
Les conté en el artículo anterior del gran deseo que el anciano y sabio (pero no escarmentado) Väinämöinen había concebido por la bellísima doncella de Pohjola (Laponia y más al norte). El runoya poseía el don de la palabra y el canto, y en una parte muy bella, el Kálevala dice:
El viejo Väinämöinen hizo resonar el kantele por espacio de un día, por espacio de dos días, sin que hubiera un solo héroe, un solo hombre,
una sola mujer de largas trenzas que no se sintiese conmovido hasta el llanto y cuyo corazón no se turbase: tan dulce era la voz del runoya, tan seductora la armonía del instrumento. Y el mismo Väinämöinen acabó por llorar también. Las lágrimas rodaron de sus ojos, saltaron de sus párpados, más apiñadas que las bayas silvestres, henchidas como guisantes, redondas como los huevos de las aves marinas, grandes como cabezas de golondrina. 
Pero Väinämöinen no era capaz de fabricar el sampo, el molino mágico que Louhi, regente de Pohjola y madre de la doncella, requería como pago para liberar al runoya y concederle la mano de su hija. Convenció entonces a Seppo Ilmarinen, el gran herrero y artífice, de quien ya les hablé, para que lo construyera en su lugar. Ante la inicial negativa de Ilmarinen, el runoya lo tentó describiéndole la belleza de la doncella de Pohjola -el nombre que siempre se le da en la saga- e incluso llegó a usar su magia para hacer que finalmente Ilmarinen accediera a ir a Pohjola.

En Pohjola, y tras ver la impresionante belleza de la doncella, Ilmarinen accede, construye una enorme fragua y forja el sampo, el molino mágico que por un lado produce grano, por otro sal, y por otro oro, empleando plumón de un cisne, leche de una vaca estéril, un grano de cebada, y un copo de lana de una oveja preñada.

El día lucía gris y lluvioso cuando nos levantamos ese 13 de agosto para nuestra próxima visita al sampo de Botnia, el "molino" de pulpa y fábrica de papel que tienen en Äänekoski, la segunda de sus fábricas, establecida en 1985.

Luego de nuestro descanso en Piilola, lugar por cierto sumamente agradable, y de habernos regalado con un excelente desayuno (que me valió en esas dos semanas un retroceso en mi curva de adelgazamiento; pero eso es otra historia) retomamos el minivan con el que habíamos hecho

el viaje hasta estas tierras, con el cometido ahora de llegarnos hasta una de las plantas más antiguas de Botnia, aunque, por supuesto, actualizada convenientemente.
Prometí en el artículo anterior de esta serie que les iba a contar por qué

Äänekoski guarda similitudes con Fray Bentos. Por una parte, por supuesto, por la presencia de la fábrica. Por otra parte, por la población. Äänekoski tiene unos 20.000 habitantes, Fray Bentos unos 23.000. En tercer lugar, por la distancia a la capital, Äänekoski está a 280 km de Helsinki, Fray

Bentos a 300. En cuarto lugar, por su estructura productiva. Äänekoski depende fuertemente de los negocios vinculados a la celulosa y el papel, pero también de la agricultura en la zona norte, y de la pesca, en el lago aledaño. Fray Bentos idem, sólo que en un río.

En quinto lugar, ambos lugares están comandados por personas que son adalides de la industrialización responsable, Hannu Javanainenm por un lado y Omar Lafluf por el otro. Y,finalmente, porque también en los 80 existió un movimiento de oposición a la pastera finlandesa cuando se supo que pensaban duplicar su producción de aquellos tiempos. El hecho de que los oponentes hayan

sido
los propios finlandeses del lago Päijänne no le quita significado a la comparación.
Llegamos a la fábrica de mañana, algunos ya conociendo la de Fray Bentos y otros no. La impresión en un día húmedo y cargado fue de chimeneas humeantes

y el mismo olor que ya habíamos percibido el día anterior, como impregnado en todo lo que nos rodea, pero no desagradable. Al cabo de un tiempo el cerebro dejó de registrarlo en absoluto.

