Esta vez no voy a empezar este artículo de una forma entretenida, ya que el tema que quiero compartir es muy serio. En todo este conflicto nos hemos encontrado muchas veces con la mentira, el engaño, la soberbia, la falta de sensibilidad, la grosería, el patoterismo, la irracionaliad en todas sus formas. Nos indignamos con la manipulación sicológica de los niños, en las famosas "marchas blancas", nos reímos de los errores infantiles de los asambleístas, criticamos ácidamente las burdas manipulaciones de la opinión pública con el polvo amarillo y verde, las palomas muertas, las manchas inexistentes, el olor a cloro...Más de una vez me he planteado para que sigo con esto. Es obvio ya que están derrotados, que sus argumentaciones técnicas no resisten el menor análisis, que ya sólo se revuelven en el círculo aúlico de sus íntimos. Y la respuesta que me doy cada vez es que aún hacen daño, mucho daño, a algunas personas. Y me despiertan la indignación, el asco y el desprecio cuando usan cualquier medio de propaganda para lograr sus fines.
Luego de la conferencia de la semana pasada del Ing. Quím. Matta han puesto en circulación un mail sencillamente asqueroso, si me disculpan el calificativo. El encabezado es éste

Aquí es donde se me planteó la duda, y si bien le he dado una respuesta (o, mejor dicho, tres) no sé si estoy haciendo lo correcto, y por eso redacto esto de forma intimista, alejada de mis artículos normales. Como les dije, el mail como construcción impacta por lo que muestra y es repugnante por lo que implica. A la izquierda les muestro parte del texto, pero la duda me quedó respecto a si debía o no incluir el resto del mail.Al fin decidí publicarlo, pero con algunas palabras de advertencia. Primero, pongo unas imágenes muy pequeñitas, vinculadas a las imágenes grandes que son desagradables, recomiendo no verlas si son sensibles. Segundo, por más que sea obvio, evidente y Uds. lo sepn muy bien, aclaro que esto no es el comportamiento de una ciudad o un grupo de personas. Es un mail de un individuo, del núcleo duro de la ACAG, con muchísima mala leche, que ha decidido usar y abusar de seres humanos, niños, en una desgraciada situación.
El hecho de que las fotos sean de archivo, probablemente bajadas de internet, no quita que se trata de seres humanos, sin duda algunos de ellos ya muertos, que están siendo manipulados para conseguir un fin espúreo. Y tercero, que soy consciente que al hacer esto estoy
provocando comentarios del estilo "¡qué horrible! ¡qué espantoso! ¡qué bárbaros!". Espero sinceramente... mejor, les pido encarecidamente que no los escriban, que todos guardemos para nuestro coleto la indignación que esto nos provoca y que sólo comentemos sobre los aspectos t
écnicos, sociales y humanos de lo siguiente que les voy a contar, ya que estoy seguro que ninguno de nosotros encuentra la miseria moral de este e-mail agradable o edificante. Dicho lo anterior, éstas son las imágenes reducidas.Como les dije, la indignación que me produjo ese mail, combinado con mi anterior deseo de demostrar las falsedades que Matta está diciendo, me llevó a redactar dos documentos. Uno de ellos es un detallado estudio de los errores más grandes que comete Matta en su presentación. Como tal es largo, con números y tablas, y quizá sólo les interese a los más técnicos entre Uds. Este documento está vinculado en páginas pdf de a una en las imágenes a continuación y puede bajarse completo como documento pdf desde esta dirección. Para mayor comodidad de todos, las referencias al final del documento son vínculos clickeables hacia la mayoría de los documentos que están citados.
El segundo documento, que transcribo también a continuación, y que pueden descargar desde acá, es una carta que mandé a diarios, radios, organizaciones civiles y personas individuales, que puedan accionar para impedir que las falsedades de Matta sigan siendo usadas para provocar terror y daño en personas que no tienen por qué saber que su embarazo, o su hijo, o su nieto no van a terminar reproduciendo alguna de las situaciones en ese mail. No sé aún si será publicado o reproducido en algún medio, pero al menos lo habré intentado.
Personalmente creo que es necesario frenar esta locura que le hace tanto daño a muchas personas. Y ésta es la trinchera desde la cual me tocó emplear mi fusil. Quien entienda que puede ayudar y quiera reenviar los documentos a medios de prensa, gualeguaychuenses pro- y contra-ACAG, políticos, diplomáticos o periodistas... please, ¡be my guest!
Agradezco su espacio para comentar sobre las recientes opiniones “técnicas” erróneas del I.Q. Matta en Gualeguaychú. Afirma él que la producción de Botnia equivale a una fábrica de 500.000 toneladas de 1970. Es falso. Usando los datos públicos de las Asociaciones Forestales sueca y finesa, se ve que dicha equivalencia es en promedio con una fábrica de 9.500 toneladas de 1970. Matta se equivoca, ignora los datos, o miente deliberadamente también cuando dice que sumando todas las plantas de Argentina de cualquier época nunca produjeron la supuesta“contaminación” actual de Botnia.
