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miércoles, 28 de abril de 2010

INTImando

Entre conferencia y conferencia, entré a ver qué cosas habían comentado en el blog, y me encuentro con el muy interesante e importante comentario de Ruben, sobre la entrevista realizada por el diario Junio al presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez. Procedo a copiar y pegar, porque no tiene desperdicio.  

El titular del INTI dice que “el efecto de los efluentes cloacales de las ciudades argentinas es mayor que el de Botnia”  
El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez, reconoció que "la manifestación política que representó la marcha es categórica", pero dijo que la Asamblea de Gualeguaychú “no conoce lo que pasa en el río” y que “se mira el ombligo todo el tiempo y no entiende la realidad”. Advirtió que, además de las pastera ubicada en Fray Bentos, “hay otras ciudades, otras industrias que contaminan”. “El efecto de los efluentes cloacales de las ciudades argentinas hoy es mayor que el de Botnia”, aseveró. En un interesante reportaje realizado por el conductor de Animal TV, Abelardo Santángelo, el funcionario Martínez cuenta que en la página del organismo que preside están publicados “todos los resultados” sobre Botnia y agrega, “la evolución de los parámetros críticos no nos muestran un carácter acumulativos ni nos muestran que las concentraciones estén por encima de los límites admisibles".

Bien, bien, ya lo sabíamos claro... pero, un momento. ¿Cómo que en la página del INTI están publicados todos los resultados? Pues, entonces ¡vamos por ellos! Y si, efectivamente, los resultados están publicados acá, desde el año 2008 hasta Febrero del 2010.  

Como Uds. recuerdan, ya abordamos el tema de las determinaciones realizadas por el INTI en Marzo de 2009, en un artículo llamado "Dioxinas, el enemigo INTImo".  Luego, el Ing. Martínez fue silenciado por su propio gobierno. Por supuesto, ahora sabemos por qué no le dejaron seguir publicando las determinaciones que obtuvieron. Más allá de que ustedes pueden leer el trabajo completo en el sitio original, me interesa pasarles algunas de las cosas que dice en forma destacada.


Respecto al significado de los parámetros medidos dice




Y respecto a los resultados encontrados para DBO y los temidos metales y clorofenoles, dice




En otras palabras, nada che. Por otra parte, muy delicadamente, el INTI da los datos que justifican el titular de las declaraciones del Ing. Martínez. Hablando de nitritos y de fósforo, dice el informe del INTI




En otras palabras, mucha kk en la isla Zapatero. Pasando ahora a las temidas dioxinas y furanos, bioacumulativos y la mar en coche, el INTI es muy lacónico




En buen romance, lo que eso quiere decir es que no se constata que hayan aumentado (nadie esperaría, me imagino, que disminuyeran por la presencia de la fábrica ¿no?). Pero hay más para este boletín. Dice el INTI respecto a los sedimentos




O sea, no tenemos estándares, pero si adoptamos los más exigentes del mundo, los de los canadienses, ni aún así se puede decir que haya pasado algo. Es más, donde se constata menor concentración, es porque los sedimentos son de distinto tipo.


Todo eso hace que el informe concluya lapidariamente




En otras palabras, como dice el Ing. Martínez, 


"Es necesario llevar un control muy exhaustivo ante la instalación de la pastera, de ambas márgenes del río Uruguay y con pautas de definición de cada parámetro, métodos de ensayo totalmente compatibilizados con el laboratorio oficial de Uruguay (LATU). Eso se hizo. Se definieron zonas de tomas de muestras, la forma en que se iban a hacer los ensayos, y cuando íbamos a trabajar en conjunto, allá por octubre de 2008, el laboratorio uruguayo no recibió autorización de su Cancillería para trabajar porque querían esperar el dictamen de La Haya. El INTI comenzó igual a trabajar, hemos hecho nueve campañas a esta altura, porque hacemos tomas de muestras cada dos meses y sus resultados están publicados en nuestra página web desde hace una semana, porque habíamos publicado nuestras dos primeras campañas porque nuestra Cancillería pidió que también esperáramos el fallo de La Haya, pero ahora, liberados de ese compromiso, están publicados todos los resultados. La evolución de los parámetros críticos no nos muestran un carácter acumulativos ni nos muestran que las concentraciones estén por encima de los límites admisibles"
 y, además

"Nuestro informe, en la hoja web, dice, lamentablemente no con la fuerza necesaria por un problema de recursos y porque estábamos concentrados en la cuestión de Botnia, que no hemos hecho suficientes análisis, pero nuestra gente que los hizo sostiene que el efecto de los efluentes cloacales que vierten las ciudades argentinas hoy es mayor que el de Botnia"
Les recomiendo leer el artículo que nos acercó Ruben y el informe completo del INTI..

Sic transit gloria mundi. 

domingo, 8 de marzo de 2009

Dioxinas, el enemigo ÍNTImo

 
En un artículo anterior, Dioxinas 101, les hablaba de los datos obtenidos por el LATU sobre las dioxinas en el sedimento del río Uruguay. Como cierre de ese artículo les decía:

¿Cómo se comparan estos datos con los obtenidos por el INTI? ¿Qué significan estos niveles de dioxinas en los sedimentos? Son temas que desarrollaré in extenso en el próximo artículo, pero las respuestas cortas son que sí, los datos del INTI y del LATU son compatibles y que ambos abonan la idea de que los sedimentos del río Uruguay están perfectamente limpios, desde el punto de vista de la concentración de dioxinas.

Desde que escribí eso, y nos desviamos un poco por otros derroteros, pasó mucha agua bajo el puente (valga la reflexiòn alusiva). En particular, el INTI en su sitio Web aclaró que a partir del 10 de Febrero no publicaría más los datos obtenidos en sus mediciones, sino que se los entregaría a la Secretaría de Ambiente, que los publicaría cuando lo considerara conveniente.

Por acuerdo con Cancillería y la Secretaría de Ambiente de la Nación, el INTI sumará sus evaluaciones a las generadas por el segundo organismo mencionado y por lo tanto, a partir del 10.2.09 los datos que obtenga serán entregados allí. La Secretaría definirá la oportunidad y el modo de su difusión.

Es más, si Uds. entran ahora en la página principal del sitio del INTI, tendrán un poco de dificultades para encontrar lo de Botnia (vayan a Iniciativas INTI -> Ambiente -> Monitoreo del Río Uruguay y allí está). Un poco frustrado por ello, esperaba aún que en la reunión anunciada entre la ACAG y las autoridades del Gobierno Federal argentino se pusieran a disposición esos y otros datos y se les dieran publicidad. Como sabemos ahora, la reuniòn transcurrió sin que se dieran esos datos lo que derivó en manifestaciones entre complacidas, resignadas o dubitativas de los piqueteros, que quisieron ver lo que les dieron como si hubieran obtenido algo:

Ana Angelini calificó como “dura” la reunión. “Si bien no conseguimos la información que habíamos ido a solicitar en cuanto a obtener los resultados respecto a los episodios relacionados con Botnia, logramos un comunicado en el que tácitamente están reconociendo la contaminación que produjeron esos hechos”.
Sira Muñoz opinó que “dentro de todo, hemos visto que hay un interés que antes no veíamos. Yo creo que decir que Botnia produce un daño sensible al río Uruguay es como estar diciendo que lo está contaminando. No digo que es para saltar de contentos, pero ellos dicen que es lo máximo que pueden decir”, agregó.
Leissa destacó que en la reunión “se ratificó que se ha violado el Estatuto del Río Uruguay; se habló de perjuicio sensible, que en definitiva es ratificar que acá hay contaminación y que los episodios que ocurrieron en Gualeguaychú ya son utilizados como prueba”, concluyó.

Por supuesto, estas manifestaciones son como silbar en la oscuridad, decir "daño sensible" no es lo mismo que decir "contaminación" por más que se le quiera dar esa interpretaciòn, y la decepción es palpable en las palabras del propio Frizler

Jorge Fritzler, desde la Asamblea Ambiental, sintetizó la situación que se vivió sobre este punto: “Nosotros fuimos con la idea de que íbamos a obtener un comunicado más contundente, pero aparentemente es inviable porque La Haya establece que todo lo que sea divulgado ampliamente, puede ser objetado como prueba. Por otro lado, el gobierno asegura que no puede mostrar las cartas con que va a atacar porque decir que se han detectado ciertas sustancias en el aire o en el agua, puede servir para que corrijan esa situación”.

Obviamente la justificación esgrimida es infantil. Si fuera cierta, entonces ya Argentina tendría ganado el juicio en La Haya, porque como las emisiones de Botnia al río --que son las que importan en La Haya-- y a la atmósfera son públicas, porque se difunden periódicamente, entonces estas pruebas podrían objetarse y el mismo hecho de que públicamente se conozca que no hay contaminaciòn ser usado para probar que sí la hay. Absurdo de toda absurdidad.