Nos recibe el mismo gerente de la planta, Ing. Perti Hietaniemi, con quien compartimos el sauna el día anterior, en una sala de conferencias sencilla, elegante y con el motivo floral que ha sido una constante en todas nuestras visitas en Finlandia.

Quizá a algunos de Uds. no les parezcan interesantes estos detalles, pero a mi me resulta fascinante la combinación de tecnología industrial, el empeño por estar a la vanguardia de los avances técnicos, y el humanismo implícito en ese buscar la belleza y la calidez, la armonía de los colores y los espacios.

Nunca olvidar que la tecnología debe estar al servicio de la calidad humana y no viceversa, me parece capital.
La primer presentación corrió a cargo de Perti, cuya misión consistió en detallarnos la estructura de la planta y su tecnología. Fue ahí donde vimos lo orgullosos que están de ir a la vanguardia y como están intentando llegar a ser lo más parecido posible a la fábrica más moderna que tiene

Botnia, que es Fray Bentos, por supuesto.
Tanto en esta presentación, como luego cuando hicimos la recorrida de la fábrica, algunos detalles que pudimos observar y que son relevantes tienen que ver con la diferencia de climas entre

Finlandia y Uruguay. Por ejemplo, en las etapas de blanqueo, los grandes tambores rotativos donde la celulosa se va lavando entre etapa y etapa, están al aire libre en Fray Bentos, mientras que están protegidos bajo techo en Finlandia. No pasarían el invierno si fuera de otra manera.

Ven que en la segunda de estas diapositivas se incluye como un mérito relevante las consideraciones ambientales. Algunos de los otros datos que nos mostraron tienen también que ver con esto. En la primera de las diapos a la derecha se muestra como entre

1980 y 2005 se incrementó la producción en un 268% bajando concomitantemente la emisión de compuestos azufrados a la atmósfera a menos de un 4% de lo que eran entonces. Producto de ello es que ahora en la atmósfera sólo se huela algo como a algún tipo de comida, y no los malolores que eran característicos de los 80.

La segunda gráfica muestra la misma información respecto a lo que sucedió en el río. Mientras que en los '80 se vertían unas 50 toneladas de BOD por día, en 2005 se había bajado a un 4% de ese valor, con unas 2 toneladas por día.
Siguiendo con este tema, la segunda charla de la mañana nos la dió el Sr. Hannu Javanainen, el Intendente de Äänekoski. Esta vez la cosa fue más difícil, porque hasta las diapositivas estaban en finlandés.

Para los finlandeses que nos leen, acá les pongo la Visión 2015 del Sr. Javanainen (y presumo que de su partido) para Äänekoski. Hubo muchas cosas destacables de su ponencia, en particular el ahinco con que persigue el establecimiento de industrias de base tecnológica en su ciudad.

Un racconto somero de las empresas instaladas, que se ve en la diapo a la izquierda, muestra que la mayoría de esas empresas están relacionadas con pasta, papel o energía (incluso la industria de maquinaria lo está).

Eso no es obstáculo para que el área sea también muy activa en turismo y actividades recreativas, de lo cual también se muestra muy orgulloso y nos reparte folletos. Aguas abajo de Äänekoski se encuentra
Kapeenkoski, un área de recreo, pesca y esparcimiento,

donde por cierto no se muestran muy impresionados por las posibilidades recreativas que la pastera les quita (si creemos a los críticos agoreros) ni por los surubíes de dos cabezas, porque parece que todo lo que pescan ellos tiene una sola. Claro que con ese tamaño, siempre

podrían alegar que son mutantes que en realidad salieron de una pecera y fueron biotransformados acumulativamente :-).
Hablando seriamente, por supuesto que hay razones, y hay ciencia por debajo de todo esto. Los lagos en Finlandia estuvieron sí muy contaminados, y aún hoy sufren el efecto de aquella contaminación. Les invito a leer algún material que recolecté para Uds., por ejemplo,
este estudio de Juhani Hynynen sobre los cambios antropogénicos en los lagos finlandeses.

