
En un artículo anterior,
Dioxinas 101, les hablaba de los datos obtenidos por el LATU sobre las dioxinas en el sedimento del río Uruguay. Como cierre de ese artículo les decía:
¿Cómo se comparan estos datos con los obtenidos por el INTI? ¿Qué significan estos niveles de dioxinas en los sedimentos? Son temas que desarrollaré in extenso en el próximo artículo, pero las respuestas cortas son que sí, los datos del INTI y del LATU son compatibles y que ambos abonan la idea de que los sedimentos del río Uruguay están perfectamente limpios, desde el punto de vista de la concentración de dioxinas.Desde que escribí eso, y nos desviamos un poco por otros derroteros, pasó mucha agua bajo el puente (valga la reflexiòn alusiva). En particular, el
INTI en su sitio Web aclaró que a partir del 10 de Febrero no publicaría más los datos obtenidos en sus mediciones, sino que se los entregaría a la Secretaría de Ambiente, que los publicaría cuando lo considerara conveniente.
Por acuerdo con Cancillería y la Secretaría de Ambiente de la Nación, el INTI sumará sus evaluaciones a las generadas por el segundo organismo mencionado y por lo tanto, a partir del 10.2.09 los datos que obtenga serán entregados allí. La Secretaría definirá la oportunidad y el modo de su difusión.
Es más, si Uds. entran ahora en la
página principal del sitio del INTI, tendrán un poco de dificultades para encontrar lo de Botnia (vayan a Iniciativas INTI -> Ambiente -> Monitoreo del Río Uruguay y allí está). Un poco frustrado por ello, esperaba aún que en la reunión anunciada
entre la ACAG y las autoridades del Gobierno Federal argentino se pusieran a disposición esos y otros datos y se les dieran publicidad. Como sabemos ahora,
la reuniòn transcurrió sin que se dieran esos datos lo que derivó en manifestaciones entre complacidas, resignadas o dubitativas de los piqueteros, que quisieron ver lo que les dieron como si hubieran obtenido algo:
Ana Angelini calificó como “dura” la reunión. “Si bien no conseguimos la información que habíamos ido a solicitar en cuanto a obtener los resultados respecto a los episodios relacionados con Botnia, logramos un comunicado en el que tácitamente están reconociendo la contaminación que produjeron esos hechos”.
Sira Muñoz opinó que “dentro de todo, hemos visto que hay un interés que antes no veíamos. Yo creo que decir que Botnia produce un daño sensible al río Uruguay es como estar diciendo que lo está contaminando. No digo que es para saltar de contentos, pero ellos dicen que es lo máximo que pueden decir”, agregó.
Leissa destacó que en la reunión “se ratificó que se ha violado el Estatuto del Río Uruguay; se habló de perjuicio sensible, que en definitiva es ratificar que acá hay contaminación y que los episodios que ocurrieron en Gualeguaychú ya son utilizados como prueba”, concluyó.
Por supuesto, estas manifestaciones son como silbar en la oscuridad, decir "
daño sensible" no es lo mismo que decir "
contaminación" por más que se le quiera dar esa interpretaciòn, y la decepción es palpable en las palabras del propio Frizler
Jorge Fritzler, desde la Asamblea Ambiental, sintetizó la situación que se vivió sobre este punto: “Nosotros fuimos con la idea de que íbamos a obtener un comunicado más contundente, pero aparentemente es inviable porque La Haya establece que todo lo que sea divulgado ampliamente, puede ser objetado como prueba. Por otro lado, el gobierno asegura que no puede mostrar las cartas con que va a atacar porque decir que se han detectado ciertas sustancias en el aire o en el agua, puede servir para que corrijan esa situación”.

Obviamente la justificación esgrimida es infantil. Si fuera cierta, entonces ya Argentina tendría ganado el juicio en La Haya, porque como las emisiones de Botnia al río --que son las que importan en La Haya-- y a la atmósfera son públicas, porque se difunden periódicamente, entonces estas pruebas podrían objetarse y el mismo hecho de que públicamente se conozca que no hay contaminaciòn ser usado para probar que sí la hay. Absurdo de toda absurdidad.
