
Como les contaba en el artículo anterior, la ONG Green Cross tuvo la deferencia de invitarme -corriendo el riesgo de que los ambientalistas los acusen de traidores a la patria por invitar al uruguayo- para el seminario que se realizó en torno al tema
Cuenca del Plata, Botnia y conflictos emergentes. Habiendo sobrevivido -no les negaré que mi alma trepidaba pensando en que apareciera el Ojo de la Razón con algunos gases fétidos :-)- y habiendo resultado una actividad extremadamente agradable, paso a contarles las novedades desde este coqueto hotelito en Belgrano, junto a mi copa de Napoleon que sirve de compañía
Empecemos por el principio. Contrariamente a mi costumbre inveterada, terminé de preparar la conferencia tres días antes, e incluso la envié prolijamente impresa como pdf para que los anfitriones tuvieran conocimiento de lo políticamente incorrecto que iba a ser el uruguayo. Pero, como ocurre en estos casos de previsión imprevisora, en el mismo momento en que mandé la versión definitiva ya estaba pensando que, en realidad, necesitaba algunos cambios, así que a las 5 de la mañana del martes, el centro de redacción de Las cosas de Néstor lucía como lo ven en la foto, con la conferencia toda modificada y, por supue

sto, sólo definitivamente terminada luego de trabajar todo el rato en el barco y añadir algunos toques en el hotel. Como siempre pensé no hay nada tan incierto como los retoques de último minuto, siempre hay un minuto posterior en que se pueden hacer retoques :-)
Bueno, el arribo en Buenos Aires -ciudad que se debate entre el dengue aparentemente desaparecido por el frío que mata a los mosquitos y que potencia la posible gripe porcina, que no es porcina, pero que viene con los mexicanos, aunque sólo en los vuelos directos que están suspendidos, porque si vienen vía Chile se permiten, y un Néstor Kirchner que acaricia escolares en el conurbano- fue sin complicaciones, a bordo de los confortables buques de la compañía que tanto les debe a nuestros amigos de Gualeguaychú. Marisa me esperaba en el puerto -tan linda en persona como en la foto e increíblemente simpática- para llevarme hasta el hotel. La conversación fluyó como si nos hubiéramos conocido de toda la vida y me gusta dejar constancia acá de estos hechos porque sé que muchas personas que conocen a Marisa lo leen y estarán de acuerdo con lo maravillosa persona que es.

Antes de concurrir al seminario nos reunimos en la sede de Green Cross con el equipo que incluye a la eficientísima Rosie Chaparro, coordinadora social superhabilidosa que fue quien luego actuó como camarógrafa, Guillermo Jorge, director ejecutivo de Green Cross Argentina y hombre orquesta, el físico Carlos Mallman -ex director del Centro Atómico de Bariloche e, incidentalmente, el papá del reconocido chef Francis Mallman- y el director de proyectos Carlos Marschoff, cuyo curriculum les describí en el artículo anterior. Y por supuesto Marisa y su papá el cirujano Basilio Arienza, quien resultó ser una persona simpatiquísima y de muy agradable trato.

Ya en la propia Universidad de Belgrano, un enorme edificio muy cerca del hotel y de la sede de Green Cross, nos recibió muy amablemente el Decano de la Facultad de Derecho, el Dr. Dino Bellorio, quien me hizo sentir realmente a gusto y recibido como uno más de la familia académica. En las conversaciones preliminares me quedó claro su sincero deseo de contribuir académicamente a aportar a la solución del conflicto, y creo que algo avanzamos en ello ayer de noche. En un marco de público que osciló entre 80 y 100 personas -estudiantes y profesionales- tuve la a medias esperada y muy grata sorpresa de que

concurrieran Carlos Grant y Pedro Pasturenzi a quienes Uds. conocen por su participación en el blog. Espero que ellos contribuyan también a comentar sobre lo que vimos en ese evento. Algún asiento que me hubiera gustado ver ocupado quedó vacío, pero así es la vida.
La presentación inicial estuvo a cargo del Dr. Bellorio, quien abundó en su idea de que la Universidad de Belgrano y la de Buenos Aires se conviertan en motorizadoras de varias instancias de discusión como la de ayer, que eventualmente contribuyan a aportar elementos para la solución o, cuando menos, para la mejor comprensión de este conflicto. A continuación, Marisa hizo una presentación basada en dos ejes fundamentales. Uno el concepto de licencia social, ejemplificado tanto por el tema de

