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Prof. Marcelo Conti, (c) El Día |
Según los diversos diccionarios del lunfardo que andan en la vuelta, chantapufi es una palabra que proviene del genovés ciantapuffi, y que significa "moroso", "deudor", "insolvente". Admite como sinónimos cachafaz y pícaro, se usa de esa forma en el ámbito del Río de la Plata y se acorta generalmente al más que conocido chanta. En otro sitio referido al tango y el lunfardo se dice que el chanta es un fanfarrón, una especie de cuentero, un tipo que todo lo embrolla, del que siempre se sospecha que no dice la verdad, un simulador.
En este artículo me propongo investigar si le cabe tal denominación al Prof. Marcelo E. Conti, es decir si es verdaderamente un chanta o sólo lo parece. Ya sabemos que parecido no es igual, así que parecía justificada la investigación, sobre todo porque es una de esas personas que periódicamente hacen salir al ruedo los asambleístas gualeguaychuenses con la pretensión de darle algún sustento científico a sus posturas maximalistas.
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Artículo en El Día de Gualeguaychú, 13/2/11 |
Su última aparición pública ocurre este domingo 13 de Febrero, en plenas vacaciones, cuando el diario El Día, de indisimulables e indisimuladas simpatías piqueteras, publica una extensa entrevista que oportunamente le realizara al Dr. Conti (y donde el entrevistador es nuestro viejo conocido Sergio Giachino de Ipodagua). A ella quiero referirme en último término, pero antes quiero repasar un poco los antecedentes de este argentoitaliano (o ítaloargentino, si lo prefieren).
Además, comentó que ha pedido a un grupo de científicos de la Academia de Ciencias de Medioambiente de Venecia -de la que es presidente honorario- un informe técnico, “que espero pueda llegar en corto tiempo para poder entregárselo a ambos gobiernos. He estado en la zona de la papelera en Pontevedra (España) y sé que los niveles de contaminación son altísimos. Hay que tratar de poner frenos y que los gobiernos asuman su responsabilidad”, fustigó Pérez Esquivel.
Un mediador en un conflicto debe realizar un análisis de las causas de la problemática, en un enfoque objetivo y sistemático, para evaluar las vías de acercamiento de las partes. Sin embargo, las abundantes declaraciones de prensa de Pérez Esquivel (ver, por ejemplo, Alterinfos o Análisis Digital) lejos estuvieron de esta posición, pues presentan a priori un extraordinario sesgo orientado al rechazo de estos proyectos en particular y a la industria celulósica en general. Sus conceptos y opiniones concuerdan en general con la información presentada por grupos ambientalistas. El Arq. Pérez Esquivel era en aquél entonces y es todavía, por lo qu sabemos, el Presidente de la International Academy of Environmental Sciences – IAES (Academia Internacional de Ciencias Ambientales - AICA) de Venecia. Como puede aprciarse de la lista de autoridades y miembros fundadores se trata de una asociación fundamentalmente ítalo-argentina (sólo dos de los miembros no tienen esa nacionalidad), de escasísima trascendencia, al punto que lo único más o menos interesante que ha trascendido sobre esta institución es la propuesta de creación de una
corte criminal europea o internacional sobre materia ambiental.
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Prof. Marcelo E. Conti |
El vicepresidente de la IAES era y sigue siendo el Prof. Marcelo Enrique Conti, cuya biografía en el IAES lo sindica como Profesor de la Univeridad La Sapienza de Roma y como habiendo publicado más de 100 artículos científicos, más una impresionante cantidad de honores, cuya relación detallada puede verse en este artículo de nuestro viejo conocido El Ojo de la Razón (¡ATENCIÓN! LECTURA INSALUBRE) quien hace constar que el Prof. Conti tiene más de 120 publicaciones de todo tipo. Una de las características curiosas que tiene el relatorio es la tendencia manifista que el Prof. Conti tiene a publicar artículos en los libros o revistas de las cuales él mismo es el editor. Una práctica no muy bien vista en el mundo académico.
El CV del Prof. Conti puede leerse en este documento oficial de la Universidad donde sus publicaciones seleccionadas realizadas en revistas científicas numeran sólo 34 hasta el año 2008. La discrepancia con el número anterior de 120 es bastante grande, así que se imponía una investigación un poco más detallada. Cuando los científicos queremos saber las publicaciones que tiene un estimado colega, empleamos herramientas bibliográficas que indexan los artículos publicados en la mayoría de las revistas científicas importantes internacionalmente (que son muchos miles e incluyen revistas en los principales idiomas del mundo).