De hecho, tan absurdo es que hasta ellos mismos se dan cuenta. Este domingo, el diario El Día de Gualeguaychú
publica una entrevista a dos de nuestros viejos conocidos, Raúl Estrada Oyuela y Elías Matta, y en un rapto de lucidez del primero, leemos esta respuesta
- ¿La restricción a la información está bien aplicada en esta oportunidad?
Me parece que la restricción sobre lo que se ha presentado en la Corte es una cosa, la restricción sobre lo que se va a presentar es otra muy distinta. Los estudios que se están haciendo no se han elevado a La Haya de modo que no están alcanzados por ninguna restricción. Entonces es una cuestión no del Estatuto, no del reglamento de la Corte sino de la estrategia de la negociación.
Si es de la estrategia de la negociación entonces habría que saber un poquito mejor por qué y cómo esa estrategia vale más que la inquietud de la gente que vive en Gualeguaychú.
Muchos de nosotros sospechamos, con fundadas razones, que lo que sucede es que no tienen nada, pero que como eso recién se va a saber entre Setiembre y Octubre de este año, suficientemente cerca de las elecciones argentinas como para que no afecte demasiado cuando se den cabalmente cuenta de lo que significa, entonces están pateando la pelota para adelante, de forma de no tener que dar explicaciones ahora.
Sea o no esa la razón, lo cierto es que ya es seguro que no vamos a tener más datos del INTI hasta Setiembre, lo que nos deja sólo lo que se conoce hasta ahora para poder analizar. Veamos entonces donde estamos parados.
El LATU ha realizado monitoreos trimestrales de la calidad del sedimento en los alrededores de la planta de Botnia desde Agosto de 2007. Las medidas se realizaron en 27 puntos agrupados en tres clusters de 9 puntos. Cada cluster está situado frente a sitios adecuados que representen la situación del río previo a la fábrica (Nuevo Berlin), mismo frente a ella (Fray Bentos) y río abajo (Las Cañas). En el esquema adjunto se ve como se disponen los puntos de medida. Para cada punto hay tres rectas, llamadas transectas, que se disponen en forma perpendicular al canal en la zona de jurisdicción uruguaya. Sobre cada transecta hay tres puntos de medida, uno más cercano a la orilla, otro más cercano al canal, y otro intermedio. Sobre ellos se hacen varios tipos de medidas y algunos resultados (tales como composición de la muestra, fósforo o nitrógeno total) se dan en los informes punto a punto, mientras que para otros (como dioxinas, por ejemplo) los resultados se promedian para los nueve puntos de medida de cada sitio. En correspondencia privada me han señalado que estos datos no son públicos y que lo que pasa es que yo disfruto de información privilegiada, cosa que es básicamente errónea.

Los datos están disponibles públicamente en el sitio web de Botnia, siguiendo los links Botnia Fray Bentos -> Resultados del Monitoreo del Medio Ambiente -> Río Uruguay -> Monitoreo Biológico del Río Uruguay. Y ahí aparecen los datos de los estudios de fitoplancton, zooplancton y zoobentos desde la línea de base en 2005 hasta Agosto de 2008, así como metales pesados, dioxinas y furanos, composición del sedimento, etc, etc. La forma más fácil de acceder es
siguiendo este link.
Por su parte, el INTI realizó las mediciones de la siguiente forma:
b) Elección de las áreas de muestreo: Se muestrean aproximadamente 100 km comprendidos entre el km 80 y el 180 del Río Uruguay, zona de Bajo Uruguay, según se indica en la Figura 1 (a la izquierda) .