Gualeguaychú como por otros casos como el de la disposición final de residuos atómicos, y otro el concepto de la dificultad de comunicación con la Asamblea, fundamentalmente por la falta de códigos compartidos sobre el significado de los términos y las palabras. Poco podíamos esperar en ese momento que antes de la terminación del evento íbamos a tener un ejemplo práctico de tal aserto.
Al Dr. Marschoff le tocó bailar con la más fea -valga la expresión machista- dado que fue el responsable de exponer los resultados obtenidos por Green Cross en sus análisis de agua, datos duros para una audiencia más bien de abogados. Describiò el proceso de toma de muestras, con algunos datos anecdóticos que discutimos luego en la cena -como el hecho de que no pudieran alquilar un barco en Gualeguaychú ni sus cercanías, por lo que al final tuvieron que ir navegando desde el Tigre, o que no encontraran un profesional escribano dispuesto a certificar la toma de muestras en Gualeguaychú o las ciudades entrerrianas aledañas-

y los resultados obtenidos en el análisis de los parámetros convencionales -pH, temperatura, etc- y en las determinaciones analíticas de concentraciones de metales pesados en agua y sedimentos. La tabla más espectacular resultó ser justamente esta última, ya que básicamente se trató de una tabla de doble entrada, donde para cada sitio de recogida de datos y para cada metal lucía el símbolo s/d que implica que los valores están por debajo del límite de detección de la técnica. Esta es la segunda vez que tenemos datos de la margen argentina -los primeros fueron los resultados rápidamente acallados del INTI- y nuevamente confirman lo que ya sabemos: que las concentraciones de metales están muy por debajo de lo que eventualmente podrían considerarse niveles contaminantes. Idéntico caso a lo que ocurre del lado uruguayo, comprobado tanto por los datos uruguayos como, ahora, también por los datos de Green Cross.

Mi presentación estuvo enfocada no tanto desde el punto de vista técnico, sino un poco más globalizador, extendiéndome sobre la génesis del conflicto, sus actores, sus predicciones erróneas y catastróficas, el choque con la realidad representado por los 17 meses de funcionamiento correcto de la fábrica, el daño sicológico provocado a los niños de gualeguaychú, las reacciones destempladas de los asambleistas, y el síndrome de ciudad sitiada que les aqueja.

Me pareció interesante -por el público de que se trataba- dar una perspectiva desde el punto de vista del blogger y no del de científico ya que, después de todo, tenemos una experiencia muy rica no sólo técnica sino también política y social a través de la participación en otros blogs y foros y luego en éste, el mío propio.
La presentaciòn es sumamente pesada -más de 18 MB- así que la partí en dos archivos pps que pueden bajar de acá:
parte 1 y
parte 2. Quienes prefieran un archivo menos pesado, pueden bajar toda la presentación impresa como archivo pdf con varias diapositivas por página,
que se encuentra acá. Las hago disponibles simplemente para tener un archivo de las cosas que he ido presentando, pero es más que probable que todos uds. que siguen este conflicto conozcan prácticamente de memoria lo que está puesto allí.

La última ponencia de la noche correspondió al abogado Cavalli, quien disertó muy amenamente sobre la evoluciòn histórica de los tratados y convenios que tienen que ver con la protecciòn del agua y cómo ellos tienen sus raíces en los temas de navegabilidad de ríos interiores, asunto que tuvo su gran importancia en el 1800 y pico cuando los intereses geopolíticos de Brasil y de Francia e Inglaterra pesaron para que se aceptara por parte de Argentina la posibilidad de la libre navegación siempre que se cumpliera con las condiciones impuestas por las autoridades nacionales. Un tema muy interesante, que al final llevó a que Cavalli concluyera que desde el punto de vista institucional tenemos las herramientas suficientes como para poder resolver los conflictos emergentes en torno a este tema en forma racional. Como quedó quizá claro en una discusión posterior con el Decano, mi duda es si realmente los paises involucrados están dispuestos a sacrificar parte de su poder para atender en pie de igualdad los intereses de todos, países grandes y pequeños por igual.