Y también este otro de Onno Kuik sobre la
dinámica impuesta a la industria de la pulpa y el papel en Finlandia por las innovaciones ambientales. De la interrelación entre estos temas es que nos habló justamente la M.Sc. Arja Palomäki. investigadora de la Universidad de Jyväskuylä, que es la institución que realiza el seguimiento de la salud del lago Päijäanne. Pero también nos habló de ello el Sr. Javanainen, frente a la pregunta concreta que le hicimos para que nos relatara lo que había pasado cuando en los 80 se generó una fuerte oposición a la planta.

Y la respuesta, en forma muy simple, fue que la oposición se dió justamente porque se pensaba que la ampliación de la fábrica iba a traer más problemas como los ya conocidos de olores y contaminación de las aguas. Se explicó cabalmente a la población qe se iban a introducir mejores tecnologías que iban a hacer que la contaminación disminuyera hasta desaparecer. Y luego de un año de operación, donde se demostró que era cierto, la oposición cesó, la ONG que habían formado desapareció, y los estudiantes de Helsinki que iban a protestar contra la planta volvieron a sus estudios. ¿Podremos aspirar a algo así en nuestras latitudes?

La mayor parte de la información que nos dió Arja fue bastante técnica, pero el resumen más importante puede verse en el mapa de calidad de aguas del lago, que se muestra adjunto. Se ve que hoy día, en función de las tecnologías usadas, no hay ninguna parte del lago que esté en malas condiciones. Y es un lago, no un río, así que no hay razón para pensar que algo diferente pueda pasarnos a nosotros.

Hicimos luego la recorrida por la planta, pero lamentablemente mi cámara optó por quedarse sin batería en ese momento, así que sólo puedo alcanzarles una foto de folleto, aunque en realidad no importa mucho porque ya les describí con lujo de detalles la de Fray Bentos. Además estábamos bastante apretados de tiempo, así que nuestra recorrida fue muy breve.

Los barcos juegan un papel superimportante en el Kálevala. En un barco se destierra al fin del mundo el anciano y sabio Väinämöinen al dudar de la concepción inmaculada del hijo de Marjatta (¿la Virgen María?), hijo que le recuerda y reprocha todos sus pecados de juventud; en un barco se produce parte de la creación mítica de Finlandia; en un

barco resiste Väinämöinen y sus amigos el esfuerzo de Louhi, transformada en una especie de arpía, por rescatar el sampo que Väinämöinen e Ilmarinen le habían robado. En un barco también nosotros nos decidimos a experimentar en carne propia la

inmensidad del lago Päijänne. Aunque para nuestra sorpresa, nuestro navío finlandés ostentara el poco finés nombre de "
La Serena".

El M/S La Serena (M/S es el acrónimo que se usa en náutica para Motor Ship, barco a motor) es un navío de 22 m de eslora y 6 de manga (una décima parte del Titanic más o menos) que pertenece al Atho finlandés Sr. Timo Niskanen quien nos cuenta desde el puente de mando sus experiencias en navegación.

Cruzó dos veces el Atlántico, navegó por dos meses en el Pacífico y ha sido piloto "un par de docena de veces" en el mediterráneo y nos describe el lago mientras la computadora en el puente despliega en la pantalla la profundidad del fondo, los

cardúmenes con los que nos cruzamos, y la conexión al mundo por internet. Un poquito de satisfacción sí que sentí cuando en el medio del lago, en la computadora de a bordo, se desplegó la página inicial de "
Las cosas de Néstor".

Timo nos cuenta que el barco lo construyó él mismo, junto con otros amigos, y que no ha dejado de darle satisfacciones. Puede albergar entre 10 y 25 personas, además de la tripulación de tres, y tiene capacidad para que duerman 8 de ellas en cuatro dormitorios equipados con baño y ducha.