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Bibliografía en Scopus |
Una de tales herramientas, posiblemente la más completa, se llama Scopus y se autodefine como la base de datos más grande de resúmenes e información bibliográfica de la literatura evaluada por pares, a lo que agrega libros, artículos en congresos, patentes y páginas Web. La cantidad de entradas es pavorosa (por ejemplo, 17.000 títulos de revistas arbitradas). Podemos entonces buscar en esta base de datos los artículos publicados por el Prof. Marcelo E. Conti, teniendo la precaución de no confundir sus iniciales con las de Marta Elvira Conti o Ettore M. S. Conti, que también aparecen en la búsqueda.
Pues bien, el primer paper del Prof. Conti aparece en 1996, y el último en 2010, y son cuarenta en total. De esos 40, al menos 13 están publicados en revistas de las cuales Conti es editor o miembro del comité editorial (lo que implica que tiene posibilidades ciertas de controlar la aceptación de sus artículos). Para decirlo suavemente, la discrepancia entre sus artículos atribuidos y los que efectivamente figuran en la bibliografía, así como el hecho de que asiduamente publique en revistas en las que tiene posibilidades de controlar la publicación, no son precisamente medallas en el CV de Conti.
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Definición del índice h, (c) Wikipedia |
Lo anterior, con no ser precisamente brillante, no quiere decir necesariamente que Conti sea un fraude. Algunos de sus artículos han tenido amplia aceptación entre sus colegas, al punto de ser citados numerosas veces. Son 9 en total, curiosamente publicados todos menos uno de ellos en 2000 y 2001 y en su mayoría relacionados con el contenido en metales traza de diversos organismos y alimentos (y ninguno de ellos publicados en la revista de la cal Conti es fundador y editor). Los científicos usamos un índice para medir la productividad que se llama el h-index y que tiene en cuenta tanto la cantidad de artículos publicados como las veces que fueron citados (que viene a ser algo así como la popularidad de lo publicado). En la gráfica a la derecha se muestra como se calcula este índice. Sin dudas que tiene una serie de defectos, descritos en el artículo que cité, pero es el índice más usado para comparar científicos entre sí. Conti tiene un h-index de 9 en el área de la ecología, donde no tenemos información particularizada sobre los científicos individuales, pero donde alguna informaciòn anecdótica nos indica que el nivel de buena producción está en 10, con niveles de excelencia a partir de 15. En el caso de las revistas de ecología (haciendo el mismo proceso que para un autor individual) sabemos que las mejores 20 revistas del área tienen h-index de entre 25 y 56. Así que tampoco desde este punto de vista puede decirse que Conti sea un investigador brillante. En caso que alguien se lo pregunte, en el mismo Scopus existen 84 artículos registrados con mi nombre y tengo un h-index de 15 (que no es directamente comparable con el de Conti, porque trabajamos en áreas distintas)
Como editor, Conti no se ha portado mucho mejor. De los 13 trabajos que les comentaba arriba, algunos de ellos están publicados en la revista International Journal of Environment and Pollution (IJEP) donde integra el Editorial Board junto a otras personas, entre las que se destaca nada menos que el ex-embajador Estrada Oyuela. Publicar en esta revista, siendo parte del Comité Editorial no es demasiado grave, más allá que no debe resultarle sencillo a otro miembro rechazar uno de los trabajos de alguien que ocupa la misma posición. Mucho peor es el caso de sus publicaciones en la revista International Journal of Environment and Health (IJEnvH) que no solamente tiene a Conti como Editor en Jefe (quien decide todo lo que se publica) sino que tiene en su comité editorial al inefable "Prof." Elías Jorge Matta de ignota producción académica y extensas credenciales ecotruchas o cientifiqueras como diría mi amigo Jorge García Ramón. De hecho, en dicha revista se encuentra el 40% de los artículos científicos de Matta (2 de 5), uno en International Journal of Environment and Health 2009 - Vol. 3, No.2 pp. 139 - 174 y otro en International Journal of Environment and Health 2009 - Vol. 3, No.3 pp. 310 - 322. Ambas publicaciones están dedicadas a Botnia y su contaminación, por supuesto, y siendo curiosamente ambas Cartas al Editor (que por definición son cortas, de 1 o 2 páginas) ocupan nada menos que 48 (cuarenta y ocho) páginas de la revista para difundir los delirios mattianos. Los artículos, y de nuevo por supuesto, no son citados por nadie más que el mismo Matta. Curiosamente no son citados ni por el mismo Conti (que tiene un artículo sobre el tema de ética ambiental en el mismo número que el primero de Matta) ni por Juan Carlos Colombo (uno de los dos argentinos en el Comité Científico) que tiene un artículo
en un número posterior, ni por nuestro también viejo conocido Lázaro Cafferata, que insiste con la tesis del daño luego de décadas de operación
en otro artículo de la misma revista. Cuatro artículos sobre la misma cosa, en la misma revista, surgidos de las filas de los piqueteros y sus apoyos seudocientíficos, es un tanto too much. Da la impresiòn de ser una especie de curro para amigotes. No en balde la revista es tan mala que ocupa el lugar 197 de las 262 revistas rankeadas que incluyen la palabra "environment" en el título. La otra revista donde Conti publica, que citamos más arriba, está un poco mejor, en el lugar 184.