Concluidas las exposiciones, lamentablemente no quedó suficiente tiempo para las preguntas y todo se limitó a la intervención de un único participante. Si mi oído y vista no fallaron, dicho participante fue Sergio Giachino, connotado integrante del grupo Ipodagua, con un blog presente en sergiogiachino.blogspot.com y donde ha publicado cosas como "
Para Green Cross: BOTNIA Sí contamina y el diario La Nación Miente" referido a la ocasión en que Marisa y Guillermo aguantaron a pie firme la acometida de los ambientalistas en plena ruta.
Sergio hizo un señalamiento a una de mis diapositivas, que yo debería haber dicho también -para ser justo en mi presentación- que hubo dos muertos en Botnia "
por las absolutamente deficientes condiciones de trabajo" y que hubo "
cientos de intoxicados en ambas orillas por la papelera". Como fue un comentario y no una pregunta no dió para responderla pero, por supuesto, si Sergio quiere discutir en este blog sobre ello, podemos hacerlo ya que para nosotros todos es absolutamente obvio la falta de mérito del señalamiento.
Lo malo fue que Sergio se fué un poco de mambo al acusar a continuación a Marisa de mentir en dos ocasiones, una por decir que no se podía discutir con la Asamblea -ya que ella había sido invitada y lo había hecho- y otra por haber dicho en la Asamblea que Botnia contaminaba y luego negarlo en la presente exposición. El Decano le señaló, cortés pero firme, que se podía discutir y mantener posiciones antagónicas en un marco de respeto, por lo que las acusaciones de faltar a la verdad estaban de más. De cualquier forma, Marisa contestó ambas preguntas y creo que la contraposición de ambas actitudes fue la mejor demostración del espíritu que reina entre los asambleistas y entre quienes a ellos se oponen. Algo que hoy puedo contar públicamente -porque aunque está documentado y lo sabía, todavía no se había hecho público- es que en ese momento Alazard hizo el reconocimiento de que a ellos no les importaban los datos ni lo que dieran, ya que obtenerlos iba en contra de la estrategia de la Asamblea. Y, lo que es mucho más grave, que tanto a Marisa como a Guillermo, luego de hacerle apagar grabador y filmadora a Rosie, les entregaron sendas balas de rifle con la advertencia "
tengo buena puntería". Advertencia no baladí, si se tiene en cuenta las dos perforaciones de bala que se encontraron en el equipo de medición de aire que estaba localizado a la vista del corte de Arroyo Verde.
En realidad todos hubiéramos disfrutado de tener más preguntas y más intercambio civilizado pero había que terminar. Un resultado interesante fue que a Pedro -viejo y excelente periodista- se le acercó un muchacho que en ello está haciendo sus primeras armas para interiorizarse de todo este asunto y quedaron ya conectados. Son los beneficios laterales que aportan estas presentaciones.

Finalmente, apagadas las luces y cerrado el auditorio, tuvimos una más que agradable cena en un restaurant de Las Cañitas con el Decano, Marisa y Guillermo, donde las anécdotas fueron desde la comarca de Gualeguaychú y su conflicto autista hasta los conflictos por el agua en el mundo, los reflejos condicionados que genera la inseguridad reflejada en la anécdota de tres argentinos en París, la indescriptible condición ambiental del Riachuelo -y los disparos de rifle a los botes- el Rey de Jordania, y la recomendación de que una vez que llegues a Jericó aceleres en la bajada porque llueven balas.
Noche entretenida para nosotros aunque los mozos tuvieran que aguantarse en vela para apagar las luces y cerrar el local a nuestras espaldas cuando salíamos, nada apresurados por cierto. Todo un privilegio haber sido invitado a este evento.