Como se trata de un barco finlandés, no sólo la madera luce en todo su esplendor, sino que, por supuesto, tiene una sauna, con su correspondiente ducha y cuarto de vestir, y salida directa a la popa desde donde se puede saltar al lago para el frío baño posterior a la sauna.
Nuestro almuerzo lo disfrutamos en el

inmenso comedor del barco que ocupa dos tercios de la planta superior, junto a la kitchenette, el puente de mando y un deck externo. En esta región del comedor, la comandante es Leena, la esposa de Timo, quien es una estupenda anfitriona y nos atiende deferentemente.

Habrán visto que he comentado poco sobre la comida. En general ha sido sobria pero sabrosa, con toques de sofisticación y combinaciones inesperadas (como la de arándanos con la lechuga, por ejemplo) pero finalmente agradables, además de incluir las carnes del pais que para nosotros eran exóticas. Debo si consignar que donde pudimos comparar, por ejemplo con el cordero, nuestras latitudes salen ampliamente gananciosas.

En materia de vinos pudimos disfrutar algunos caldos interesantes, recorriendo una gama amplia desde España e Italia hasta Uruguay, Argentina y Chile. Plenamente satisfactorio (parezco Nero Wolfe o Sebastián Elcano).
El fin de la travesía nos encuentra disfrutando del viaje en el deck exterior, pese a la persistente llovizna,

hasta nuestro arribo luego de experimentar el tránsito de una esclusa, a Varjola, donde realizaríamos el safari off-road.
Para tranquilidad de Florencia, quien ya lo sabe por supuesto, no había leones y regresamos sanos y salvos :-) El paseo consistió en realidad en una travesía en

land rover por entre pastizales anegados y bosques tupidos, subiendo a un cerro desde el que se disfrutó de una hermosa vista del lago y los bosques, y los únicos animales que vimos, ni de cerca peligrosos, fueron unos pequeños renos que nos trajeron reminiscencias de Papá Noel.

Para realizar este paseo se nos proporcionó la adecuada parafernalia de botas, pantalones y chaquetas con las cuales defenderse de la lluvia y el barro, aunque luego no las utilizáramos porque no fue necesario que nos

bajáramos a empujar los land rover encallados en el barro. Un comentario interesante de uno de nuestros compañeros chacareros, al verse así vestidos, fue "
lo que pasa es que los finalndeses no saben que ésta es la forma en que nosotros andamos todo el día".

Igual lo disfrutamos.
Nuestros anfitriones nos tenían aún preparada otra sorpresa, un tanto contrapuesta con los land rover y el barro. La cena culminante de la semana, que tuvimos en una hermosa mansión que data de 1862, construida probablemente

por el arquitecto Carl Albert Edelfelt para el comerciante Johan Fredrik Lönnholtz, el Katisten kartano, o mansión Katisten. La decoración es típica del siglo XIX y tiene varios salones donde se pueden realizar pequeñas o grandes celebraciones. A nosotros se nos reservó un comedor íntimo donde pudimos disfrutar de una excelente cena con estupendos vinos.

Quizá lo más interesante desde el punto de vista humano haya sido nuestro mayordomo anfitrión, rubicundo y afectuoso, quien en unos años más será la perfecta encarnación del entrañable Jeeves de P. G. Wodehouse, aunque por ahora es demasiado joven para dar correctamente el tipo. Fue inmensamente disfrutable.
Y en esa tónica terminamos el miércoles que, en realidad, ya era jueves. Satisfechos el espíritu, el intelecto y el cuerpo, nos dirijimos nuevamente a Helsinki (a una hora de viaje) donde retornaríamos al hotel. Cansados realmente de lo hecho en ese largo día y preparándose para lo que serían nuestras actividades de ese jueves, de lo que sólo nos separaban algunas horas.
Pero eso será tema de un próximo artículo.