De hecho, tan absurdo es que hasta ellos mismos se dan cuenta. Este domingo, el diario El Día de Gualeguaychú publica una entrevista a dos de nuestros viejos conocidos, Raúl Estrada Oyuela y Elías Matta, y en un rapto de lucidez del primero, leemos esta respuesta

- ¿La restricción a la información está bien aplicada en esta oportunidad?

Me parece que la restricción sobre lo que se ha presentado en la Corte es una cosa, la restricción sobre lo que se va a presentar es otra muy distinta. Los estudios que se están haciendo no se han elevado a La Haya de modo que no están alcanzados por ninguna restricción. Entonces es una cuestión no del Estatuto, no del reglamento de la Corte sino de la estrategia de la negociación.

Si es de la estrategia de la negociación entonces habría que saber un poquito mejor por qué y cómo esa estrategia vale más que la inquietud de la gente que vive en Gualeguaychú.

Muchos de nosotros sospechamos, con fundadas razones, que lo que sucede es que no tienen nada, pero que como eso recién se va a saber entre Setiembre y Octubre de este año, suficientemente cerca de las elecciones argentinas como para que no afecte demasiado cuando se den cabalmente cuenta de lo que significa, entonces están pateando la pelota para adelante, de forma de no tener que dar explicaciones ahora.

Sea o no esa la razón, lo cierto es que ya es seguro que no vamos a tener más datos del INTI hasta Setiembre, lo que nos deja sólo lo que se conoce hasta ahora para poder analizar. Veamos entonces donde estamos parados.

El LATU ha realizado monitoreos trimestrales de la calidad del sedimento en los alrededores de la planta de Botnia desde Agosto de 2007. Las medidas se realizaron en 27 puntos agrupados en tres clusters de 9 puntos. Cada cluster está situado frente a sitios adecuados que representen la situación del río previo a la fábrica (Nuevo Berlin), mismo frente a ella (Fray Bentos) y río abajo (Las Cañas). En el esquema adjunto se ve como se disponen los puntos de medida. Para cada punto hay tres rectas, llamadas transectas, que se disponen en forma perpendicular al canal en la zona de jurisdicción uruguaya. Sobre cada transecta hay tres puntos de medida, uno más cercano a la orilla, otro más cercano al canal, y otro intermedio. Sobre ellos se hacen varios tipos de medidas y algunos resultados (tales como composición de la muestra, fósforo o nitrógeno total) se dan en los informes punto a punto, mientras que para otros (como dioxinas, por ejemplo) los resultados se promedian para los nueve puntos de medida de cada sitio. En correspondencia privada me han señalado que estos datos no son públicos y que lo que pasa es que yo disfruto de información privilegiada, cosa que es básicamente errónea. Los datos están disponibles públicamente en el sitio web de Botnia, siguiendo los links Botnia Fray Bentos -> Resultados del Monitoreo del Medio Ambiente -> Río Uruguay -> Monitoreo Biológico del Río Uruguay. Y ahí aparecen los datos de los estudios de fitoplancton, zooplancton y zoobentos desde la línea de base en 2005 hasta Agosto de 2008, así como metales pesados, dioxinas y furanos, composición del sedimento, etc, etc. La forma más fácil de acceder es siguiendo este link.

Por su parte, el INTI realizó las mediciones de la siguiente forma:

b) Elección de las áreas de muestreo: Se muestrean aproximadamente 100 km comprendidos entre el km 80 y el 180 del Río Uruguay, zona de Bajo Uruguay, según se indica en la Figura 1 (a la izquierda) . Se seleccionan las tres áreas denominadas según el detalle de la Tabla 1, trazándose previamente, dos transectas por área, perpendiculares a la costa, paralelas entre sí y con una separación entre ellas de 1.500 m. Una de ellas, la transecta principal (T1) es sobre la que se determinan parámetros in situ y se muestrean agua y sedimentos, mientras que la otra constituye la transecta secundaria (T2) y en ella se muestrean sedimentos solamente. .-La elección del primer punto en el área denominada Concepción del Uruguay, se debe a la elección de un sector del río que no haya sido influenciado aún por la actividad de la Pastera Botnia. Se podría esperar que los parámetros medidos allí no estén sometidos a la influencia de la actividad llevada a cabo por la Pastera, sin embargo es esperable evidenciar en esa misma área indicios de actividad humana, ya que se encuentra cercana a un núcleo poblacional como es la ciudad de Concepción del Uruguay. .-El segundo punto en el área de toma de muestra denominado Ñandubayzal, sería el punto más cercano, enfrentado a la ubicación de la Pastera. .-El tercer punto en el área de toma de muestra denominada Km 81, sería la zona aguas debajo de la Pastera, donde las características hidrogeológicas del río permiten presuponer una condición favorable para evidenciar los efectos de la descarga de la actividad de Botnia.

Metodológicamente, lo que hace el INTI es erróneo, puesto que al estar el punto en el Km 180, a tanta distancia aguas arriba de Botnia, las condiciones del punto, así como las influencias locales y regionales pueden ser absolutamente diferentes. Dado que no existe línea de base determinada con la misma metodología y en los mismos puntos por el INTI, no tienen nada contra qué comparar, por lo cual el punto en el Km 180 no aporta información relevante alguna. Lo mismo sucede con el punto en el Km 80, porque a esa altura no sólo se tendrá los aportes de Botnia, sino los del Río Gualeguaychú que desemboca inmediatamente aguas abajo del balneario Ñandubayzal. De hecho, tanto el Ing. Martínez como la jefa del Departamento de Ambiente del INTI se negaron a proporcionarme las coordenadas de los sitios precisos donde se hicieron las medidas, a diferencia de las mediciones realizadas del lado uruguayo, cuyas coordenadas son públicas. Los datos solicitados tampoco figuran en el informe publicado por el INTI. En el único caso en que se puede hacer algún tipo de aproximación, que es el de Ñandubayzal, la elección del sitio es más que dudosa.

Para darse cuenta de la magnitud del problema de la falta de esta información, cabe detenerse en la infomación descriptiva que se da en el informe del INTI sobre la zona de muestreo caratulada como Ñandubayzal. Si miramos el informe del INTI vemos que ellos realizaron un estudio similar al del LATU (lo que no es de sorprender dado las tareas de coordinación previa que realizaron entre ambas instituciones). En lugar de 3 transectas en cada punto, como muestreó el LATU, el INTI consideró sólo 2, aguas arriba y aguas abajo del punto teórico de medida. Para cada transecta tomó tres puntos, situados respectivamente en el litoral, un punto medio y en el canal, en forma similar a lo realizado por el LATU.

Respecto a la zona caratulada Ñandubayzal, el informe no da coordenadas precisas, pero por su propia etiqueta y por intercambio de mails con personal del INTI se deduce que se encuentra directamente frente al balneario de dicho nombre. Si miramos un mapa de la zona, e intentamos comprender la disposición posible de las transectas, tenemos un área que se muestra esquemáticamente en la figura a la izquierda. En ella se han marcado tres flechas rojas. La primera y más larga de ellas indica la dirección en que deberían encontrarse las transectas se se quisiera tener un punto de mustreo directamente frente a la fábrica, lo que evidentemente no es posible desde Ñandubayzal mismo, porque se interponen las islas. El área más probable donde se pueden encontrar las transectas de medida del INTI está comprendida por las otras dos flechas rojas. Claramente se ve que esa área incluye probablemente el sedimento acumulado aluvionalmente por el río Gualeguaychú, que vierte sus aguas en la dirección general indicada por la línea negra en la figura. Por lo tanto, más que recoger cualquier indicación de vertidos de Botnia, lo que este punto recoge es lo vertido por las fuentes difusas y puntuales en torno al río Gualeguaychú. De cualquier manera, sería importante tener tanto la posición precisa de las transectas INTI como la composición del sedimento analizado.

Consecuentemente, uno puede concluir que la información que obtuvo el INTI es sumamente dudosa y que el diseño experimental realizado por el LATU, con puntos que distan entre sí menos de 20 km, con uno de ellos situado directamente frente a la pastera, y con un número mayor de puntos de muestreo, es netamente superior. Esa es la primera conclusión a sacar.

Ya discutimos los resultados del LATU, vayamos ahora a discutir los resultados del INTI. En este caso, tenemos un tanto a favor del INTI. Lo que ellos hicieron fue pedir análisis más precisos que los que realizó el LATU. ¿Qué es lo que esto quiere decir? Que enviaron suficiente cantidad de muestra como para que el límite de detecciòn fuera menor que en el caso del LATU. Si uno se fija en una de las planillas del LATU, como la que reproduzco a la izquierda, ve que existe una columna marcada como DL (Detection Limit, límite de detección). Se observa allí que los DL no son los mismos para los distintos congéneres; mientras la octaclorada se detecta sólo si está en exceso de 1 ppq (1 ppq = 1 ng/kg = 1 pg/g), las tetracloradas (en particular la 2,3,7,8-TCDD, el congénere más tóxico) se detecta ya si está en cinco veces menos cantidad, es decir 0,2 ppq. Como ya sabemos, los reportes no se hacen en unidades de concentraciòn, sino en unidades de equivalentes tóxicos. En las planillas del LATU están calculados de cuatro maneras. Dos de las entradas corresponden al uso de los factores antiguos que dan los I-TEQ y las otras dos al uso de los factores WHO modernos, que dan los WHO-TEQs. De los primeros no necesitamos ni acordarnos. Para el segundo caso, la primera columna asume que si no se detectó la presencia de un congénere (porque la concentración estaba por debajo del límite de detección) entonces la concentración era 0,0. La segunda columna en tanto, asume que si no se detectó entonces es porque estaba justito por debajo del DL y lo que corrsponde es asumir justamente el DL como concentración presente. Eso nos da entonces un límite superior y un límite inferior que nos permite decir, por ejemplo, que los WHO-TEQ de la 2,3,7,8-TCDD en Nuevo Berlín en el momento en que se hizo la medida se encontraba entre un máximo de 0,2 ppq y un mínimo de 0,0 ppq.

