada y controlada de la forma en que se había prometido.
Alea iacta est...

























