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Entrevista a Conti, Parte I, (c) Ipodagua |
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Entrevista a Conti, Parte II, (c) Ipodagua |
Bueno, ahora que ya hicimos un primer recorrido por quien es, científicamente hablando, el amigo Conti, podemos volver a la tarea encargada a él y su grupo por Pérez Esquivel. Este grupo, bautizado GTE, produjo un informe llamado
Informe Científico: Opinión Consultiva sobre las Pasteras, tan plagado de errores que nos llevó, a un grupo de nosotros (a quienes el Ojito critica cariñosamente) a producir y publicar un
análisis crítico de dicho informe, donde concluíamos lo siguiente
Entre los defectos y errores evidentes que tiene el procedimiento y el informe del GTE se destacan los siguientes:
.- el GTE ignoró completamente la existencia de los informes de impacto ambiental previos;
.- ignoró todo el material de base existente en la DINAMA sobre estas fábricas;
.- como consecuencia de los puntos anteriores, reiteradamente señalan carencias de los informes que analizan, que en realidad no son tales, pues la información está disponible en forma pública y fácilmente accesible;
.- desdeñó los detallados modelos fisicoquímicos y computacionales existentes;
.- el GTE avanza opiniones contrarias a los emprendimientos, sin dar datos cuantitativos, y en los poquísimos casos en que se los da, errando tanto en los conceptos cualitativos como en los cuantitativos, al punto de decir que no se informan aspectos que están clara y explícitamente informados, por ejemplo, el consumo de dióxido de cloro.
La falta de experiencia en el tema celulósico de los profesionales del GTE se evidencia cuando:
.- confunden procesos como el de fabricación de pasta (objeto del estudio) con el de fabricación de papel (que es un proceso diferente);
.- confunden procesos físicos de tratamiento de la madera (astillado o chipeado) con procesos químicos (cocción);
.- ignoran que el Convenio de Estocolmo y todos aquellos especialistas de reputación en elárea coinciden en que en los procesos estudiados no se producen dibenzo-p-dioxinas o dibenzofuranos policlorados en niveles detectables;
.- cuando no conocen los procesos de blanqueo y concomitantemente la diferencia entre un proceso ECF y un proceso ECF-light;
.- cuando ignoran la existencia de mecanismos de eliminación y mitigación de las emisiones (notablemente los barros biológicos y los precipitadores electrostáticos) o el significado de las BAT;
.- hablan de monocultivo de eucaliptos para bosques cultivados en una superficie menor al 4% de un país, forestación que se desarrolló concomitantemente con el área ocupada por bosques de especies nativas, y no a costa de los mismos, entre otros errores conceptuales, cualitativos y cuantitativos.
En suma, la opinión del GTE resulta ser de escaso valor académico, maneja escasa información desde el punto de vista de la ciencia y tecnología del proceso estudiado y desconoce las variables científicas y tecnológicas involucradas.
Conti ahora insiste en algunos de los mismos errores que ya se le señalaron reiteradamente y que ha esparcido en documentos y videos. Veamos las cosas que dice Conti, y las que le endilgan, que no es lo mismo.