Veamos ahora los datos del INTI, de los que se muestra una planilla a la derecha, correspondiente al km 180 en Agosto 2008. Como se ve allí, en la columna LDM (Límite de Detecciòn del Método) los valores son entre 10 (para las tetracloradas) y 100 (para la octaclorada) veces menores que los LDM usados por el laboratorio al cual el LATU le encomendó las determinaciones. Eso hace que las determinaciones del INTI sean más precisas, es decir, que puedan determinar presencia de cantidades menores de dioxinas que las que puede determinar el LATU. Esto no quiere decir que la determinaciòn sea más exacta, lo que puede parecer una paradoja pero no lo es. Una cosa es el límite de detección, que depende de la cantidad de sustancia analizada, y otra cosa es el error experimental, que depende de la metodología. Esto se llama incertidumbre del resultado y en el caso de las determinaciones del INTI --consultado el propio laboratorio que realizó las determinaciones-- puede ser de +/- 0.4 ppq para la 2,3,7,8-TCDD cuando se encuentra en una concentración de 3,33 pg/g de sedimento. Esto implica que el valor de 2,3,7,8-TCDD puede ser, con la misma probabilidad, 3,7 ppq que 2,9 ppq. Ya discutimos este punto de las incertidumbres en el artículo anterior y es fácil ver que las incertidumbres del INTI y del LATU son similares, aún cuando el LDM empleado por el INTI es mucho menor.

Las dos planillas dadas arriba corresponden a lo que en Agosto de 2008 ambas instituciones consideraban como la situaciòn en el río ante-Botnia, es decir aguas arriba de cualquier vertido. Sólo que el INTI es a 100 km de Botnia y el del LATU es a 10 km. Por lo tanto, si hubiera algún problema de reflujos o cosas así, es de esperar que la muestra en Nuevo Berlín estuviera más contaminada que la muestra de Concepciòn. Mirando las dos tablas, lo que se ve es que todos los congéneres tóxicos están por debajo del límite de detecciòn LATU en Nuevo Berlín, mientras que los valores en Concepciòn están todos por debajo del LDM LATU, pero en algunos casos por encima del LDM INTI y por lo tanto se detectaron. Usando el método antedicho, y debido a los límites de detecciòn mucho menores, el máximo TEQ de INTI para Concepciòn es 0,06 ppq mientras que es 0,66 ppq para Nuevo Berlín. Sin embargo, los propios datos de concentraciones nos permiten mostrar que esto es puramente un efecto de exagerar la probabilidad de que existan dioxinas no detectadas. En efecto, si miramos la planilla del LATU vemos que hay una concentraciòn de TCDDs distintas de la 2,3,7,8-TCDD --es decir, tetraclorodioxinas NO tóxicas-- que hace que en total, en Nuevo Berlín se midan 0,53 ppq de "Total TCDD". Como esto está por encima del límite de detecciòn de 0,2 ppq entonces se lo detecta efectivamente. Si miramos lo mismo en la planilla INTI, lo que vemos es un 1,44 ppq para el mismo rubro. Es decir, la cantidad de TCDD frente a Concepciòn del Uruguay ES MAYOR que frente a Nuevo Berlín. Asumiendo que ambos números tengan una incertidumbre similar del 25%, el número frente a Nuevo Berlín será algo en el entorno [0,40-0,66] ppq, mientras que frente a Concepción estará en el intervalo [1,08-1,80] ppq, lo que nos permite concluir que esa diferencia es significativa aún considerando el error experimental. Considerando los límites de detecciòn de ambas determinaciones, se encuentra un total máximo de 2,78 ppq de dioxinas y furanos frente a Concepciòn y un máximo de 6,05 ppq frente a Nuevo Berlín (que como vimos antes es un número completamente exagerado). Una diferencia importante y poco comprensible (al menos para mí) es la existente entre la concentración de dioxinas y furanos, que es 10:1 en Concepciòn y 1:1 en Nuevo Berlín.

Veamos entonces qué pasa frente a Botnia/Fray Bentos y comparémoslo con Ñandubayzal, teniendo en cuenta que además de las fuentes difusas (fundamentalmente las chimeneas de la zona y los fuegos no controlados) hay que tener en cuenta cuatro fuentes puntuales: las aguas servidas del balneario Ñandubayzal, los arrastres del río Gualeguaychú, las aguas servidas de Fray Bentos y los riles de Botnia.

En la planilla de la izquierda se ve lo que pasó en Fray bentos en Agosto. Ya sabemos del artículo anterior que no hubo diferencia entre lo que había en Agosto de 2008 y lo que había ahí mismo un año antes, por lo que podemos concluír que el único efecto agregado --la pastera-- no actuó modificando el entorno. Miremos un poco las diferencias con Nuevo Berlín. La concentraciòn de dioxinas tóxicas no supera en ningún caso el límite de detección, pero las hexa y heptadioxinas no tóxicas, así como los penta y hexafuranos no tóxicos, se registran por encima del límite de detección. Teniendo en cuenta la incertidumbre de la medida, las TCDD están presentes en la misma concentración en uno y otro lado. Teniendo en cuenta todos estos hechos, lo que uno puede razonablemente concluir es que estas dioxinas no tóxicas provienen de las aguas vertidas de Fray Bentos y, en cierta medida, de las actividades industriales pasadas en esa ciudad (frigoríficos y cosas así). Como la distribución es similar, los TEQ calculados para Fray Bentos y para Nuevo Berlin son, como ya vimos, equivalentes.

A la derecha se muestra la tabla equivalente obtenida por el INTI frente al balneario Ñandubayzal. Aquí vemos un conjunto de datos muy interesantes.

Las cantidades de TCDD y PeCDD detectadas por el INTI están por debajo del límite de detección del LATU y no podrían haber sido detectadas por éste. En el caso de las HxCDD, los valores individuales INTI están por debajo de los LDM LATU y no podrían haber sido detectadas, pero la suma de las HxCDD si, y efectivamente los valores de 0,70 ppq del LATU y 0,60 ppq del INTI son iguales dentro de la incertidumbre del método. Lo que resulta desde todo punto de vista incompatible son las hepta y octadioxinas. La 1,2,3,4,6,7,8-HpCDD se encuentra a valores de 2,46 ppq frente a Ñandubayzal de acuerdo a INTI y está presente en menos de 0,7 ppq de acuerdo a LATU. El total de heptas es también claramente menor para Fray Bentos que para Ñandubayzal (1,6 vs 5,67 ppq). Y lo mismo se observa para la octadioxina, que es 13,2 ppq frente a Ñandubayzal y menor a 1 ppq frente a Fray Bentos.

La diferencia es significativa, porque en ambos casos es ampliamente superior a los límites de detecciòn tanto LATU como INTI. Si bien no representa un gran riesgo para la salud, dado que son las menos tóxicas, lo que esto dice claramente es que en la región de Ñandubayzal existe contaminaciòn por dioxinas y que ello NO es causado por la pastera, dado que en las inmediaciones de ésta los valores son muy inferiores y se mantienen constantes desde hace un año, antes de que operara la planta. Dado que las aguas servidas de Fray Bentos son de mucho mayor volumen que las de Ñandubayzal, esta fuente puntual no puede ser causa de la diferencia y las fuentes difusas afectarían igualmente ambas márgenes del río que en esa zona están próximas.

Consiguientemente, la única conclusión válida es que lo que el INTI midió es la contaminación de dioxinas provenientes del aporte del río Gualeguaychú. La alta presencia de OCDD podría provenir --y es lo que pasa en el Báltico-- de la quema de combustibles fósiles, pero la huella digital en ese caso implica una alta concentración también de PeCDD que no se da en este caso. Esta composición bien fascinante de homólogos da una cierta pista, sin embargo, que me propongo seguir investigando en un próximo artículo.