Cualquier principiante sabe que Celulosa Puerto Piray tira aún hoy todo su efluente al río, sin tratarlo ni recuperar químicos. 35.000 toneladas anuales de pasta implican otro tanto de materia orgánica, a la que debe sumarse los químicos de cocimiento y blanqueo. Más de 35.000 toneladas al río en sólo una planta, muy por encima de las 4.000 que Matta atribuye a Botnia. Las tres plantas en que Matta trabajó, Papelera Tucumán, Papel Prensa y Papelera Ocampo, emiten en conjunto por lo menos el triple que Botnia, para una producción tres veces menor.
Ignora Matta entonces hasta los parámetros ambientales de las plantas en que trabajó. Erra también al opinar que el río Uruguay es un receptor poco adecuado (¡el 26avo más caudaloso del mundo!) ocultando su propia responsabilidad directa en el desastre ambiental del arroyo Calimayo, un hilo de agua donde vierte sus efluentes Papelera Tucumán, que aún hoy blanquea con hipoclorito. Calculando de acuerdo a la ONU, Matta fue corresponsable directo de verter 10.000 veces más dioxinas que las que erróneamente atribuye a Botnia.
Sin ir a Tucumán, en el propio Gualeguaychú el P.I.G. tiene emisiones 10 veces superiores a las de Botnia, en un río 80 veces menor, al punto que a raíz de la constatación pública de su obsolescencia por la presencia de Botnia, planean construir una nueva planta de efluentes. Nada raro, ya que Entre Ríos es el campeón de las violaciones ambientales al tratado binacional del río Uruguay; sólo 150 de sus 3.800 industrias han tramitado permisos ambientales (menos del 4%) y tiene en los incendios de bosques y pastizales el record de emisión de dioxinas al aire, decenas de miles de veces más que las que atribuye a Botnia, y que han cubierto el territorio uruguayo.
Hablando de “menor que”, resulta ridícula la queja de Matta del uso de esta notación en la Tabla 3.1 del informe Ecometrix. Cualquier estudiante de química sabe que eso indica que la medición dio valores por debajo del límite de detección de la técnica. Matta no lo sabe o miente al decir que eso es una forma de ocultar datos. Lo que estos indican justamente, es que dioxinas, furanos y metales pesados son indetectables en el efluente de Botnia, de acuerdo a los análisis científicos estándar acordados internacionalmente y lo que Uruguay había prometido controlar. Incluso en algunos casos con límites de detección 10 veces más rigurosos que los de USA. E
s un disparate sostener que algo que no puede medirse, de tan escaso que es, produzca efectos negativos en el medio (es decir, contamine). Sin embargo parece ser que ésa, que Botnia contamina, es la conclusión que deseaba escuchar la audiencia, en lugar de sentirse satisfecha porque las mediciones confirman que la tecnología funciona y no corre riesgo su salud ni la de sus hijos. Matta habla de que Botnia tira mucha basura –ignorando o mintiendo sobre la concentración de la misma en el río antes que la fábrica funcionara– cuando el Director del Instituto de Tecnología Celulósica de la Universidad Nacional del Litoral (a cuyos cuadros se enorgullece de pertenecer Matta) opina lo contrario. Habiendo éste visitado Botnia con otros siete colegas –curiosamente, el también invitado Matta se niega a ir a verla con sus propios ojos– y con las mismas cifras a la vista, afirma en el sitio oficial de la Universidad que “Los valores informados de las emisiones, tanto líquidas como gaseosas, se encuentran por debajo de los límites aceptados internacionalmente. Resultan notables los bajos niveles informados de carga orgánica (DQO y DBO) y de compuestos clorados (AOX) en los efluentes líquidos”. Estos verdaderos expertos, como los otros muchos que Argentina tiene, muestran decenas de publicaciones científicas internacionales en el área, de lo que Matta carece absolutamente. Como académico su prestigio es nulo, como profesional en la industria ha sido corresponsable de desastres ambientales verdaderos, no presuntos. Por lo que frente a tanta ignorancia y/o mala fe, cabe exigirle a Matta que se asesore con sus colegas verdaderamente expertos antes de pontificar. Claro que esta misma ignorancia y/o mala fe pueden haber sido los determinantes de que los gobiernos nacional, provincial y municipal, así como la asamblea piquetera lo hayan elegido como referente, en lugar de a los expertos argentinos que verdaderamente saben. Lo que debería ser motivo de alegría, que Botnia no contamina, es transformado en terror para la comunidad por el afán de protagonismo mediático de ésta y otras personas. Su medio, Sr. Director, no debería ser cómplice de esta inmoralidad e informar correctamente a la comunidad. Por si fuera de su interés, acompaño ésta de un detallado reporte de los más sobresalientes errores cometidos por Matta, con la profusa bibliografía que sustenta mis opiniones.