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Comunicado en el diario El Argentino |
Sergio Giachino - Usted en 2009 sostuvo que Botnia iba a ocasionar un desastre ambiental en el río Uruguay, ¿ratifica estos dichos?
Marcelo Conti (MC): Sostengo que Botnia está ocasionando un desastre ambiental, ya que la empresa siempre ha dado escasa información y es posible que esconda miles de toneladas de tóxicos que no están declarados.
¿Cuál es la evidencia? Ninguna. Lo cree porque lo cree. No tiene ninguna medición propia de los efluentes. Insiste en que la empresa da poca información, cuando la empresa da la información que tiene que dar de acuerdo a la legislaciòn vigente y, además, esa información es pública y comunicada a la comisión de seguimiento (es interesante recordar que antes de instalarse Botnia comunicó en los diarios del propio Gualeguaychú la realizaciòn de las audiencias públicas a que está obligada por la ley uruguaya y que no existen en Argentina; más adelante los diarios gualeguaychuenses se negaron a publicar informaciòn que podría haber servido para asegurar lo que en definitiva sucedió, ninguna afectaciòn ambiental). Y dice que "es posible" que esconda miles de toneladas de tóxicos sin dar la más mínima razón para que se sepa cómo arriba a esa conclusión. Muy poco serio. Lo más gracioso es recordar cómo se anunciaba el desastre ambiental inminente (si nace Botnia, muere Gualeguaychú) y como se lo va postergando años incluso décadas luego que durante más de tres años no aconteciera el apocalipsis pronosticado.
- Mucho menos imaginar la dilución para bajar la temperatura del agua, como argumentan ellos…
MC: Eso es absolutamente inaceptable. Como he dicho siempre, la dilución no es un método de saneamiento de la contaminación.
Muy curioso. Giachino le pregunta sobre la temperatura del agua y Conti contesta que la dilución no es un método de saneamiento de la contaminación.
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Diario La República 10/5/07 |
Si nosotros leemos los datos, vemos que los efluentes de Botnia tienen un caudal de 3500 (tres mil quinientos) metros cúbicos por hora. El caudal del río es de 2.800.000 (dos millones ochocientos mil) metros cúbicos por hora, ¿Qué diferencia de temperatura, a 38°, provocarían los 3500 contra 2.800.000? La variación es de una décima de grado! Entonces ésta es la última mentira que nos están contando los funcionarios de Uruguay.
Bueno, de nuevo no. Si leemos los datos, que muestran un caudal de vertido de 0,80 m3/s, como consta en el último informe de Ecometrix, el caudal es de 2.880 m3/h, pero no nos detengamos en un pequeño error del 22%. El caudal del río tampoco es de 2.800.000 m3/h. Si fuera ese número, entonces el caudal sería 778 m3 por segundo y ese es más o menos el caudal del Elba en Europa. Pero el río Uruguay tiene un caudal medio de 4.622 m3/s, lo que lleva a un caudal horario de 16.639.200 m3/h. El error de Conti trepa ahora ya a casi un 500% lo que empieza a parecer menos aceptable. Luego se hace una pregunta interesante. Dice que cuál sería la diferencia que provocarían esos 8 grados (se supone que compara 38 con 30) y se contesta que una décima de grado. Aceptando los números de Conti, podemos hacer una simple regla de tres que sería T(final) = (2.800.000x30 + 3.500x38) / (2.800.000 + 3.500) = 30.01 grados, es decir una centésima de grado. Es decir que Conti le vuelve a errar, ahora por un factor de 10. O sea que Conti, en cuatro frases comete errores del 20, 500 y 900%. ¡Y todavía tiene el tupé de concluir que los funcionarios de Uruguay les cuentan mentiras!
Por un lado la dilución que ya infringe a la normativa ¿y después se vuelve a infringir la normativa para cumplir la norma uruguaya que obliga a la planta a verter sus efluentes a una temperatura menor de 30°? ¿En cuál lugar se puede permitir una cosa de este tipo? Hay que ver cómo se hace la dilución, cosa que CARU no aclaró.