Por el momento, llegamos a las siguientes conclusiones:

  • Que los datos conjuntos INTI-LATU, realizados con métodos homologados e intercalibrados, muestran una mayor concentraciòn de dioxinas y furanos del lado argentino que del lado uruguayo, tanto en la comparaciòn Concepciòn/Nuevo Berlín como Ñandubayzal/Fray Bentos, particularmente en este último caso.
  • Que tanto el hecho de que los valores de TCDD entre Nuevo Berlín y Fray Bentos sean similares, como la no variaciòn en el tiempo de los valores en Fray Bentos muestran que no se han vertido TCDD por parte de Botnia.
  • Que el hecho de que los valores de las concentraciones de HpCDD y OCDD en Ñandubayzal sean muy superiores a los de Fray Bentos muestra que hay una fuente puntual específica de dioxinas, que sólo cabe atribuir al río Gualeguaychú.
  • Que todos los valores obtenidos, tanto por el LATU como el INTI son claramente inferiores a los valores más estrictos admitidos para la no afectaciòn de la fauna del río, cosa que se comprueba directamente en los análisis biológicos que acompañan a los estudios de dioxinas en sedimentos realizados por el LATU.
Nos queda por identificar aún por qué Ñandubayzal está tan contaminado, lo que espero sea un aporte para ayudar a nuestros hermanos entrerrianos a cuidar su ambiente.

sábado, 14 de febrero de 2009

Heavy metal

Como todos sabemos --o al menos eso dice la wikipedia--

el heavy metal (literalmente en español metal pesado o metal duro) es un género musical evolucionado a partir del rock and roll y el hard rock caracterizado por ritmos potentes logrados mediante la utilización de guitarras distorsionadas, baterías con doble bombo o doble pedal, y bajos pronunciados.

Resulta que el término "heavy metals" o "metales pesados" tiene en el vocabulario semicientífico popular un significado más ominoso, aunque químicamente carece de toda precisión. En efecto, el término metal pesado incluye en general a un conjunto de elementos que incluyen en general a los metales de transición (como el hierro, Fe, cobre, Cu, o Manganeso, Mn), un metal muy liviano como el Berilio (Be), un semimetal como el Arsénico (As) y deja sin embargo fuera a un metal realmente pesado (en términos de peso atómico) como el Bismuto, porque no es tóxico. En términos generales, se estudia la concentración aquellos metales que son tóxicos para el ser humano como Arsénico (As), Cadmio (Cd), Cromo (Cr), Cobre (Cu), Mercurio (Hg), Manganeso (Mn), Níquel (Ni), Plomo (Pb) y Zinc (Zn).

Los metales pesados, al igual que otros contaminantes, como los hidrocarburos policíclicos aromáticos (PAH) o las dioxinas, tienden a entrar en los cursos de agua a través de procesos complejos que incluyen fuentes puntuales (descargas industriales, aguas servidas) y difusas (erosión, descargas atmosféricas). Esas sustancias químicas, potenciales contaminantes, pueden permanecer disueltas en el agua del curso de agua investigado o depositarse en los sedimentos del lecho. Estos sedimentos pueden ser de distintos tipos, pero usualmente los más finos presentan una estructura microscópica como la que se muestra a la derecha. En las múltiples cavidades de una partícula como la que se observa en la microfotografía o adheridas a la materia orgánica sobre la misma (las estructuras filamentosas en la foto), los posibles contaminantes quedan acumulados en el sedimento del curso de agua y se liberarán lenta o abruptamente con la posibilidad de afectar adversamente la biota de ese ambiente. Modernamente se es muy consciente de este fenómeno y existen estudios muy completos de algunos sistemas con contaminación media a extrema. Un ejemplo es el del río Rhin en Europa, donde se han estudiado multitud de puntos críticos, afectados por diversos procesos potencialmente contaminantes, y se han elaborado mapas como el que se muestra a la izquierda, identificando la gravedad de cada situación.

La consideración de los posibles contaminantes en los sedimentos del río Uruguay saltó a la fama recientemente gracias a los estudios publicados por el INTI, pero por supuesto que fueron una consideración importante desde el planteamiento mismo del proyecto de construcción de las pasteras. Esto no es gratuito sino que refleja simplemente el estado del conocimiento en Europa sobre el comportamiento de los sedimentos de los ríos. De hecho, existe una Red Europea de Sedimentos que se ocupa de incorporar el conocimiento y los temas relativos a los sedimentos en las estrategias europeas de desarrollo ambiental. En ese sitio web se encuentran numerosos trabajos (como el antedicho respecto al río Rhin) que sirven de valioso antecedente para lo que se procura hacer en el río Uruguay. Tan sólo hay que ser lo suficientemente modestos como para no intentar reinventar lo que ya está más que desarrollado en países ambientalmente más conscientes que los nuestros.

Ya mencionamos en un artículo anterior (Dioxinas 101) que el LATU ha realizado monitoreos trimestrales de la calidad del sedimento en los alrededores de la planta de Botnia desde Agosto de 2007. Las medidas se realizaron en 27 puntos agrupados en tres clusters de 9 puntos cada uno. Cada cluster está situado frente a sitios adecuados que representen la situación del río previo a la fábrica (Nuevo Berlin), mismo frente a ella (Fray Bentos) y río abajo (Las Cañas). En el esquema adjunto se ve como se disponen los puntos de medida. Para cada punto hay tres rectas, llamadas transectas, que se disponen en forma perpendicular al canal en la zona de jurisdicción uruguaya. Sobre cada transecta hay tres puntos de medida, uno más cercano a la orilla, otro más cercano al canal, y otro intermedio. Sobre ellos se hacen varios tipos de medidas y algunos resultados (tales como composición de la muestra, fósforo o nitrógeno total) se dan en los informes punto a punto, mientras que para otros (como dioxinas, por ejemplo) los resultados se promedian para los nueve puntos de medida de cada sitio.

En los informes realizados por el LATU (disponibles en el sitio web de Botnia) puede observarse uno de los temas clave respecto al estudio de sedimentos. A diferencia del agua del río que puede asumirse que tiene una composición similar para distintos puntos suficientemente alejados de una fuente puntual, el tema con los sedimentos es mucho más complejo. En distintos puntos del río los sedimentos tienen distinta composición. Aún en puntos cercanos, la composición puede ser radicalmente diferente.

En la figura a la derecha se muestra la tabla de composición de las muestras de sedimentos extraidas de los 27 puntos diferentes en los que el LATU tomó muestras en Agosto de 2008. Los puntos están identificados como AA x.y donde AA es NB (Nuevo Berlín), FB (Fray Bentos) y LC (Las Cañas), x indica la transecta 1, 2 o 3, y finalmente y indica el punto sobre la transecta, 1 es en el litoral, 3 en el canal y 2 un punto intermedio entre los anteriores. Los datos específicos sobre las estaciones de muestreo, la fecha en que se tomaron las muestras, latitud, longitud y profundidad están disponibles públicamente en cada uno de estos informes, en forma de tabla como la que se muestra a la izquierda.

Nótese que el INTI debe disponer de planillas similares a las que se presentan acá, pero no han sido difundidas públicamente, por lo cual sólo podemos hacer suposiciones sobre cuales fueron efectivamente los puntos en los que se tomaron las muestras. Para darse cuenta de la magnitud del problema de la falta de esta información, cabe detenerse en la infomación descriptiva que se da en el informe del INTI sobre la zona de muestreo caratulada como Ñandubayzal. Si miramos el informe del INTI vemos que ellos realizaron un estudio similar al del LATU (lo que no es de sorprender dado las tareas de coordinación previa que realizaron entre ambas instituciones). En lugar de 3 transectas en cada punto, como muestreó el LATU, el INTI consideró sólo 2, aguas arriba y aguas abajo del punto teórico de medida. Para cada transecta tomó tres puntos, situados respectivamente en el litoral, un punto medio y en el canal, en forma similar a lo realizado por el LATU.

Respecto a la zona caratulada Ñandubayzal, el informe no da coordenadas precisas, pero por su propia etiqueta y por intercambio de mails con personal del INTI se deduce que se encuentra directamente frente al balneario de dicho nombre. Si miramos un mapa de la zona, e intentamos comprender la disposición posible de las transectas, tenemos un área que se muestra esquemáticamente en la figura a la izquierda. En ella se han marcado tres flechas rojas. La primera y más larga de ellas indica la dirección en que deberían encontrarse las transectas se se quisiera tener un punto de mustreo directamente frente a la fábrica, lo que evidentemente no es posible desde Ñandubayzal mismo, porque se interponen las islas. El área más probable donde se pueden encontrar las transectas de medida del INTI está comprendida por las otras dos flechas rojas. Claramente se ve que esa área incluye probablemente el sedimento acumulado aluvionalmente por el río Gualeguaychú, que vierte sus aguas en la dirección general indicada por la línea negra en la figura. Por lo tanto, más que recoger cualquier indicación de vertidos de Botnia, lo que este punto recoge es lo vertido por las fuentes difusas y puntuales en torno al río Gualeguaychú. De cualquier manera, sería importante tener tanto la posición precisa de las transectas INTI como la composición del sedimento analizado.