Se seleccionan las tres áreas denominadas según el detalle de la Tabla 1, trazándose previamente, dos transectas por área, perpendiculares a la costa, paralelas entre sí y con una separación entre ellas de 1.500 m. Una de ellas, la transecta principal (T1) es sobre la que se determinan parámetros in situ y se muestrean agua y sedimentos, mientras que la otra constituye la transecta secundaria (T2) y en ella se muestrean sedimentos solamente. .-La elección del primer punto en el área denominada Concepción del Uruguay, se debe a la elección de un sector del río que no haya sido influenciado aún por la actividad de la Pastera Botnia. Se podría esperar que los parámetros medidos allí no estén sometidos a la influencia de la actividad llevada a cabo por la Pastera, sin embargo es esperable evidenciar en esa misma área indicios de actividad humana, ya que se encuentra cercana a un núcleo poblacional como es la ciudad de Concepción del Uruguay. .-El segundo punto en el área de toma de muestra denominado Ñandubayzal, sería el punto más cercano, enfrentado a la ubicación de la Pastera. .-El tercer punto en el área de toma de muestra denominada Km 81, sería la zona aguas debajo de la Pastera, donde las características hidrogeológicas del río permiten presuponer una condición favorable para evidenciar los efectos de la descarga de la actividad de Botnia.
Metodológicamente, lo que hace el INTI es erróneo, puesto que al estar el punto en el Km 180, a tanta distancia aguas arriba de Botnia, las condiciones del punto, así como las influencias locales y regionales pueden ser absolutamente diferentes. Dado que no existe línea de base determinada con la misma metodología y en los mismos puntos por el INTI, no tienen nada contra qué comparar, por lo cual el punto en el Km 180 no aporta información relevante alguna. Lo mismo sucede con el punto en el Km 80, porque a esa altura no sólo se tendrá los aportes de Botnia, sino los del Río Gualeguaychú que desemboca inmediatamente aguas abajo del balneario Ñandubayzal. De hecho, tanto el Ing. Martínez como la jefa del Departamento de Ambiente del INTI se negaron a proporcionarme las coordenadas de los sitios precisos donde se hicieron las medidas, a diferencia de las mediciones realizadas del lado uruguayo, cuyas coordenadas son públicas. Los datos solicitados tampoco figuran en el
informe publicado por el INTI. En el único caso en que se puede hacer algún tipo de aproximación, que es el de Ñandubayzal, la elección del sitio es más que dudosa.
Para darse cuenta de la magnitud del problema de la falta de esta información, cabe detenerse en la infomación descriptiva que se da en el informe del INTI sobre la zona de muestreo caratulada como Ñandubayzal.

Si miramos el informe del INTI vemos que ellos realizaron un estudio similar al del LATU (lo que no es de sorprender dado las tareas de coordinación previa que realizaron entre ambas instituciones). En lugar de 3 transectas en cada punto, como muestreó el LATU, el INTI consideró sólo 2, aguas arriba y aguas abajo del punto teórico de medida. Para cada transecta tomó tres puntos, situados respectivamente en el litoral, un punto medio y en el canal, en forma similar a lo realizado por el LATU.
Respecto a la zona caratulada Ñandubayzal, el informe no da coordenadas precisas, pero por su propia etiqueta y por intercambio de mails con personal del INTI se deduce que se encuentra directamente frente al balneario de dicho nombre. Si miramos un mapa de la zona, e intentamos comprender la disposición posible de las transectas, tenemos un área que se muestra esquemáticamente en la figura a la izquierda.

En ella se han marcado tres flechas rojas. La primera y más larga de ellas indica la dirección en que deberían encontrarse las transectas se se quisiera tener un punto de mustreo directamente frente a la fábrica, lo que evidentemente no es posible desde Ñandubayzal mismo, porque se interponen las islas. El área más probable donde se pueden encontrar las transectas de medida del INTI está comprendida por las otras dos flechas rojas. Claramente se ve que esa área incluye probablemente el sedimento acumulado aluvionalmente por el río Gualeguaychú, que vierte sus aguas en la dirección general indicada por la línea negra en la figura. Por lo tanto, más que recoger cualquier indicación de vertidos de Botnia, lo que este punto recoge es lo vertido por las fuentes difusas y puntuales en torno al río Gualeguaychú. De cualquier manera, sería importante tener tanto la posición precisa de las transectas INTI como la composición del sedimento analizado.