En este confuso argumento parece que Conti quiere decir que (a) se hace una dilución para esconder que los efluentes tienen mayor concentración que la real y (b) se vuelve a infringir la normativa para bajar la temperatura. Conti se equivoca nuevamente. Ya mostré en el artículo UPM: la Dinama diluida y los piqueteros enfriados que no hay ningún apartamiento de la normativa, ya que la empresa hace lo que la propia Dinama le pidió que hiciera. Pero que, además, el lugar donde se analiza la concentración en el efluente es mucho antes de que se efectúe ninguna dilución. Conti vuelve a estar equivocado, una vez más.
Si se confirmara la peor situación, se confirmaría el ocultamiento de miles de toneladas de tóxicos, adicionales a los que ya conocemos.
Aquí es donde tenemos que reconocer que Conti no dijo lo que emplearon como título del artículo. Antepuso un condicionante que lo salva, más allá de todos los errores cometidos antes. Puede Conti estar tranquilo, alguien le puede alcanzar el artículo mencionado de mi blog para que se informe como son las cosas.
Botnia y la DINAMA, que parecen ser la misma cosa, dicen que cumplen con las normas. Yo quisiera saber… ¿con cuáles normas? Son las normas que la empresa misma se ha ‘fabricado’ junto con la DINAMA y que no existen en el mundo...
Nuevamente desbarra Conti. La empresa no ha "fabricado" normas, sino que cumple con las leyes y exigencias del organismo competente del estado uruguayo. Y que esas normas no existen en el mundo es algo que Conti haría bien en demostrar, si es que supiera cuáles son, porque en la misma frase dice que no sabe, pero también dice que son fabricadas y que no existen en el mundo. En fin, como que parece que hubiera algún problema lógico en el planteamiento.
- ¿Y los contaminantes?
MC: La concentración de algunos en el ambiente están casi al doble de los permitidos por la Organización Mundial de la Sanidad para la emisión de contaminantes.

Nuevamente Conti asustando viejas. Estaría muy bueno que dijera cuáles son esos contaminantes y cuáles son los números que está usando, porque dicho de esa forma es tan sólo una opiniòn (y viniendo de Conti ya sabemos que es una opinión desinformada). De hecho, es incluso contradictoria la propia frase, porque por un lado confunde inmisión con emisión y por otro confunde las situaciones que pueden preexistir con las que se den posteriormente. El LATU uruguayo efectuó un detallado estudio de la línea de base en la zona de interés en el río Uruguay. Las conclusiones fueron que todos los parámetros estaban por debajo de los límites establecidos por la normativa uruguaya aplicable excepto en el caso del fósforo excedido largamente del valor guía desde mucho antes que Botnia empezara a operar. Curiosamente, el fósforo soluble fue aumentando en los tres años de estudio de la línea de base, antes que Botnia operara, lo que probablemente esté vinculado con el desarrollo progresivo de la agricultura. Además, sabemos que todos los parámetros medidos son públicos (están en el informe Ecometrix en el sitio de IFC) y en ningún caso se exceden los límites permitidos para los efluentes, límites que son en todos los casos al menos tan exigentes como los argentinos y en no pocos casos son aún más exigentes.
Acá estamos hablando de lo que se llama ‘pristine environment’ (medio ambiente no contaminado), o mejor dicho lo que era un ‘pristine environment’, hasta que llegaron estas empresas a contaminar. Cada país está libre de fabricar sus propias normas de permisos de contaminación, pero cuando la contaminación llega a la frontera hace mucho daño a terceros…
Este trozo de la entrevista sería risible, si no fuera tan trágico que esto lo pueda decir una persona que supuestamente es especialista en evaluación de impacto ambiental. Habla de un ambiente prístino, cuando ya se sabe de los primeros estudios de la CARU que el río Uruguay no es tal cosa. En un informe de 1994, ya se señalaba que habían tres zonas especialmente complicadas en el río Uruguay, la entrada, donde llegaban todos los contaminantes de Brasil, las inmediaciones de Salto-Concordia por la concentración humana, y la zona Fray Bentos-Gualeguaychú por las aguas servidas de Fray Bentos y las contribuciones contaminantes del río Gualeguaychú. Hablar de ambiente prístino con esos antecedentes parece un chiste de mal gusto. Y para poner la guinda a la torta, justamente se digna pontificar sobre las normas de permisos de contaminación (concepto errado, por otra parte) cuando las normas de concentraciones para vertido de efluentes de Entre Ríos son PEORES que las uruguayas.