Volviendo entonces al tema de la composición, lo que se observa en la Tabla dada más arriba es una gran variabilidad. Por ejemplo, comparemos la situación en el litoral de Nuevo Berlin para las tres transectas. En la primera, el contenido de limo es 10%, en la segunda 12% y en la tercera sólo 0,4%, lo que indica que en lugares muy próximos puede haber una variación de más o menos 10% en la composición. Lo mismo pasa en la zona del canal, donde el contenido de arena mediana en las tres transectas de Las Cañas varía de 88% a 51% a 60%, o el canal en Fray Bentos, donde la cantidad de limo está en el intervalo 18%-33% dependiendo de la transecta. Lo que es aún peor, la composiciòn de los sedimentos depende del momento en que se haga la medición. Hay muchísimos números con los cuales entretenerse, pero una comparación rápida puede establecerse comparando los meses de Agosto en 2007 y 2008, ambos medidos por el LATU. A la derecha se muestra la Tabla correspondiente para los datos de 2007. Se ve que la composición medida para los mismos puntos dan valores distintos. El caso del contenido de limo en los puntos medidos de Fray Bentos es un ejemplo notable.

Comprendido lo anterior, se entiende que los resultados que se obtienen para una determinada área, promediados sobre todos los puntos en todas las transectas, tienen un considerable error cuya estimación precisa es difícilmente medible, que la comparación de una área con otra no es trivial en absoluto y que ni siquiera su variabilidad en el corto plazo asegura que estemos viendo un fenómeno real y no estacional. Asumidas todas estas precauciones, veamos que nos dicen las medidas del LATU y de INTI respecto a los metales pesados. El resumen se muestra en la siguiente tabla



Como se ve en esta tabla, los estudios de metales pesados en sedimentos hechos por el INTI son más extensos y precisos que los realizados por el LATU (la situaciòn contraria ocurre con los metales en agua, que no fueron determinados por el INTI pero si por el LATU). Son más extensos porque se han investigado todos los metales de importancia que el LATU investiga corrientemente en agua pero no en sedimentos, y son más precisos porque aplican límites de detección más bajos, lo que permite cuantificar menores cantidades. Ninguno de los dos conjuntos de análisis explicita el error estadístico de las medidas, por lo que no es posible saber el grado de exactitud de estas medidas y deben tomarse con mucha cautela. En función de consideracions circunstanciales, voy a asumir un error del 50% para los metales menos frecuentes (Fe y Mn), lo que quiere decir que un valor medido de 2.0 implica que el valor real estará en el intervalo 1.0-3.0, y para juzgar la toxicidad nos convendrá tomar el extremo superior del intervalo.

En primer lugar, nótese que en la tabla se muestra claramente que más del 99% de los metales presentes en el sedimento son hierro y manganeso, que no son tóxicos. El restante 1% o menos son metales que en concentraciòn elevada pueden ser tóxicos.

En segundo lugar, nótese que las concentraciones de Cr y Hg, determinadas independientemente por el LATU y el INTI muestran apreciable concordancia (teniendo en cuenta lo que sabemos sobre el error intrínseco en esas medidas). El caso del mercurio no podemos analizarlo demasiado porque las determinaciones dan por lo general por debajo del límite de determinación, y como son diferentes para el LATU y para el INTI, no es posible realizar un análisis significativo. Eso no es así, sin embargo para el cromo, donde sí se pueden graficar las concentraciones en función del punto en que se realizó el muestreo en el río. Eso se muestra en la imagen adjunta a la izquierda. Incluyendo los errores estimados en las concentraciones medidas, se ve que en general las determinaciones son coherentes con una concentración media constante de cromo en los sedimentos, con dos excepciones. En el caso de Ñandubayzal determinado por el INTI, hay una concentración de cromo significativamente mayor de lo esperable, mientras que lo opuesto es cierto en Las Cañas. Una posible explicación --pero no necesariamente la única-- es que en Ñandubayzal se siente la influencia de los desechos arrastrados por el río Gualeguaychú, mientras que Las Cañas se encuentra en una zona donde los posibles contaminantes procedentes del norte, debido a la curvatura del río en esa zona, migrarán preferentemente hacia el canal y no hacia la orilla.

En tercer lugar, es interesante señalar la falacia implícita en el argumento de la ACAG de que cómo se observa una mayor concentración de metales pesados en el punto Ñandubayzal respecto al punto Concepción, esto significa que esos metales depositados en los sedimentos, proceden de Botnia. Por ejemplo, dicen, en la campaña de Agosto se observa que la concentración de As es mayor en un 576%, la de Cd 450%, la de Cr 211%, la de Cu 291%, etc. La realidad es, por supuesto, un poco más compleja. Si uno siguiera ese argumento para el cromo, en Agosto se ve que la concentración en Ñandubayzal es 169% la concentración en Fray Bentos y la del Km81 es idéntica a la de Fray Bentos. Por lo tanto, todo el argumento se cae por su base. Pero no sólo eso, sino que si en lugar de Agosto se mira Octubre, resulta que las concentraciones de As, Hg, Ni y Pb sn mayores en el Km81 que en Ñandubayzal y lo mismo pasa en Diciembre con Cd y Cr. Otro dato que muestra la falacia de la visión interesada de la ACAG, que sólo busca tener razón y no descubrir la verdad.



En cuarto lugar, finalmente, conviene enfatizar lo que dijo el Ing. Martínez respecto a la toxicidad de esas concentraciones metálicas. En la tabla que se da sobre estas líneas se muestra la relación entre el máximo valor medido para cada metal pesado y los distintos límites establecidos a nivel mundial para concentraciones en sedimentos. Los límites guía de calidad establecidos corresponden, yendo de menos exigente a más exigente, a Argentina (se considera el Nivel Guía de Calidad de suelo más estricto --en este caso uso residencial-- establecido según distintos usos en la Tabla 9 del Anexo II- del Dto 831/93 reglamentario de la Ley Nacional 24.051 de Residuos Peligrosos), a Canadá (Canadian Sediment Guidelines for the Protection of Aquatic Life”), a Holanda (Chemistry Toxicity Tests, CTT), a la Comisión Internacional para la Protección del Rin (ICPR) y finalmente las normas propuestas para Noruega).

El caso de Noruega es quizá el más interesante porque constituye el esfuerzo más reciente para la clasificación de sedimentos en función de la calidad de las aguas. En particular, basándose en una presentación de Torgeir Blakke del NIVA (Instituto Noruego de Investigación sobre Aguas) podemos emplear los documentos SFT TA-1467/1997 y SFT TA-2229/2007 que incluye la siguiente clasificación de sedimentos en función de su toxicidad


Estas normas son las que se emplean para la conservación de la salud ambiental en la zona de los fiordos noruegos, donde se encuentran las aguas más puras. Lo que se define como Categoría I (o Background) son los sedimentos en regiones costeras lejos de toda fuente puntual o en el core profundo, lo que asegura que esos son realmente los niveles de fondo preindustriales y naturales. Las guías de calidad impuestas se ven en esta tabla


donde se muestra la clasificación más antigua (1997) y la nueva modificación (2007). Esta modificación no afecta al background, es la misma. Lo que asegura estar por debajo del límite es que realmente se trata de sedimentos que están prácticamente no afectados por fuentes puntuales o difusas y que reflejan más que nada los procesos naturales de acumulación de metales presentes en el ambiente por procesos geoquímicos o biogénicos.

Lo que se observa en la Tabla comparativa que mostráramos es que en ningún caso se sobrepasan los límites más exigentes del mundo (Canadá y Noruega). Ni siquiera agregando el 50% de error que hemos considerado como adecuado para discutir estos resultados, se sobrepasa el límite para proteger a la vida acuática más sensible.

Las conclusiones de estas comparaciones son entonces las siguientes
  1. La mayor parte de los metales presentes en el sedimento (99%+) son Fe y Mn, que no son tóxicos para la biota o el ser humano.
  2. Ninguno de los metales pesados tóxicos se encuentran en el sedimento en concentración mayor que los niveles guía de calidad más exigentes a nivel mundial, lo que asegura que ni siquiera la vida marítima más sensible serán afectados por ellos.
  3. En los casos en que los datos son comparables, los resultados obtenidos por el INTI y por el LATU son consistentes
  4. Dentro de su falta de significación estadística, lo que implica que en ninguno de los sitios relevados se constata presencia tóxica o contaminación, parece que en la zona de Ñandubayzal, afectada por los vertidos del río Gualeguaychú, existe una concentración de cromo superior que en la zona de Fray Bentos, afectada por los anteriores vertidos del frigorífico Fray Bentos y las actuales de Botnia.
  5. Las medidas tienen una elevada incertidumbre que hacen problemático extraer conclusiones de valores que pueden no ser estadísticamente diferentes.
  6. En ningún caso es justificado pensar que la diferencia entre los valores en Ñandubayzal y Concepción implican nada respecto a la liberaciòn de efluentes de Botnia, ya que en algún caso se observa que los valores directamente frente a la fábrica son menores que los observados en Ñandubayzal.

sábado, 7 de febrero de 2009

Dioxinas 101

 
Luego de una pequeña demora impuesta por las consideraciones de la floración algal en el río Uruguay, que nos ocupó los dos días pasados, vamos a volver a algo más de fondo que, indudablemente, va a resurgir con fuerza ahora que el poder de convocatoria de la "mancha tóxica" disminuyó considerablemente. Me refiero, por supuesto, a las dioxinas.