Consecuentemente, uno puede concluir que la información que obtuvo el INTI es sumamente dudosa y que el diseño experimental realizado por el LATU, con puntos que distan entre sí menos de 20 km, con uno de ellos situado directamente frente a la pastera, y con un número mayor de puntos de muestreo, es netamente superior. Esa es la primera conclusión a sacar.
Ya discutimos los resultados del LATU, vayamos ahora a discutir los resultados del INTI. En este caso, tenemos un tanto a favor del INTI. Lo que ellos hicieron fue pedir análisis más precisos que los que realizó el LATU. ¿Qué es lo que esto quiere decir? Que enviaron suficiente cantidad de muestra como para que el límite de detecciòn fuera menor que en el caso del LATU. Si uno se fija en una de las planillas del LATU, como la que reproduzco a la izquierda, ve que existe una columna marcada como DL (Detection Limit, límite de detección). Se observa allí que los DL no son los mismos para los distintos congéneres; mientras la octaclorada se detecta sólo si está en exceso de 1 ppq (1 ppq = 1 ng/kg = 1 pg/g), las tetracloradas (en particular la 2,3,7,8-TCDD, el congénere más tóxico) se detecta ya si está en cinco veces menos cantidad, es decir 0,2 ppq. Como ya sabemos, los reportes no se hacen en unidades de concentraciòn, sino en unidades de equivalentes tóxicos. En las planillas del LATU están calculados de cuatro maneras. Dos de las entradas corresponden al uso de los factores antiguos que dan los I-TEQ y las otras dos al uso de los factores WHO modernos, que dan los WHO-TEQs. De los primeros no necesitamos ni acordarnos. Para el segundo caso, la primera columna asume que si no se detectó la presencia de un congénere (porque la concentración estaba por debajo del límite de detección) entonces la concentración era 0,0. La segunda columna en tanto, asume que si no se detectó entonces es porque estaba justito por debajo del DL y lo que corrsponde es asumir justamente el DL como concentración presente. Eso nos da entonces un límite superior y un límite inferior que nos permite decir, por ejemplo, que los WHO-TEQ de la 2,3,7,8-TCDD en Nuevo Berlín en el momento en que se hizo la medida se encontraba entre un máximo de 0,2 ppq y un mínimo de 0,0 ppq.

Veamos ahora los datos del INTI, de los que se muestra una planilla a la derecha, correspondiente al km 180 en Agosto 2008. Como se ve allí, en la columna LDM (Límite de Detecciòn del Método) los valores son entre 10 (para las tetracloradas) y 100 (para la octaclorada) veces menores que los LDM usados por el laboratorio al cual el LATU le encomendó las determinaciones. Eso hace que las determinaciones del INTI sean más precisas, es decir, que puedan determinar presencia de cantidades menores de dioxinas que las que puede determinar el LATU. Esto no quiere decir que la determinaciòn sea más
exacta, lo que puede parecer una paradoja pero no lo es. Una cosa es el límite de detección, que depende de la cantidad de sustancia analizada, y otra cosa es el error experimental, que depende de la metodología. Esto se llama incertidumbre del resultado y en el caso de las determinaciones del INTI --consultado el propio laboratorio que realizó las determinaciones-- puede ser de +/- 0.4 ppq para la 2,3,7,8-TCDD cuando se encuentra en una concentración de 3,33 pg/g de sedimento. Esto implica que el valor de 2,3,7,8-TCDD puede ser, con la misma probabilidad, 3,7 ppq que 2,9 ppq. Ya discutimos este punto de las incertidumbres en el artículo anterior y es fácil ver que las incertidumbres del INTI y del LATU son similares, aún cuando el LDM empleado por el INTI es mucho menor.