La actuación de la Argentina fue poco eficiente como oposición. Durante las audiencias orales y públicas en septiembre de 2009, Uruguay incorpora en su delegación un experto ‘independiente’. Este ‘experto’ es uno de los técnicos que firma la mayor parte de los estudios de EcoMetrix. Yo me pregunto..., abogados que ganan 400/500 dólares por hora!!, ¿ni siquiera hicieron un reclamo en referencia a este abuso que ha sucedido en la Corte?. No se puede poner un experto, cuando éste firma los informes de la contra parte (EcoMetrix), informes que además presentan falencias muy graves.
Conti muestra que desconoce hasta el fallo de la CIJ. Uno de los aspectos que específicamente observó la Corte fue que no estaba de acuerdo con que se hubieran incluido expertos de las partes como "counsel" porque de esa forma la contraparte no tenía el derecho de interrogarlos, como sí lo hubiera tenido en caso que se presentaran a testificar como parte de la prueba. Pero la Corte lo señaló para el caso uruguayo y también para el caso argentino, especialmente por el caso de Colombo, que era el responsable científico de todas las pruebas presentadas por Argentina para demostrar contaminación, pruebas todas desechadas por la Corte. Argentina premió a Colombo poniéndolo en el comité científico... Podría haber sido peor, la ACAG quería que fueran Matta y el propio Conti. La frase final, sobre las "falencias muy graves" parece un chiste cuando lo afirma alguien que en su "opiniòn consultiva" confundió la pastera con una papelera y discutió la contaminación causada por las plantas de elaboración de papel, en lugar de las de elaboraciòn de pulpa. Menudo pitorreo.

Una pregunta que me hago es ¿por qué cuando se encuentra el Nonylfenol en agua y sedimentos no se hace una correlación con el gravísimo derrame de febrero de 2009?, cuando el río estaba todo lleno de tóxicos. Y se informó a la población que eran, como dijo algún Ministro casi cómico (por Aníbal Fernández), ‘algas albinas’.
Acá de nuevo Conti hace ciencia ficción. Sólo en su imaginación existe el "río todo lleno de tóxicos" y el "gravísimo derrame" de febrero de 2009. Los análisis de ambos países mostraron que efectivamente se trataba de una floraciòn algal. Habrá sido menor o mayor, pero lo de los tóxicos es un invento. Es una pena que Conti no haya estado disponible para tomar muestras y hacerlas analizar independientemente y demostrar que esos tóxicos existían. Y bueno, lo del nonilfenol fue un episodio risible, similar a las informaciones recientes del diario Junio de que un camión con acrilato venía para Botnia, cosa absolutamente falsa. Resulta que cuando una sustancia química no se usa, pues eso, no se usa. Y si uno la encuentra s que vendrá de otro lado. Tan simple como eso.
Bueno, si nosotros analizamos los estudios EcoMetrix, ellos decían que respetan las normas IPPC, que es la norma que en Europa regula el uso de las mejores tecnologías disponibles. ¿Qué tiene que ver la normativa europea con lo que pasa en Uruguay y Argentina? La normativa Europea fue hecha para una situación de media a elevada contaminación, como es la situación en Europa. No se puede utilizar en ambientes casi vírgenes (pristine), que tienen que ser defendidos y que tienen una riqueza natural y una biodiversidad altísima. Esta es la primera objeción.
Espero que realmente Conti sepa que las normas se llaman generalmente BAT (Best Available Techniques) y que IPPC (Integrated Polution Prevention and Control) es el nombre del proceso incluido en la directiva correspondiente, no el nombre de las normas. Simplemente lo dijo mal. Lo gracioso es que Conti parece decir que nosotros deberíamos adoptar criterios más estrictos que los europeos a la hora de prevenir la contaminación. Desde ya que si se hiciera, todas las empresas que vierten efluentes en el río Uruguay tendrían que cerrar. Bueno, todas menos UPM, que es posiblemente la única empresa que realmente cumple con los límites establecidos en los decretos. Pero, en Entre Ríos, por ejemplo, el 95% de las industrias no tienen un estudio de impacto ambiental aprobado, lo que de acuerdo al IPPC es obligatorio (vean este artículo sobre España). Esta objecciòn, como las demás de Conti, son simplemente opiniones desinformadas.