El tema surge con fuerza por el informe del INTI. Recordarán Uds. que en la página web del Instituto figuran los análisis realizados a muestras de agua y sedimento recogidas en tres puntos diferentes del río Uruguay, en los meses de Agosto, Octubre y Noviembre de 2008. Para centrar la discusión, en este documento está la descripción de las medidas realizadas y un resumen de los resultados obtenidos. En la misma página que mencionaba se encuentran los datos de agua y sedimentos para cada una de las tres campañas, así como una elaboración sobre los datos de dioxinas encontrados en la campaña de Agosto.

Los estudios aparecieron a mediados de Enero y fueron inmediatamente recogidos por la prensa (por ejemplo, en El País de Montevideo) con titulares que implicaban ausencia de contaminación de Botnia. En ese momento, Urgente 24 por ejemplo describió de la siguiente manera lo dicho por el Ing. Martínez:

El titular del Instituto Nacional Tecnológico de Investigación (INTI), Enrique Martínez manifestó a radio Continental que “Botnia no contamina, en los informes no se aprecia contaminación más de la que el río ya tiene. Estudiamos el agua del río frente a Botnia y los resultados fueron los mismos que antes de la instalación de la pastera”.

Aclaró que un estudio que se viene realizando “en conjunto con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU) desde hace más de un año, con la toma de muestras del río en forma bimestral, a 70 kilómetros aguas arriba a la altura de Concepción del Uruguay y frente a Botnia, y a 8 kilómetros aguas abajo en el balneario Ñandubaysal".

"Medimos más de 20 parámetros en el agua y los sedimentos y los resultados fueron los mismos que antes de la instalación de la pastera. En los informes no se aprecia contaminación más de la que el río ya tiene".

Según él, el objetivo del INTI “era publicar los resultados cuando llegaran desde Estados Unidos los resultados de las mediciones del nivel de dioxina en el agua, presunto generador de cáncer, en seres humanos pero la nueva escalada de tensión con los asambleístas llevó a Martínez a adelantar las conclusiones del informe”.


Por supuesto, dichas declaraciones generaron controversia --con nuestro viejo amigo el Dr. Alazard descreyendo como siempre de esos resultados. En el entretanto se conocieron también declaraciones de la Dra. Mariza Arienza, de Green Cross, en el sentido de que sus nuevas determinaciones de contaminación atmosférica irían en la misma línea que los dos informes previos, es decir, la ausencia de afectación del ambiente de acuerdo a los parámetros que ellos midieron. Conocimos entonces una cara nueva en este baile de Carnaval gualeguaychuense, la del Dr. Martín Piaggio, Subsecretario de Salud y Medioambiente Municipal, quien muy suelto de cuerpo declaró respecto a los informes del INTI y de Green Cross:

"En comparación a los controles realizados por el Gobierno Nacional, se ven como totalmente improvisados, incompletos y carentes de un protocolo científico acorde a la importancia del tema"

También el intendente Bahillo se sumó a las críticas y cobró protagonismo inusitado con el episodio de olor en Gualeguaychú que ocurrió el 26 de Enero. En plena conmoción por este episodio de olor, el INTI publicó los primeros resultados de dioxinas, y el Ing. Martínez realizó declaraciones que, como se lo dije a él mismo, considero plenamente desafortunadas. Recogiendo la crónica del diario La Nación,

"Estamos ante un dato interesante si tomamos en cuenta que en un año que lleva la planta funcionando sólo se ha alcanzado al 40% de lo admisible", afirmó el presidente del INTI, Enrique Martínez, en diálogo con LA NACION.

"Mi hipótesis personal es que la diferencia de valores es por la presencia de la planta", admitió Martínez ante una consulta de LA NACION, pero se preocupó por destacar que ocho kilómetros río abajo de la planta la muestra arrojó un registro de 0,14 milésimas de miligramo. "Esto muestra un importante nivel de absorción por parte del río", explicó.

Discrepo completamente con esas afirmaciones e incluso las declaraciones posteriores de los responsables de la interpretación de las mediciones discrepan con esa declaración. El daño ya estaba hecho empero, y pese a que en declaraciones posteriores el Ing. Martínez intentó bajar un cambio, las cosas se le complicaron. Empezó una especie de inquisición, Bahillo y los asambleístas forzaron una reunión con Martínez, la que se produjo el 3 de Febrero y nuevamente dejaron hablar al inefable Alazard que dijo que

“Se rescató como muy positivo que haya determinación y cifras concretas de la presencia de dioxinas y furanos en el río Uruguay. Hay que recordar que Botnia decía primero que no las producía, luego que sería en cantidades indetectables y finalmente, a nueve meses de su funcionamiento, hay cifras detectadas que superan en 500% las de Concepción del Uruguay”, localidad ubicada a unos 100 kilómetros aguas arriba del curso de agua, resaltó.

Y ya tenemos ahí en la negritas que yo agregué, un número mágico (500%). De poco sirvió que el Ing. Martínez publicara una carta abierta a la comunidad de Gualeguaychú, donde dice específicamente cosas muy interesantes como

Por el contrario, hay quienes entienden que cualquier concentración de contaminantes superior a la del río aguas arriba debe ser rechazada. No podemos compartir esa mirada.

Las negritas son mías. Lamentablemente para el Ing. Martínez, esa carta salió al mismo tiempo que se producía la floración algal y quedó sepultada por ella. El argumento ya había tomado vuelo, y personas como el inefable Abogado Estrada Oyuela (ya no en cancillería y jubilado de abogado pero sí funcionando como consultor ambiental preocupado por el New Deal Verde) hoy mismo sigue echando leña al fuego, sin haber escarmentado del ridículo al que se expuso con sus opiniones erróneas en el episodio de las algas. Se entiende que siendo consultor ambiental quiera redondear su jubilaciòn con algún ingreso extra.

Hecha esta larga introducción para situar el problema, ahora miremos hacia el lado de las dioxinas. Hablar en general es imposible. Sólo entre 2005 y 2009 se encuentran unas 4.000 publicaciones, 100.000 sitios web y 1.500 patentes que tienen que ver con las dioxinas. Como información de background entonces voy a darles sólo algunos links, ya que no voy a
incursionar demasiado ni en temas de producción o de salud, por el momento al menos. Entonces, el primer artículo que les recomiendo, sencillo, clarito y al pie, es el del profe Féliz, El Quinto Jinete. El tema de los órganoclorados, incluyendo las dioxinas, en el contexto de la fabricación de la pulpa de celulosa, lo pueden ver en el sitio web de Mario, en un artículo que se llama El Riesgo Ambiental en la Producción de Celulosa. Para no poner todo de un sólo lado, les cito también el sitio para activistas EJnet, que tiene un capítulo dedicado a las dioxinas, donde hay algunos links interesantes. El sitio más completo con información confiable sobre lo que se sabe acerca de dioxinas (y mucho de lo que no se sabe) es el del National Center for Environmental Assessment, de la Agencia de Protección Ambiental de los USA (US-EPA). Ahí encuentran el documento más reciente sobre Preguntas Frecuentes en el tema dioxinas. Más o menos todo lo que se necesita saber sobre dioxinas a nivel general se encuentra allí o en los vínculos en esos lugares.

Lo que nos vamos a concentrar en este artículo es en las dioxinas presentes en el ambiente y en la posibilidad de que esas dioxinas provengan o no de Botnia o, quizá mejor expresado, si Botnia ha influenciado de alguna manera el perfil de dioxinas presentes en el medio. Si leen el documento de Preguntas Frecuentes en el tema dioxinas del que les hablaba antes, ven que en el punto G7 habla de una concentración natural de fondo y una concentración presente de fondo (natural background y actual background). A lo que se refiere es a que como existen métodos totalmente naturales de producción de dioxinas (por ejemplo, los incendios forestales o la acción de determinados organismos) existe un fondo natural, una concentración no nula de dioxinas con la cual el ser humano ha convivido siempre. Mientras que existe también una concentración de fondo actual que refleja lo que es hoy el mundo, donde no sólo hay fuentes naturales sino también hay y han habido fuentes antropogénicas que hacen que ese fondo sea más alto. En el mapa adjunto de Norteamérica se ven las emisiones de dioxinas producidas en 1996 [Cohen 2002, Reiner 2006] y se observa claramente una correlación con el USA industrial, no con el rural.

En la gráfica de arriba a la izquierda se ve lo que es el background a que está expuesto un estadounidense típico, en función de su consumo de diferentes ingestas (en esta gráfica siempre me llamó la atención la entrada "soil", suelo, tierra... curioso lo que comen). El efecto de ese background presente es que los fluidos biológicos (sangre, leche) presentan concentraciones no nulas de dioxinas, como se ve en la figura a la izquierda que representa la cantidad de dioxinas en leche materna en algunos países europeos. Tanto en esa gráfica como en la que le sigue (que es sólo para Suecia) se ve cómo ha disminuido la concentración de dioxinas en leche materna en los últimos 30-40 años, a medida que se han vuelto más estrictos los controles de los vertidos industriales (ver la gráfica en el primero de los dos artículos de Mario).