Las dos planillas dadas arriba corresponden a lo que en Agosto de 2008 ambas instituciones consideraban como la situaciòn en el río ante-Botnia, es decir aguas arriba de cualquier vertido. Sólo que el INTI es a 100 km de Botnia y el del LATU es a 10 km. Por lo tanto, si hubiera algún problema de reflujos o cosas así, es de esperar que la muestra en Nuevo Berlín estuviera más contaminada que la muestra de Concepciòn. Mirando las dos tablas, lo que se ve es que todos los congéneres tóxicos están por debajo del límite de detecciòn LATU en Nuevo Berlín, mientras que los valores en Concepciòn están todos por debajo del LDM LATU, pero en algunos casos por encima del LDM INTI y por lo tanto se detectaron. Usando el método antedicho, y debido a los límites de detecciòn mucho menores, el máximo TEQ de INTI para Concepciòn es 0,06 ppq mientras que es 0,66 ppq para Nuevo Berlín. Sin embargo, los propios datos de concentraciones nos permiten mostrar que esto es
puramente un efecto de exagerar la probabilidad de que existan dioxinas no detectadas. En efecto, si miramos la planilla del LATU vemos que hay una concentraciòn de TCDDs distintas de la 2,3,7,8-TCDD --es decir, tetraclorodioxinas NO tóxicas-- que hace que en total, en Nuevo Berlín se midan 0,53 ppq de "Total TCDD". Como esto está por encima del límite de detecciòn de 0,2 ppq entonces se lo detecta efectivamente. Si miramos lo mismo en la planilla INTI, lo que vemos es un 1,44 ppq para el mismo rubro. Es decir, la cantidad de TCDD frente a Concepciòn del Uruguay
ES MAYOR que frente a Nuevo Berlín. Asumiendo que ambos números tengan una incertidumbre similar del 25%, el número frente a Nuevo Berlín será algo en el entorno [0,40-0,66] ppq, mientras que frente a Concepción estará en el intervalo [1,08-1,80] ppq, lo que nos permite concluir que esa diferencia es significativa aún considerando el error experimental. Considerando los límites de detecciòn de ambas determinaciones, se encuentra un total máximo de 2,78 ppq de dioxinas y furanos frente a Concepciòn y un máximo de 6,05 ppq frente a Nuevo Berlín (que como vimos antes es un número completamente exagerado).

Una diferencia importante y poco comprensible (al menos para mí) es la existente entre la concentración de dioxinas y furanos, que es 10:1 en Concepciòn y 1:1 en Nuevo Berlín.
Veamos entonces qué pasa frente a Botnia/Fray Bentos y comparémoslo con Ñandubayzal, teniendo en cuenta que además de las fuentes difusas (fundamentalmente las chimeneas de la zona y los fuegos no controlados) hay que tener en cuenta cuatro fuentes puntuales: las aguas servidas del balneario Ñandubayzal, los arrastres del río Gualeguaychú, las aguas servidas de Fray Bentos y los riles de Botnia.
En la planilla de la izquierda se ve lo que pasó en Fray bentos en Agosto. Ya sabemos del artículo anterior que no hubo diferencia entre lo que había en Agosto de 2008 y lo que había ahí mismo un año antes, por lo que podemos concluír que el único efecto agregado --la pastera-- no actuó modificando el entorno. Miremos un poco las diferencias con Nuevo Berlín. La concentraciòn de dioxinas tóxicas no supera en ningún caso el límite de detección, pero las hexa y heptadioxinas no tóxicas, así como los penta y hexafuranos no tóxicos, se registran por encima del límite de detección. Teniendo en cuenta la incertidumbre de la medida, las TCDD están presentes en la misma concentración en uno y otro lado.