MC: Claro, pero hay que tener en cuenta que este tipo de Mega-plantas en Europa no existen. Son plantas monstruosas e incluso acordémonos que estaba el permiso para construir la planta de Ence, autorizada en un mismo ecosistema. Y está claro que hay mejoramientos técnicos, pero si aumentas la producción al doble o triple, eso no sirve de nada.
- Botnia en Finlandia tiene la planta más grande que es de 600 mil toneladas, y en el mar Báltico. Y nosotros en el río Uruguay tenemos a Botnia con más de un millón de toneladas. Y en la boca del Río de la Plata va a estar Montes del Plata, con un millón cuatrocientos…
Acá conviene poner la respuesta y la pregunta posterior para nuevamente repetir que lo de las mega pasteras que no se pueden instalar en Europa es un mito total. No se instalan allá por razones económicas, no porque no puedan hacerlo debido a problemas ambientales. Quizá ustedes recuerden el artículo ¡Achicame ese pescado! (II) que publiqué en Marzo del 2008, con la siguiente comparación
Es decir, que un río que es la décima parte del río Uruguay vierten los desechos de tres veces más producción. La planta de Imatra en particular, tiene una producción de 1.2 millones de toneladas anuales de cartón y papel, para lo cual elabora 967.000 toneladas anuales de pulpa de celulosa. Es una de las plantas que vierten sus efluentes al río Vuoksi, la que está más cerca. Por lo tanto la situación es totalmente similar a UPM en Fray Bentos, sólo que acá el río es muchas veces mayor. De hecho, podemos comparar las emisiones de la planta de Stora Enso en Imatra con las reales observadas para UPM y las prometidas para MDP en el informe de impacto ambiental. Tenemos entonces la siguiente tabla

Claramente se observa que UPM/Fray Bentos tiene un desempeño ambiental mejor que la planta de Imatra incluso sin tener en cuenta que el Vuoksi es mucho más pequeño que el río Uruguay. Los parámetros comprometidos para Montes del Plata son aun mejores que los de UPM en algunos casos, y comparables en el resto. Teniendo en cuenta la dilución prevista por los caudales relativos de los ríos (Vuoksi/Uruguay/de la Plata = 1/10/37) es muy evidente qu la situación ambiental en Fray Bentos o Conchillas va a ser mucho mejor que en Imatra.
En las industrias, cuando voy a hacer un muestreo, por ejemplo, en alguna industria química, existe un lugar exacto para hacer el muestreo y un caudalímetro, para poder calcular la descarga en ton/h. Aquí los científicos de la CARU no nos han informado si esto existe, si se muestrea en el mismo lugar donde se mide el caudal, y otros detalles. Ahora, si la determinación del caudal de efluentes viene hecha en un punto cerca del tratamiento secundario, y la determinación de la concentración viene hecha después del punto de dilución, esto sería una nueva y grave estafa de miles de toneladas de contaminantes no declaradas.
Ahora Conti vuelve a ser cauto y usar el condicional. Simplemente ignora que (a) existían los videos de la Dinama mostrando la toma de muestras en el canal Parshal, como ya les mostré en el otro artículo que mencionaba más arriba y (b) que los propios científicos argentinos que vieron el proceso y vieron donde se toman las muestras lo que dijeron fue que el método de dilución no se ajustaba a la legislaciòn uruguaya, pero no dijeron que se estuviera haciendo una toma incorrecta de muestras, porque simplemente no es cierto. Por supuesto, como el interés de Conti es hacer quedar mal a Botnia y a Uruguay, plantea las cosas para que se les dé la peor interpretación posible, que es como titularon el artículo.
Bueno, este artículo quedó ya excesivamente largo. Leido el mismo ustedes mismos decidirán como contestar la pregunta del título. Yo no le compraría a Conti un auto usado. Solo me queda agregar algo que también leí en aquel sitio de tango que les mencionaba al principio. Dice
Un superlativo de CHANTAPUFI es CHANTUN. Chantún pertenece a la categoría máxima del chanta o del chantapuffi. Cuando pensamos que alguien es un CHANTUN lo descalificamos totalmente, un chantapufi puede salvarse, pero un chantún está condenado irremediablemente.
Habrá que ver si el Prof. Marcelo E. Conti está interesado en la redención.