De hecho, hoy en día resultan bastante bien conocidos los procesos por los que se liberan dioxinas a los distintos medios (llamados compartimentos). Muchos países producen informes periódicos sobre lo que se conoce como Inventarios Nacionales de Liberación de Dioxinas y Furanos. Por ejemplo, acá se puede acceder al de la República Argentina de 2001 y en esta dirección el correspondiente a Uruguay del año 2000. La figura a la izquierda, tomada del inventario argentino, muestra las distintas contribuciones a los 2.110,9 g TEQ / año que produjo Argentina en 2001. De lejos nomás se ve que la mayor afectación ambiental está producida por los procesos de combustión no controlados (como los incendios en el delta, véase Lo que el viento se llevó o Los humos de Goliath, o la combustión en depósitos de basura a cielo abierto) y no por los procesos industriales, ni por vertidos (pese a la existencia de pasteras obsoletas en Argentina) ni por emisiones a la atmósfera.

Observen que en estas gráficas se emplean unidades especiales, que no son simplemente gramos de dioxinas por gramo de cualquier otra cosa, sino algo llamado TEQ. Como Uds. saben, dioxinas es un nombre genérico que abarca 210 congéneres (moléculas similares) que se dividen en dos grupos, las policloro dibenzo-p-dioxinas (PCDD) y los policloro dibenzofuranos (PCDF) que se llaman colectivamente dioxinas o PCDD/F (en rigor habría que añadir también a los 209 bifenilos policlorados). No todas ellas son igualmente tóxicas de acuerdo a lo que se conoce hasta ahora y, de hecho, sólo 17 tienen realmente importancia. Para diferenciarlas, se las llama de acuerdo al número de átomos de cloro que tengan (tetra, penta, hexa, hepta u octacloradas, ya que las mono, di y tricloradas tienen toxicidad cero) y la posición en que esos cloros están, de acuerdo a la numeración que se muestra en la figura a la derecha. La más tóxica de las dioxinas es la 2,3,7,8-tetracloro dibenzo-p-dioxina o 2,3,7,8-TCDD y el más tóxico de los furanos es también el tetraclorado con los átomos de Cl en las posiciones 2,3,7 y 8.

En lugar de listar los gramos de cada dioxina que existe en un medio dado, lo que se hizo fue desarrollar el concepto de equivalente tóxico o TEQ. Para ello lo que se hace es asignar un factor de equivalencia a cada una de las dioxinas tóxicas, que representa simplemente qué porcentaje de toxicidad tiene respecto a la más tóxica de todas, la 2,3,7,8-TCDD, a la que se le asigna el factor 1. Consecuentemente, si una dioxina tiene un factor (que se llaman TEF) de 0,1 quiere decir que se necesitan 10 veces tanta cantidad de esa molécula para que tenga la misma toxicidad que una vez de la más tóxica. Los factores tóxicos determinados por la Organización Mundial de la Salud (OMS, WHO) se muestran en la figura a la izquierda. Obsérvese que no sólo las dioxinas furanos, sino también los policlorobifenilos (PCB) tienen factores de equivalencia tóxica.

Para calcular el equivalente tóxico TCDD total (TEQ) de una mezcla de dioxinas, se multiplica la cantidad de cada compuesto tóxico por su Factor de Equivalencia Tóxica (TEF) y a continuación se suman los valores obtenidos. Para indicar que se siguieron los últimos valores de la OMS, se usa el símbolo TEQ-WHO. Existe otro acuerdo anterior de lo que se derivan los I-TEQ, de los que no vamos a hablar porque no los usaremos.

Lo que implica lo anterior es que si, por ejemplo, en una muestra tengo 1 g de 2,3,7,8-TCDD y nada más, y en otra 2o g de 1,2,3,7,8-PeCDD, ambas muestras tienen la misma toxicidad, aunque no pesen lo mismo. Y que si tengo 1 g de 2,3,7,8-TCDD y 10 g de 1,2,3,7,8-PeCDD tengo 1x1 + 10x0,05 = 1,5 g TEQ-WHO.

Una cosa más para terminar con el tema de las unidades. Las cantidades que se encuentran de estas sustancias son muy pequeñas y no se expresan en gramos, sino normalmente en picogramos por gramo de sustancia (por ejemplo por gramo de grasa en matrices biológicas) o nanogramos por kilogramo de sustancia. Ambas unidades son equivalentes y suelen representarse también como ppt (parte por trillón). Un picogramo equivale a 0,000000000001 gramos de sustancia. Podemos entonces ya ver como son las unidades en que se expresa la toxicidad que son pg TEQ-WHO / g. Nótese que decir que hay 10 pg de dioxinas por gramo de sustancia no implica que hayan 10 pg TEQ-WHO/g, porque si esas dioxinas son mayormente no tóxicas o poco tóxicas, los pg de equivalente serán muy bajos.

Vamos entonces a lo que todos están esperando con el corazón en la boca desde que empezaron a leer (¡qué iluso yo!), los datos uruguayos, los del LATU, de las dioxinas en el río Uruguay. De esto todavía no hemos hablado nada, porque hasta ahora nunca hemos discutido a fondo el tema de los sedimentos. Las dioxinas no son muy solubles en agua. Por lo tanto, cuando se emiten, se depositan en los sedimentos. Es ahí donde hay que hacer estudios de dioxinas y si se fijan en los datos del INTI, eso es lo que están discutiendo. Si recuerdan los que les conté de la Helcom y se fijan en su reporte de dioxinas, verán que hay una gráfica que les adjunto a la derecha por comodidad, donde se muestra cómo la concentración de dioxinas se incrementó desde un bacground natural del orden de 5 pg TEQ-WHO / g de sedimento previo a 1920, hasta un máximo de unos 100 pg TEQ-WHO / g de sedimento en los ´60 y ´70 en gran medida debido al blanqueado de pulpa con cloro elemental. Cuando se cambió la tecnología, las dioxinas empezaron a desaparecer del sedimento.

El LATU ha realizado monitoreos trimestrales de la calidad del sedimento en los alrededores de la planta de Botnia desde Agosto de 2007. Las medidas se realizaron en 27 puntos agrupados en tres clusters de 9 puntos. Cada cluster está situado frente a sitios adecuados que representen la situación del río previo a la fábrica (Nuevo Berlin), mismo frente a ella (Fray Bentos) y río abajo (Las Cañas). En el esquema adjunto se ve como se disponen los puntos de medida. Para cada punto hay tres rectas, llamadas transectas, que se disponen en forma perpendicular al canal en la zona de jurisdicción uruguaya. Sobre cada transecta hay tres puntos de medida, uno más cercano a la orilla, otro más cercano al canal, y otro intermedio. Sobre ellos se hacen varios tipos de medidas y algunos resultados (tales como composición de la muestra, fósforo o nitrógeno total) se dan en los informes punto a punto, mientras que para otros (como dioxinas, por ejemplo) los resultados se promedian para los nueve puntos de medida de cada sitio.

El análisis de dioxinas es complejo, largo y costoso. El análisis de una sola muestra lleva hasta 8 días de trabajo analítico y cuesta del orden de USD 1.000. Existen varios métodos que pueden emplearse para la determinación, como se lista en la tabla adjunta [Reiner 2006]. El método empleado por el LATU es el llamado método USEPA 1613b, cuya descripción completa encuentran acá. También es el usado por el laboratorio que le procesó los análisis al INTI, junto con el método USEPA 8290a. Sin entrar en muchos detalles de la técnica, es un método que emplea cromatografía de gases de alta resolución y espectrometría de masas de alta resolución para investigar las mezclas, identificando los congéneres mediante la adición de moléculas marcadas con isótopos radioactivos (la técnica se conoce como dilución isotópica). Verán, si lo miran, que el procedimiento está minuciosamente detallado, por lo que cuando alguien dice que emplea el USEPA 1613, todo el mundo sabe a que estándar atenerse. Es importante señalar que hay un primer paso de extracción con solventes apropiados, donde las dioxinas (que se pegan fuertemente a las partículas de sedimentos) quedan disueltas. Si la muestra es grande (como para poder tener un límite de detección efectivo más preciso) hay que concentrar luego la muestra. Y a posteriori se procede a separar en columna (GC) e identificar los picos en el MS. En las dos fotografías a la derecha se muestra el equipamiento del laboratorio de dioxinas del RPC, el laboratorio canadiense que efectuó las medidas para el INTI. En el caso del LATU, ellos recurrieron al Pacific Rim Labs, también de Canadá, especializados en el estudio de sustancias químicas en muy pequeñas concentraciones, como es el caso de las dioxinas, mediante espectrometría de masas de alta resolución.