Teniendo en cuenta todos estos hechos, lo que uno puede razonablemente concluir es que estas dioxinas no tóxicas provienen de las aguas vertidas de Fray Bentos y, en cierta medida, de las actividades industriales pasadas en esa ciudad (frigoríficos y cosas así). Como la distribución es similar, los TEQ calculados para Fray Bentos y para Nuevo Berlin son, como ya vimos, equivalentes.
A la derecha se muestra la tabla equivalente obtenida por el INTI frente al balneario Ñandubayzal. Aquí vemos un conjunto de datos muy interesantes.
Las cantidades de TCDD y PeCDD detectadas por el INTI están por debajo del límite de detección del LATU y no podrían haber sido detectadas por éste. En el caso de las HxCDD, los valores individuales INTI están por debajo de los LDM LATU y no podrían haber sido detectadas, pero la suma de las HxCDD si, y efectivamente los valores de 0,70 ppq del LATU y 0,60 ppq del INTI son iguales dentro de la incertidumbre del método. Lo que resulta desde todo punto de vista incompatible son las hepta y octadioxinas. La 1,2,3,4,6,7,8-HpCDD se encuentra a valores de 2,46 ppq frente a Ñandubayzal de acuerdo a INTI y está presente en menos de 0,7 ppq de acuerdo a LATU. El total de heptas es también claramente menor para Fray Bentos que para Ñandubayzal (1,6 vs 5,67 ppq). Y lo mismo se observa para la octadioxina, que es 13,2 ppq frente a Ñandubayzal y menor a 1 ppq frente a Fray Bentos.
La diferencia es significativa, porque en ambos casos es ampliamente superior a los límites de detecciòn tanto LATU como INTI. Si bien no representa un gran riesgo para la salud, dado que son las menos tóxicas, lo que esto dice claramente es que en la región de Ñandubayzal existe contaminaciòn por dioxinas y que ello NO es causado por la pastera, dado que en las inmediaciones de ésta los valores son muy inferiores y se mantienen constantes desde hace un año, antes de que operara la planta. Dado que las aguas servidas de Fray Bentos son de mucho mayor volumen que las de Ñandubayzal, esta fuente puntual no puede ser causa de la diferencia y las fuentes difusas afectarían igualmente ambas márgenes del río que en esa zona están próximas.
Consiguientemente, la única conclusión válida es que lo que el INTI midió es la contaminación de dioxinas provenientes del aporte del río Gualeguaychú. La alta presencia de OCDD podría provenir --y es lo que pasa en el Báltico-- de la quema de combustibles fósiles, pero la huella digital en ese caso implica una alta concentración también de PeCDD que no se da en este caso. Esta composición bien fascinante de homólogos da una cierta pista, sin embargo, que me propongo seguir investigando en un próximo artículo.
Por el momento, llegamos a las siguientes conclusiones:
- Que los datos conjuntos INTI-LATU, realizados con métodos homologados e intercalibrados, muestran una mayor concentraciòn de dioxinas y furanos del lado argentino que del lado uruguayo, tanto en la comparaciòn Concepciòn/Nuevo Berlín como Ñandubayzal/Fray Bentos, particularmente en este último caso.
- Que tanto el hecho de que los valores de TCDD entre Nuevo Berlín y Fray Bentos sean similares, como la no variaciòn en el tiempo de los valores en Fray Bentos muestran que no se han vertido TCDD por parte de Botnia.
- Que el hecho de que los valores de las concentraciones de HpCDD y OCDD en Ñandubayzal sean muy superiores a los de Fray Bentos muestra que hay una fuente puntual específica de dioxinas, que sólo cabe atribuir al río Gualeguaychú.
- Que todos los valores obtenidos, tanto por el LATU como el INTI son claramente inferiores a los valores más estrictos admitidos para la no afectaciòn de la fauna del río, cosa que se comprueba directamente en los análisis biológicos que acompañan a los estudios de dioxinas en sedimentos realizados por el LATU.
Nos queda por identificar aún por qué Ñandubayzal está tan contaminado, lo que espero sea un aporte para ayudar a nuestros hermanos entrerrianos a cuidar su ambiente.