Veamos entonces ahora un poco de los resultados encontrados por el LATU en los sedimentos de la parte del río bajo jurisdicción uruguaya, en la zona de Botnia.

Veamos primero qué es lo que sucede con las concentraciones de dioxinas (o sea, el peso de todos los congéneres por gramo de sedimento, no los equivalentes tóxicos). Para ello tenemos que hacer dos consideraciones. Una es lo que se llama límite de detección y otro el error en la medida propiamente dicho. El límite de detección depende de la cantidad de materia que se emplee para hacer el análisis. En el caso que estamos estudiando, los resultados del LATU, se empleó un método standard (el 1613b de la USEPA que ya mencionamos) con una cantidad de materia tal que se tienen los límites de detección publicados a la izquierda.

¿Cómo se interpreta eso? La tabla se lee así: si para una determinada dioxina (por ejemplo TCDD) mido un cero de concentración, es decir, estoy por debajo del límite de detección, sé que no hay más de 0,2 pg de TCDD por gramo de sedimento seco, pero puede haber 0,19 pg, porque eso está por debajo del repetidamente mencionado límite de detección.

Por lo tanto, lo que normalmente se hace es trabajar con dos suposiciones. Una, que si mido por debajo del LD, eso es efectivamente un cero. La otra, que si mido por debajo del LD tengo que considerar exactamente dicho límite como garantía de seguridad. Así una medida que esté por debajo del LD para TCDD la consideraré como 0,0 pg/g en un caso y como 0,2 pg/g en el otro. De esa forma entonces obtengo un límite superior y uno inferior para cada punto, y dentro de ese rango está el valor correcto. No estará por encima, porque si no lo habría detectado al superar el LD, pero puede estar por debajo, siempre acotado por el límite inferior.

La segunda consideración tiene que ver con el hecho de que aún si estoy por encima del límite de detección, tengo un error o incertidumbre en la propia medida. Dado que las cantidades de sustancia involucradas son extremadamente pequeña, la incertidumbre es bastante alta, como se muestra en la tabla a la izquierda [Reiner 2006]. Lo que se aplica al caso de los sedimentos es la columna marcada "soil" y ahí se ve que el error mínimo en la determinación de la concentración de dioxinas se da en el caso de la 1,2,3,4,7,8,9-HpCDF (11% en peso) y el máximo para la 1,2,3,7,8-PeCCD que tiene un error del 25%. Ese error hay que multiplicarlo por dos para tener la incertidumbre estándar que se considera en las medidas (2 sigma). Esa tabla constituye lo mejor que puede lograrse por métodos estándar. En el caso de Pacific Rim, el laboratorio que hace los análisis para el LATU, las incertidumbres son las expresadas en la tabla de la derecha. Con esos números entonces, lo que podemos decir es que si el valor del análisis arroja, por ejemplo, 0,5 pg/g dw para 2,3,7,8-TCDD, entonces el valor real está entre 0,32 y 0,69 pg/g dw (dw significa peso seco).

Teniendo en cuenta estas consideraciones, podemos construir las gráficas que les presento a la derecha para los tres puntos. Lo que hice allí fue calcular el total de dioxinas reportadas, usando el límite de detección para determinar el valor máximo en caso que lo medido estuviera por debajo del LD. Por lo tanto, lo que se ve es un rango, donde el punto inferior de la doble flecha da la concentración en caso que los valores medidos por debajo del límite de detección fueran nulos, y el punto superior de la doble flecha indica el valor obtenido considerando que los valores que no se pudieron cuantificar fueran exactamente iguales al LD. El punto muestra el valor medio de ambos resultados.

Sólo en el caso de Nuevo Berlín parece haber una variación más importante, donde se ve que la concentración de dioxinas en el sedimento parece haber bajado durante el año transcurrido (i.e. parece haber menos dioxinas hoy que las que había un año atrás). Tanto en Fray Bentos como en Las Cañas, se puede pasar una recta que toque a prácticamente todos los puntos y que muestra que no ha habido variaciòn ninguna en el año de mediciones. Esto significa que estamos viendo el contenido natural de dioxinas en el sedimento, con el que los peces y otros organismos han venido conviviendo desde antes que Botnia empezara a operar.

Teniendo en cuenta los datos medidos y los límites de detección es posible convertir a los equivalentes tóxicos. Para las cinco campañas, dos anteriores y tres posteriores a la puesta en funcionamiento de Botnia, se encuentran los mismos valores, 0,53 pg TEQ-WHO/g dw sedimento, con un valor mínimo de 0,00 y uno máximo de 1,06 para el error de la medida debido al límite de detección. Si se agrega además la incertidumbre de las mediciones al valor medio, lo que se obtiene es que el valor más probable de toxicidad para todos los puntos está entre 0,3 y 0,7 pg TEQ-WHO/g dw y no varió en absoluto durante el año, ni varía dentro de los errores experimentales para el lado superior o inferior del río.

Una comparaciòn primaria con valores internaciones se muestra en la gráfica adjunta, donde se ven los límites de conservaciòn de vida acuática sensible de Canadá [Environmental Canada 2005], de protección de mamíferos de USA [US-EPA 1993] y de protección de predadores marinos que se alimentan de peces de Holanda [UK DoE 1999]. En la tabla que se muestra a la derecha se pueden observar dos cosas. Por una parte, que los valores encontrados para los sedimentos están completamente en línea con los de otras partes no contaminadas del mundo, mientras que están sumamente lejos de los valores que se observan en el Golfo de Finlandia, lugar contaminado como explicamos en la gráfica presentada previamente sobre la aparición y desaparición de las dioxinas en sedimentos, de acuerdo a los datos de Helcom. La segunda cosa que se observa es que la concentración es mucho más baja que la encontrada en fluidos biológicos, tanto leche materna como suero sanguíneo. En otras palabras, que nosotros tenemos más dioxinas en nuestros tejidos grasos que las que hay en el lecho del río.

Llevando un poco los datos a una imagen ridícula pero impactante, podemos emplear lo que se llama la dosis tolerable diaria o Tolerable Dainly Intake (TDI) de dioxinas que la OMS ha fijado en 4 pg TEQ/kg peso/día. El TDI es la cantidad de dioxinas que pueden consumirse diariamente durante toda la vida sin notar ningún efecto adverso, dado que nuestros organismos evolucionaron contra un fondo de una cierta concentración de dioxinas. Eso quiere decir que la TDI de una mujer de 50 kilos sería unos 200 pg TEQ/día y la de un hombre de 80 kilos, unos 320 pg TEQ/día. Teniendo en cuenta el valor medio encontrado para el sedimento de 0,53 pg TEQ/g, quiere decir que un hombre normal podría comerse todos los días de su vida más de medio kilo de sedimento del río Uruguay sin que le pasara nada (por las dioxinas, claro, seguro que por otras razones no debe ser muy conveniente comer todos los días medio kilo de arena y barro del fondo del río).

Siendo más serios, podemos decir que la conclusión primaria entonces es que no hay evidencia experimental de variación significativa de la cantidad de dioxinas en sedimentos en la zona de Botnia, aguas arriba y aguas abajo, en el año comprendido entre Agosto 2007 y Agosto 2008 y que la concentración promedio de fondo (background) de dioxinas es 0.5 +/- 0.5 pg TEQ-WHO / g dw de sedimento. Cuando aparezcan públicamente también los datos de Noviembre 2008 podremos tener más información sobre esta variación. Este es un punto con el que coincido con el Ing. Martínez, las mediciones para tener significado concreto deben ser muchas y en plazos largos.

¿Cómo se comparan estos datos con los obtenidos por el INTI? ¿Qué significan estos niveles de dioxinas en los sedimentos? Son temas que desarrollaré in extenso en el próximo artículo, pero las respuestas cortas son que sí, los datos del INTI y del LATU son compatibles y que ambos abonan la idea de que los sedimentos del río Uruguay están perfectamente limpios, desde el punto de vista de la concentración de dioxinas.




Referencias

Cohen MD, Draxler RR, Artz R, Commoner B, Bartlett P, Cooney P, Couchot K, Dickar A, Eisl H, Hill C, Quigley J, Rosenthal JE, Niemi D, Ratte D, Deslauriers M, Laurin R, Mathewson-Brake L, McDonald J (2002) Environ Sci Technol 36:4831–4845

Environment Canada, Canadian Sediment Quality Guidelines. Dioxins and Furans,
National Guidelines and Standards Office, March 2005.

Reiner EJ, Clement RE, Okey AB, Marvin CH, (2006) Anal Bioanal Chem 386: 791–806

UK DoE, Compilation of EU Dioxin Exposure and Health Data Task 7 – Ecotoxicology,
UK Department of the Environment, Transport and the Regions, October
1999.

US EPA, Interim report on data and methods for assessment of 2,3,7,8-
Tetrachlorodibenzo-p-dioxin risks to aquatic life and associated wildlife, U.S. Environmental
Protection Agency, Office of Research and Development, Washington,
DC, EPA/600/R-93/055, 1993.